18 sept. 2009

Nuevos Planes Identicas Estrategias: cuento

--Parece ser que va a llover—dijo la mujer con tranquilidad mirando al suelo—el aire aquí es más calido

Estábamos en un elevador, no recuerdo si subía o bajaba, sin embargo sus palabras se me quedaron en la mente.

--¿Cómo está segura? Si no hay ventanas—dije para continuar la plática.

--No lo sé, solo es un presentimiento

Sus palabras se vieron con tanta tranquilidad que creí que debía de creerle, sobre todo por que en mi mente pensé que eso me lo dijo una mujer extraña. Aunque era de aspecto amable, y, aunque su cabello parecía más un poema de Baudelaire que salido de una estética. Era simplemente un peinado imposible Pero dudé.

--¿Qué si no llueve?—dije para retarla

--pues no llovió, aunque nunca me he equivocado en estas cosas. Es como un don. Además ¿quién es usted para dudar de mis palabras?

--el hombre que casi conoció a Michi Panero—fue lo único que pude responder en ese momento— ¿y usted?

--Mis Carrusel—dijo con ironía— ¿qué hace en este lugar?

--Sobrevivir.

Ya nadie dijo nada, cuando llegué a la calle el Sol estaba a lo más.

Pasó el día como si no hubiera habido conversación. En la noche llegué a mi casa e intenté dormir, pero solo estaba pensando en lo que me dijo esta mañana en el ascensor.

--Mujer loca,--dije para mis adentros—pero sentí que tenía razón, porque nadie me iba a mentir allí.

Sin embargo, fuera de la casa comenzó a escucharse el goteo de la lluvia; primero fueron tres gotas, luego una, luego once mil de ellas caían como vírgenes en desgracia en el suelo. Entonces volví a pensar en la mujer, en cómo obtuvo tal revelación. Pensé y pensé en eso, la tensión me impidió dormir, ¿qué me quiso decir?

Al día siguiente tenía la idea, la pensé toda la noche y la tuve perfectamente, agarré un papel y tracé un ambicioso plan. Las palabras eran fáciles, simplemente consistía en sobrevivir.

Salí a la calle, todo era claro y perfecto, llegué a un centro comercial y grité. Las gente se arremolinaba a mi alrededor, mi voz era un imán. Las palabras salían con tal fluidez y coherencia. Y Fue así que al cabo de dos horas logré captar con sencillez y paseando por el carreforur a un ejército de un centenar.

“danos el plan” decían

“no es tiempo aun” yo respondía. Primero nos reuniremos en los aeropuertos para difundir el mensaje.

“¿Cuál es el mensaje?” preguntaban los cien

--cállense—respondí—al llegar el día sentiremos el calor tomaremos de un Smoking Blues estaremos en nuestro lugares, en las salas en las que no entra aire ni luz

“¿entonces qué haremos?”

--hablaremos del tiempo

“queremos hablar de otra cosa”

--acaso del gobierno

“¿Cómo lo haremos?”

--no será solos, entre todos lo haremos y trazaremos nuestro magno plan

“¿sobre qué es el plan?”

--no importa, solo es necesario saber que lo haremos hoy, aunque sepamos que a una estación sucederá otra igual.

Pero algo no estaba planeado bien. Algo falló o simplemente parece ser que… no me atrevo a decirlo, pero las palabras salen de mi boca al amanecer:

--fracasé.

Estuve viendo todo el día la televisión pero mi rostro hoy no apareció, ¿por qué estaba pensando algo así en ese momento? Apagué la televisión y salí de allí.

--da igual—dice casi balbuceando.

Ahora estaba solo, ninguno de mis seguidores estaban conmigo, ahora yo estaba solo. ¿Cómo iba a salir de esta? A fin de cuentas actúen como buen occidental.

--me gusta la lluvia—dijo la mujer

De nuevo nos habíamos visto en el mismo elevador, pero esta vez mee escaparía como con sus argumentos, después de todo sé nadar como un pez.

--depende del pez—dijo ella adivinando mis pensamientos.

--como un pez en un mar de mediocridad—dije sonriendo.

--lo supuse—respondió.

Tenía miedo y ella lo sabía.

--¿por qué me temes?—dijo

--porque me obligaste a intentarlo.

--pero casi lo logras.

--pero también casi claudiqué, por lo que decían de mí.

--con lo que hay dentro de ti, no estará nada mal que mañana estés aquí.

Aun trato de pensar que fue lo que sucedió. Ese día, hoy estoy en la cama. Pero no es una cama normal; me he dado cuenta de que forma parte de un sucio hospital. Continúo tranquilo, pero en soledad, mientras estoy imitando lo que pasa e televisión. Tengo una pistola en mi mano y estoy disparando como Kevin Ayers.

Sin embargo las balas no van dirigidas a personas, sino a una luna llena.

“¿Qué tan llena?” me dicen las voces

--Tan, tan llena—respondo yo.

“Ni siquiera a esa luna le puedes dar” seguían diciendo las voces.

--Qué confianza, no, no puedo fallar

“sí lo harás”

--que no voy a fallar.

Disparé pero fallé. Desperté de nuevo en el ascensor. Ella estaba a mi lado mirando el suelo, como avergonzada de lo que me pasó. Yo no sabía si ella me vio disparara a la luna., pero también sabía que sí me vio.

--sé que no querrás volver a confiar en mí—dije sereno

--ya nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl—me respondió sin dejar de mirar el suelo.

--pero el cielo—dije para tranquilizarme a mí mismo—aun tan negro.

--es nuestro cielo—dijo mirando la puerta.

--es nuestro—respondí.

--Pero sigo desconfiando de ti.

--no te preocupes—dije—ya se como resolverlo.

--¿Cómo?

--tengo un ambicioso plan. Consiste en sobrevivir.

Graffiti encontrado en un elevador el día que llovió:

Yo te quiero, y no, no he hecho

Y sé que no haré jamás nada más real y nada más sincero.

Yo te quiero, y tengo un plan para los dos,

Consiste en sobrevivir