26 may. 2010

23 may. 2010

¿Por qué miramos Dexter?


Puedo ver el dolor, solo que no puedo sentir el dolor
Dexter

Culturalmente se dice que tenemos “esqueletos en el armario” cuando existen dentro de nosotros un secreto que no debe de ser descubierto.  En él día a día nos encontramos con personas que consideramos normales, alegres  y simpáticas; el tendero, el de la tienda, un compañero de clase, un amigo entrañable.
            Pero eso es una ficción, una mascara que nos inventamos para encajar en el entramado social y poder codificar el conjunto de símbolos que, a la larga, llamamos “normalidad”. Lo secretos son inherentes en los seres humanos, pero no los secretos normales, esas claves ocultas que hacen que nos sintamos diferentes a nuestros congéneres.
            La cadena FOX emite una serie televisiva llamada Dexter. Actualmente, en un mundo dónde esa poronga de Lost suma fans y pierde fans, existen formulas televisivas que apuestan no a historias profundas o a personajes carismáticos, Michael Western, personaje de Burn Notice es un ex espía que se dedica a ayudar a personas (lo pongo de ejemplo porque fue mi última serie de “ah no mames qué perrona!”), pero al final es un personaje ayudado por amigos, por más que esté solo, no lo está.
            Dexter es un ejemplo diferente, la historia versa sobre un asesino serial que se dedica a matar personas que lo merezcan (existe solo un dogma, la ley del talión, él mata a quienes maten personas), sin embargo, lo que seria una premisa excelente para comenzar, queda totalmente superada con creces en la existencia de Dexter ¿por qué? Él encarna a un personaje solitario, aislado de la sociedad y viviendo una existencia que no es de él, una mascara creada para poder mantenerse vivo (no vivo en el sentido sensorial, sino vivo para evitar morir o despertar sospechas). Viviendo bajo el “Código de Harry”, su padre adoptivo, se desenvuelve como analista de patrones de sangre en el departamento de policía de Miami; escenario perfecto para acceder a las bases de datos de la policía y rastrear a aquellas personas que por tal y cual cosa salieron libres, dedicando su tiempo libre a investigarlos y, una vez confirmada su culpabilidad, matarlo bajo un excéntrico ritual.
            “héroe popular” puede ser considerado, un hombre que hace justicia cuando la justicia falla. Sin embargo, no es una existencia feliz, la razón es la soledad.
            Como dije, todos tenemos esqueletos en el armario, y esa es la razón del éxito televisivo de Dexter. No se debe a que tácitamente admiramos a un individuo que mata a los malos. Sino que el personaje representa nuestros secretos ocultos. Deseos y ambiciones que por miedo a la condena social mantenemos ocultos en nuestra psique. Tenemos fantasía sexuales repugnantes, deseos homicidas, opiniones  racistas, discursos de odio e ideas suicidas, siempre matizadas, ocultas en nuestro cerebro porque aspiramos a sublimarlos y que no pasen más allá de nuestras fantasías.
            El éxito de Dexter radica en que representa la forma de vivir de todo ser humano que sale a la calle y saluda a sus vecinos, abraza a los niños, toma café, platica con todos, pero al llegar la noche, abre el armario y mira los esqueletos, goza con ellos y se entrega a esos placeres ocultos y prohibidos que no nos atrevemos a contar a nadie e incluso nos llegamos a sentir culpables por siquiera tenerlos, pero durante un momento, en el acto, no nos importa y lo disfrutamos. Nos identificamos con Dexter Morgan precisamente porque entendemos su angustia, su soledad, su mundo, no queremos ser como él porque él llega a un nivel más, pero sabemos que lo envidiamos, porque, a diferencia de nosotros, él creó un mundo basado en los esqueletos.
            Tácitamente admitimos que con iniciativa suficiente haríamos lo mismo que él, tácitamente tenemos miedo de él porque es totalmente libre, tácitamente, aquellos que tenemos esqueletos en el armario, esperamos siempre mirar un episodio y decir “Dexter, pase lo que pase, estamos contigo y queremos que al final ganes tú”. El resto es historia.

13 may. 2010

28: dilemas de oficina


--bueno, pudo ser peor.
            --¿cómo es eso?—le pregunto.
            Estamos en la oficina del trabajo tratando de encontrar una forma de salir de un problema en el que nos metimos gracias a la funcionalidad de las computadoras modernas.
            --bueno—me dice—se pudo perder el archivo.
            --eso es lo que no sabemos aun, tal vez sí se perdió y si pasa, ya la cagamos.
            --no no—se levanta para tomar su taza de café—si se trabó pero llevaba rato abierto, la comp. Tiene auto guardado cada cierto tiempo por default, precisamente para evitar este tipo de cosas.
            --está bien, puede que ahí la hayamos librado, pero de todas formas vamos a tener que empezar de nuevo porque la presentación sí creo que no se guardó.
            Asiente, saca un cigarro y sale para fumarlo en el patio mientras me deja pelearme con la computadora. Tengo dos opciones, esperar a que se destrabe y seguir como si nada, o admitir que si en diez minutos no se recuperó, significa que no lo va a hacer y apagarla de golpe para reiniciarla, lo que implicaría la posible perdida de la información de Word, esa solo posible y la desaparición de la presentación, lo que sí es necesario terminar para hoy u nos llevó las últimas dos horas para hacer las gráficas.
            Al final me decido por la última mientras mi compañero se acerca con gesto de duda, lo miro como quien mira a una persona que está a punto de enterarse que un familiar ha muerto, muevo levemente la cabeza y él asiente silencioso admitiendo una vez más la derrota del hombre por la máquina.
            --esas cosas siempre pasan cuando uno trabaja.
            --no—le digo—siempre pasan a todo momento, solamente que nomás nos damos cuenta precisamente cuando estamos trabajando, en las demás solo decimos “mierda, se trabó” la reiniciamos y la vida continúa igual. Así pasa con las compus y así pasa con todo lo existente en el mundo.
            --okey, ya te vas a poner psiquis otra vez, mejor me voy a comer algo, vengo en una media hora ¿quieres algo?
            --no, gracias, trataré de recomenzar esto para poder salir temprano.
            --lo dudo, ahorita que regrese lo terminamos y ya, así no hay tanto pedo, de todas formas, si no se recupera el archivo ya tenemos idea de qué hacer.
            Agarra su morral y sale, para mí mejor, me gusta trabajar sola, eso me da la libertad total de desenvolverme a mis anchas sin tener que llevar el ritmo de los demás, ya sea esperar a que me alcancen o tener que apresurarme para poder llegar a su nivel. No, es más fácil trabajar uno según su ritmo.
            Me levanto y agarro café de la cafetera. De todas las creaciones humanas o descubrimientos, el café debería estar junto al fuego o la rueda, no reconozco alguna otra cosa formada con esa calidad y poder. Además de la tranquilidad y paz que otorga una buena taza de café mientras miras cómo el mundo se derrumba alrededor de uno, un placer efímero y renovable en este mundo caótico, lo más cercano a un orgasmo a la vista de todos y consumido con regularidad.
            Me paro con la taza entre las dos manos y observo fijamente la computadora dándole órdenes mentales.
            “enciende”
            “enciende”
            “enciente”
            “la puta madre ¡Préndete!”
            Nada, el mismo silencio como si fuera un policía que se enfrenta con un criminal que acaba de llamar a su abogado, silencio total y sepulcral.
            --así que quieres jugar de esa forma, pues jugaré con las mismas reglas y te cagaré la vida puta compu.
            Me levanto poéticamente como si fuera un asesino a punto de cometer su ritual homicida y desconecto la fuente de poder, automáticamente, gracias a un solo acto de voluntad humana he sacrificado sin cuartel toda la tecnología existente en la habitación, con el enchufe en mi mano miro alrededor, la reina del mundo acaba de vencer una vez más a las maquinas y sin necesidad de John Connor. Pero también soy una persona magnánima que sabe perdonar a aquellos que en su momento me traicionaron.
            --yo no soy como tú estupida maquina, yo soy buena.
            Dicho y hecho vuelvo a conectar y comienza de nuevo ese característico ruido del ventilador del CPU.
            --he restaurado el orden.
            --miro la pantalla de inicio de Windows mientras se carga, error, hubo un aspecto que no tenía en cuenta, esta cosa pide contraseña y yo no la tengo, siempre que recuerdo que la debería de pedir no hago porque estoy segura de que no será tan necesaria, hasta que llegan estos momentos en que recuerdo que es necesaria, me juro pedirla ahora sí y de seguro lo  olvidaré. Esa es la desgracia de siempre llegar y ver todo encendido, no consideras necesario que algo así pueda ser de importancia.
            --bueno—me digo mientras me siento y terminó el café—media hora tirada a la basura.
            Hasta que no funcione no tengo nada que hacer, así que trato de despejarme buscando alguna revista o libro que esté perdido en la oficina, tomo un ejemplar de Proceso  y lo ojeo buscando algún articulo interesante; la parafernalia que existe con respecto al narco me tiene algo cansada, hoy día todas las revistas o publicaciones dedicadas de alguna forma a la sociedad o descripción de esta hablan del narco, está bien, es un problema endémico de la sociedad que debe de ser combativo, no el narco en sí, no, creo que me expresé mal. A lo que me refiero es que es una política de Estado fundamental y es obvio que se le dé tal cobertura, pero también es molesto que otros aspectos que bien podrían importarle más a la ciudadanía se estén quedando de lado no solo para el gobierno, sino para el ciudadano común debido a que hasta las publicaciones más críticas lee dan una importancia mayor. Llámenme ingenua, pero dudo que el narco sea la causa del desempleo y que acabando con él todos tendremos trabajo, ni siquiera de la violencia, porque la violencia es generada por las condiciones de pobreza y el deseo de obtener ingresos de cualquier forma posible. La violencia no genera la pobreza, la pobreza genera la violencia. Además, mucha gente de los llamados “drogadictos” consumen la droga no por placer, sino para escapar precisamente de los problemas generados por la pobreza, si no encuentro trabajo, entonces busco la salida fácil. Legalizar la droga generaría una industria que daría ingresos en concepto de impuestos al Estado, al mismo tiempo que generaría puestos de trabajo legales y un control dentro de la comercialización, sin tener en cuenta que muchos dejarían de consumirla porque estoy segura de que en los grupos de jóvenes que se inician en el asunto, lo hacen no por el placer de hacerlo, sino por el acto supuestamente subversivo que implica fumar marihuana.
            Esa era la forma de arreglar las cosas, si todos los medios ignoraban el tema del narco y se centraran solamente en la pobreza, el Estado terminaría actuando en consecuencia.

10 may. 2010

25-26-27: Héroes 1

Del cuaderno de Julián Martinez:
Cuento “héroes 1”

Ninguna historia tiene un final feliz.
Sobre todo si tu nombre es Nathaniel.
Ninguna historia tiene un final feliz.
Sobre todo si eres un alcohólico que se esfuerza en llamarse “bohemio”
¿Qué harías si a los veintisiete años compartes tu departamento con tres personas iguales a ti?
Veamos el mosaico de tu vida.
Numero uno, llevas tres años con tu novia, siempre oyendo sus reclamos acerca de que piensas hacer con tu vida.
¿Alguien dijo boda?
Pero primero lo primero. Las personas con las que vives.
Entre los cuatro tienen los mismos tristes pensamientos acerca de la vida.
Además, a ninguno de los cuatro les gusta.
Dos historiadores, un abogado y un psicólogo nos son buenas expectativas para que la gente los considere como “gente normal”
Sobre todo si lo saben de antemano.
Lo más aburrido es tu trabajo. ¿Escritor es una profesión?
Yo lo dudo.
Hasta ahora lo único que has estado haciendo son columnas para dos periódicos y uno que otro cuento para esas revistas que tienen un tiraje mínimo pero que no hay problema porque lo que buscan es difundir la cultura.
A estas alturas del partido yo me habría volado la cabeza.
Pero no hablamos de mí.
Hoy es lunes, los cuatro personajes de la vida mas aburrida están todos listos para irse a trabajar.
Excepto tu, claro.
--¿hay algo de comer?—dice Donovan, el psicólogo, como si pensara que después de tres años comiendo cereal y brownies con ciertas hierbas mágicas se fuera a encontrar algo mas que esa mierda.
--nop—respondes con una mueca simplona—pero David tiene un porro.
David siempre tiene un porro.
David es el único historiador además de ti que vive en el mismo lugar que tu, tal ves sea porque ninguno de los dos llego a ser algo con su vida.
¿Dónde estarán sus antiguos compañeros?
Cuando todos tus amigos hablan durante la comida, tú recuerdas que tienes que ir a ver a tu novia para ir a comer.
--Necesito ir al juzgado para ver un asunto acerca de un caso que estoy llevando –dice John con la esperanza de que alguien replique a su comentario aunque se de cuenta de que a todos les importa un carajo su trabajo.
A nadie le importan los abogados.
¿Cómo puedes considerar esto como vida?
Yo en lugar de llamarla vida lo consideraría un pasaporte directo a la autodestrucción.
Ayer fueron a un bule pero tú no te diviertes nunca en esos lugares, recuerdas que la segunda mujer que se paro a bailar tenía la cicatriz de una cesárea mal ocultada por un tatuaje. Hay algo jodido en el mundo.
Pero no hay problema, después de todo la película de Niurka nos tiene los pies en la realidad.
“El mundo es una puta” dices para tus adentros.
Salen David y tu de tu casa y toman el tren—date cuenta de que ya necesitas un auto—cuando están adentro te enteras de que en algún país de medio oriente acaba de ocurrir un atentado. “Lo mas seguro es que haya sido en Israel” dices para tus adentros. ¿No seria más fácil darle esa tierra a los paganos? Así dejarían de joder.
Un Israel con estatuas de Zeus.
Se bajan en la ultima estación del tren y tu sales con al esperanza de que pase un carro ultimo modelo y te arrolle de una buena vez.
“si me van a matar, que sea algo de calidad” dices para tus adentros.
David esta junto a ti hablando acerca de cómo seria la vida si fueran prohibidas las cortinas de baño, lo único que oyes de su conversación es “Norman Bates se retorcería en su tumba”
¿Alguien recuerda otra escena de Psicosis?
Ambos llegan a la casa de tu novia.
¿Por qué sigues con ella?—pregunta David en tono inquisitivo, como si fuera necesario que le contestaras—aunque la verdad, mejor me preguntaría como es que ella siguen contigo.
--Tal ves nací bajo el signo de Caín.
Las mejores palabras que pueden distinguirlos a los dos son “Irónicos, falsos y amargados”. Todos unos personajes.
--tal vez ella llena una parte de mi que ustedes no pueden ver.
--si hablas de sexo te comprendo perfectamente ¿es buena en la cama?
No contestas.
Tocas el timbre y abre la compañera de cuarto de tu novia.
“A ella también le haría un polvo” piensas para tus adentros.
Cuando se va para avisar de tu llegada, oyes a David decir:
--a ella si que me la tiro.
El nombre de tu novia es Daniela, no es la gran cosa ya que aunque no tiene un cuerpo de modelo se puede defender con decencia, además, tu sabes perfectamente que mas que su cuerpo siempre has adorado la inteligencia en una mujer.
Si como no.
Se esta bañando.
La esperan adentro.
En la radio están tocando una canción de Jaime Urrutia en un cuarteto con Enrique Bunbury, Andrés Calamaro y Loquillo.
David dice:
--ese era el tipo de Gabinete Caligari
Sentado ahí con David consideras que nunca en tu vida has estado tan inseguro acerca de tu futuro. Estas en la sala de la casa de la única mujer que ha entendido tu forma de pensar y ni siquiera sabes si pasaras el resto de tu vida con ella.
“los Ángeles del cielo prendados de tu pelo patrullan por la ciudad, nunca sabrán que me partiste el corazón”
--tengo hambre—dice David como si fuera la señal para terminar con tus cabildeos—no he comido nada desde la mañana.
--eso fue hace dos horas.
--tu no conoces mi metabolismo.
Ella sale, tu la miras como si nunca ha hubieras visto en toda tu vida, siempre te has preguntado ¿Cómo es que una dama como ella se interesa por un imbecil como tu?
Deben ser las drogas.
O peor aun, debe ser amor.
Eso te da tanta tristeza porque te conoces perfectamente y sabes que en algún momento terminaran mal.
--¿ya encontraste una historia por fin?—pregunta como si fuera lo único que haces en tu vida, buscar una historia.
Lo triste es que es cierto.
Le contestas que no, que llevas varias semanas con un bloqueo de artista, uno de esos bloqueos que no te dicen nada más que tonterías aburridas y uno que otro comentario sarcástico.
“como me gustaría un arma en este momento que este directamente apuntando a mi cara” dices para tus adentros.
--lo mas triste es que todos tenemos que lidiar con sus bloqueos de niño—dice David en tono desenfadado.
--¿Qué tu no tienes trabajo?—le dices esperando que se calle.
--cierto.
“necesito una idea” piensas para tus adentros.
Salen los tres con dirección al centro.
Este es el momento en que haces una retrospectiva de tu vida y te das cuenta de que es lo más monótono que puedes ver.
Es un pequeño restaurante con decorado de madera y algunos cuadros de personas que se hacen llamar “artistas”
“yo pintaría mejor que ellos” dices para tus adentros.
Ya están Donaban y John sentados.
Pides café.
--¿tienen un plan para hoy?
--no.
Nunca lo han tenido.
“¿Por qué estoy aquí?” dices para tus adentros.
Ahora imaginemos que estamos viendo una película. En esta escena la cámara se posa fuera del restaurante—un metro aproximadamente—dentro aparece la imagen de cinco personas, cuatro hombres y una mujer, ninguno de ellos habla, solo se limitan a tomas café. La visión es interrumpida por personas que pasan por fuera de la vitrina mientras que la cámara se aleja lentamente. La canción de “años” de Calamaro seria perfecta para terminar y dejar entrar los créditos finales.
Si Dios existiera le pedirías que en este momento de mate.
Después de comer todos han partido hacia sus respectivos trabajos.
Otra vez estas solo.
Regresas al departamento, abres una cerveza y enciendes la televisión.
Nada bueno.
En la pantalla aparece uno de esos programas donde la masa popular va a ventilar sus problemas en un estudio con la intencion de que por estar una hora en la pantalla resuelvan problemas que llevas años teniendo.
Tu vida si que es la envidia de todo mundo.
Ya vas por la octava cerveza.
Aun no te sientes mareado.
El programa ya se acabo y en su lugar esta comenzando uno de esos en los que aparecen tres remedos de periodistas dándole al publico todas las cosas que les importan un carajo acerca de la vida de los famosos. Ahora están hablando sobre una pareja de actores que se acaba de divorciar; el publico se pregunta los motivos del porque de su separación, creen que cuando se enteren podrán mejorar sus vidas.
Ya van a ser las ocho de la noche y has perdido otro día de tu vida.
“ya están por llegar todos” dices para tus adentros.
Te preguntas que les dirás sobre tu día cuando lleguen. Abogados que se la pasan litigando en los juzgados locales y a veces foráneos, historiadores que terminan como maestros universitarios, psicólogos que están todo el día de un paciente a otro y una novia que se dedica a tomar fotografías que sacarían el aliento por su belleza.
Ella es la máxima exponente de la sintomatología del síndrome de Stendhal.
Y tu solo estas pensando sobre que pasaría si Jesús bajara a la tierra y fuera crucificado de nueva cuenta. Al carajo con Dostoievski.
Tal vez lo único que puedas contestar acerca de tu proceso creativo durante la última jornada seria:
--estoy en eso.
Sabias que la mejor cualidad del talento nato es que siempre te das cuenta que no lo tienes.
Los héroes no existen, solo nosotros.
Y como tal, es nuestro deber adquirir todas las obligaciones propias de un superhéroe.
Acaban de llegar todos al mismo tiempo y se sientan alrededor tuyo, cada quien con una cerveza y un cigarro—excepto Daniela, ella no fuma—ninguno tiene interés en hablar sobre lo que hicieron, mucho menos en preguntarte que hiciste tu.
“me preocupe por tan poco” dices para tus adentros.
Si sumas el número de veces que has sentido estresado y lo multiplicas por las veces que tienes deseos de huir, el resultado seria 57869565.
No te preocupes, nadie lleva la cuenta.
Cuando besas a tu novia te das cuenta de que la vida merece por lo menos un poco el ser vivida, pero solo un poco.
Si Dios te estuviera viendo en este momento los más lógico que harías para responderle seria mentarle la madre.
Por suerte no lo esta haciendo.
Cuando Daniela por fin se va a su casa quedan de nuevo los cuatro perdedores que iniciaron el relato.
Sentados frente al televisor bebiendo y fumando; todos hablan acerca del ultimo comentario idiota que dice el personaje de alguna caricatura—claro que eso conlleva a recordar mas momentos memorables.
Ustedes son un cuarteto de taimados infelices.
Después de todo, si las cosas hubieran sido diferentes alguno de los cuatro seria un superhéroe.

9 may. 2010

23-24: la llamada del deber


Hoy la gente ya no aprender narrativa en los libros,
 Pero tampoco en el cine, sino en los videojuegos
Irvine Welsh, Porno

Por fin, comienza termina el día, es cómodo a veces estar con los amigos sin necesidad de discutir asuntos importantes, solo una velada destinada a ahogar la cabeza en placeres efímeros.
--¡Mierda!
            A mi lado está Julián, algo frustrado ante la destrucción que le estoy ocasionando.
            --No entiendo, siempre me sale de dónde no lo espero—sigue diciendo sin dejar de mirar la pantalla.
            Viernes a las 7 pm, estamos en la sala de mi casa jugando Call of duty 4 tomando unas cervezas, bien, puede que no sea el arquetipo de vida social, pero pienso que estar con amigos ya se considera vida social, sin importar dónde ni cuándo.
            --ni pedo compa—digo en tono triunfante—cuando eres malo eres malo
            --nel, es el control, no responde.
            Siempre es el control.
            --siempre es el control.
            --claro, el que va ganando siempre le quita valor a las quejas del caído en desgracia.
            --así es, si tú fueras ganando la neta diría lo mismo.
            Me levanto y voy al refrigerador por dos cervezas, antes aprovecho para ir al baño y cuando regreso veo que Julián está forjando un porro.
            --Te habías tardado—le digo.
            --estaba esperando a que tú lo hicieras—dice sin dejar de mirar su trabajo—nomás me enfadé de esperar.
            --eso pasa seguido, deberíamos de hacer una especia de regla, después de cierta cantidad de tiempo, es obligatorio que alguien forje un porro.
            --amen—contesta observando el porro recién terminado.—siempre cargo con la pipa, pero de vez en cuando es necesario que un porro nos dé algo de nostalgia, pobre del chico que su primer experiencia no fue con un porro.
            --amén.
            Volvemos a poner el juego, algunos dirían que ya estamos grandecitos para este tipo de cosas, pero no es así, una vez escuché un debate sociológico que va para lo mismo, decían que los sociólogos veían a la historia como si fueran tiempo de Ranke y los historiadores a la sociología como si fueran tiempos de Comte. Ninguna se ponía de acuerdo con la otra porque se negaban a aceptar los avances de la su contrincante. Con los juegos de video se aplica la misma lógica, los críticos de la industria se afanan en pensar que estas son cosas para niños y que uno desperdicia su tiempo, los tiempos de pacman, Arkanoid y Pong están muy lejos, hoy día no existe diferencia entre lo que uno ve en un juego y lo que se puede leer en una novela o ver en una peli, basta jugar joyas como el Shadows of destiny, la saga de los Total War, los juegos de Tom Clancy, Heavy Rain o el mismo Call of duty que estamos jugando.
            Sería cosa de que la banda entendiera que es una experiencia más allá de lo lúdico, es la experiencia de vivir una historia, Douglas Coupland lo entendió perfectamente y no es gratuito que él haya inventado el concepto de la generación X y su última novela se desarrolle dentro de una empresa que programa videojuegos, los geeks de hoy serán los líderes del mañana.
            --¿sabes cuándo salga el nuevo Call of duty?
            --según revisé en internet, no tengo idea, pero será en Vietnam y se llamará algo así como de operaciones encubiertas.
            --no creo que me guste,  no creo que me guste nada relacionado con Vietnam.
            Tiene razón, como todos nosotros, Julián es hombre de prejuicios, y uno de ellos es “nada que salga de Vietnam es bueno” consideraba que Vietnam es un error de la guerra Fría y por lo tanto, algo condenado al fracaso, por eso mataron a Kennedy, por Vietnam, todo el que se meta con Vietnam morirá o fracasará.
            --¿tú dónde lo harías?
            --en el Golfo, un Call of Duty: Desert Storm.
            Hay que admitirlo, es una propuesta elegante.
            --deberían hacer un juego de la guerra con México, bien del salvaje oeste
            --ajá, pero la banda reclamaría que eso es insultante.
            --okey, pero ya lo hicieron con el Gosht Recon ¿no me digas que la gente no se ofendió con una balacera del ejército norteamericano en el DF?
            --eso es diferente, eso era una historia ficticia de un futuro ficticio, lo de la guerra del cuarenta y ocho fue diferente, es algo histórico y como sí pasó, puede que se quejen de algunos contextos.
            --na, igual pegaría.
            --ah, de que pega pega, pero el asunto es como reaccionaria, ya sabes, esas mamadas diplomáticas quesque ofende a tal y cual, la soberanía y la madre.
            --lo que te falta es visión.
            --lo que a ti te falta es sentido de lo políticamente correcto.
            --mejor veamos la tele un rato.
            Apago el juego y busco algo en el zapping, aunque ya por tradición y conocimiento empírico, hay lugares en los que uno se detiene antes que nada, y Universal Channel es uno de ellos.
            --Bien, La Ley y el Orden u ve é—digo soltando el control.
            --me acuerdo de niño que siempre escuchaba hablar de esta serie.
            --¿Neta?
            --yep, tiene más de veinte años, pero en esa época no me interesaba, aunque tenía conocimiento de ella desde hace tiempo en la enciclopedia de la cultura popular, por lo menos hasta hace algunos años.
            --¿enciclopedia?
            --Los Simpson—Julián va por otra cerveza, no deja de hablar mientras la abre y me pasa una—en el capítulo de Thelma y Louise, que valga el caso, no tenía idea de que era Thelma y Louise en ese tiempo, cuando Marge y la otra que no me acuerdo cuál era, la vecina salen.
            --¿el capítulo del osito en el carrito?—digo tratando de atinar que me habla de ese.
            --exacto, cuando sale Marge y Homero quiere hacer lo mismo contrata de niñera a Lionel Hutz, hay una parte en la que está en la sala mirando la tele con Bart y Lisa, en la pantalla aparece “law and order” pero, aquí viene lo interesante—se detiene un poco y adquiere un tono pausado—antes se llamaba se hará justicia, y no estaba dividido por secciones, Lionel Hutz se queja del glamour de los abogados de Hollywood, una premisa falsa para que uno vaya a la escuela de derecho.
            “fue con la moda de los ‘yo investigo casos y soy  superpolicia’ de CSI que decidieron expandir la franquicia, pero para eso le restauraron el nombre original para que se pudiera dividir entre el la ley y el orden, la ley y el orden u ve é y la lay y el orden criminal intent. No me acuerdo si haya otra, pero esa es la historia de la ley y el orden”
            --¿Sabías que mientras dices todo esto ya nos perdimos la mitad del programa, verdad?
            --eso no importa, todas las series se basan en una premisa, la de esta es ‘sabemos quién es el culpable a partir de la primera media hora y lo demás lo vamos a pasar encontrando forma de comprobar que es el culpable’ es raro que se salgan de ese esquema, a veces a último momento descubren quien es, pero es seguro que sea alguien que haya aparecido en la primera mitad. Es lo bueno de estas series, bien puedes dejar de verla un mes y retomarle el hilo rápido.
            --pero siempre tienen subtramas.
            --claro, como las novelas de folletín del siglo XIX, existe una gran trama con mayúsculas aderezada de pequeñas tramas en minúscula, El Conde de Montecristo, Los  tres mosqueteros, Amadís de Gaula, El quijote, Los misterios de París. Todas grandes obras compuestas de retazos de pequeños relatos, collages de historias, eso pasa con Dr. House, Dexter, Bones, bueno, todas las series de “resuelve misterios”, hay otras como V, 24, Prision Break que sí tiene formato de serie, como de historia en general sin retazos de pequeños detalles, esas que si te pierdes un episodio te pierdes toda la historia. En algunos casos son buenas, pero tienen el error precisamente de tener una historia tan larga que se esfuerzan en mantener una línea argumental que dure al menos quince episodios, tarea difícil porque eso los obliga a veces a dar demasiados giros, ya sabes, del tipo “el gran amigo que tengo tarde o temprano revelará que es parte de una gran conspiración”, esos giros son buenos, pero a veces exageran, como en Heroes que los malos se hacen buenos y los buenos se hacen malos por lo menos cuatro veces por temporada, eso le quita personalidad a los personajes, en lugar de complejizarlos los vuelve sin leit motiv, y el leit motiv es la naturaleza intrínseca de todas las series de televisión, porque, como en las novelas, lo que se quiere es que haya buenos y malos, no medias tintas.
            --sabes demasiado de estas cosas, deberías escribirlas.
            --na, no hay tarados suficientes como para tomarse su tiempo y leerlas.
            El episodio estaba a punto de terminar, según parecía, el violador era el padrastro del niño, además de que había matado a otra persona. Es lo único molesto en todas las series, los personajes tienen una capacidad de intuición pasmosa que en algo sin importancia aparecen ven un indicio que resulta siendo una pista fundamental, o su increíble suerte de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Con esas características yo sería un excelente policía. Pero es una falacia, los que estudian antropología forense terminarán muy decepcionados, como Lionel Hutz que estudió derecho creyendo que viviría en los grandes juzgados de La ley y el orden.
            Así pasamos las siguientes dos horas, a los detectives Stabler y Olivia les siguió Gregory House y la fórmula de este.
            --acá es fácil—dice Julián—si te das cuenta el esquema es cometer dos o tres errores basados en falsas premisas y pistas que llegan a un callejón sin salida. Errores médicos y gente que está a punto de morir durante todo el episodio hasta que en los últimos diez minutos, gracias a una conversación fuera de contexto se dice una palabra, un plano a la cara de House, una musiquita de fondo y de repente éste sale dejando a su interlocutor con la palabra en la boca para que en la escena siguiente entre llamado idiota a alguien y resolviendo milagrosamente el misterio.
            --tal vez—sigo—pero es House.
            --la gente tiene poca memoria—contraataca Julián—nadie recuerda los antecedentes.
            --¿Sherlock Holmes?
            --no no, mucho después, hace unos creo que cinco años pasaban en el SONY una serie que se llamaba Scrubs ¿La recuerdas?
            --sí, la comedia del hospital.
            --esa, que nace como respuesta ante los “dramas” de doctores, pues bien, John Dorian era el protagonista, pero estaba obsesionado con otra persona, el Doctor Cox, mira, todo el papel, un tipo arrogante e insensible que se brinca las normas de la ética hospitalaria para curar las enfermedades, gusta de humillar tanto a pacientes como doctores y se comporta como si fuera un juego, en plan de “soy genial”, hay tres doctores, Dorian sería Chase, Elliot es Cameron, Turk es Foreman y Kelso Cuddy, todo encaja, simplemente todo encaja.
            Me rió y no evito pensar e la analogía, si se miraba bien, tenía razón, finalmente lo había encontrado, tan fácil, tan fácil para todos, nunca estuvo en la mira de críticos de televisión pero Julián lo encontró, Dr. House es una copia de Scrubs.
            Se siente bien estar vivo cuando se tiene revelaciones de este tipo.

7 may. 2010

22: oh Danny boy


Cuando llevas cinco horas trabajando el ambiente se comienza a poner pesado, no me refiero al ambiente laboral, sino a la paciencia de tener que aguantar a la gente que solo existe para pedir combos.
            Lo peor es la forma en la que los hacemos creer que se llevan una ganga, los envases, tanto de palomitas como de refrescos hace años que dejaron de ser chicos medianos y grandes, no, según las normas de marketing, la idea ya no es solo satisfacer al cliente con lo que pide, sino producirles la ilusión de que, además de obtener más por lo que pagan, dejarles la idea en la mete de que ellos acaban siendo más inteligentes y estafaron con unos pesos a una gran corporación. Así, los chicos ahora son grandes, los medianos maxis y los grandes jumbos. Si la tendencia sigue así, en unos años los chicos-grandes serán jumbos, los medianos-maxis serán metavasos y los grandes-jumbos serán solamente un número exponencial.
            La misma constante con las palomitas y los refrescos, peor aun cuando es miércoles, recuerdo que antes ese era el peor día de la semana, demasiado lejos de todo, comienza el cansancio después del lunes y martes y todavía se ve lejos el descanso porque faltan jueves y miércoles, nada, el inter, como un lapso innecesario, así debo ser yo, según mi horóscopo el miércoles es mi día, si es así, tengo una vida bastante deprimente, en el medio del caos y la tranquilidad sin poder moverme porque, si me esfuerzo, llegaría a martes o jueves, pero para nada cerca de la tranquilidad. Hace años era así, pero en alguna parte del país o del mundo, alguien dijo “el miércoles es el peor día, es necesario cambiar eso y hacer que las personas de alguna forma quieran hacer algo los miércoles” entonces idearon, de eso estoy segura, de que todo comenzó en los cines, como decía, idearon el mágico concepto del dos por uno, la mitad del costo, el día barato, ¡Y fue un éxito! La gente gozaba la vida pagando la mitad de lo que gastarían, bueno, no pagando la mitad, pero ya podían ir en pareja o un grupo de amigos, el error radicaba en que siempre tenían que ir en números pares, si era impar, entonces uno de ellos se amolaba y pagaba completo, eso fue corregido años después y el dos por uno pasó a ser a mitad de precio. Esa fue una medida popular que rápidamente fue imitada por casi todo, de ser el peor día de la semana pasó a ser el día de reuniones porque el país se volvía barato.
            Tal vez mi horóscopo no es tan malo, tal vez la idea es que con el tiempo, me convierta en una persona buscada. Tal vez...
            --¿en qué piensas?
            Volteo y me topo con Julián que está del otro lado de la barra.
            --no tienes que estar trabajando—le digo sin siquiera saludarlo, lo que nota de inmediato.
            --un “hola” estaría bien antes de la pregunta ¿sabes?—sonríe—pero no, para los burócratas, a diferencia de los obreros de las multinacionales, existen más días de descanso, cosas sindicales, ya sabes, no es que me importe, pero siempre es bueno aprovechar los descansos.
            --está bien, entonces “hola”—le digo riéndome—pero de todas formas ¿qué haces por acá?
            Hace un gesto de ofendido
            --¿Acaso no puedo pasar por acá a visitar a una amiga?
            --por supuesto, pero es muy raro que lo hagas. Además eres el segundo de hoy.
            --¿en serio?—pregunta intrigado.
            --sí, Daniel pasó por acá hace rato.
            Sonríe.
            --¿y te parece raro por qué vengo yo? ¡Deberías estar pensando en qué carazos hacía el acá! ¿Te vino a buscar por algo?
            --eso es lo raro, al parecer no me buscaba a mí, y cuando lo vi salía medio rápido, le pregunté a mi supervisor y me dijo que buscaba a otra persona.
            --pues sabe en qué ondas andará ese güey, a veces es demasiado extraño, como hermético.
            --pos sí—digo con gesto de cansancio—por eso no tardé mucho pensando en a qué vino y me pensé en otras cosas.
            --haces bien.
            --¿y bien? Además de visitarme ¿qué te trae acá concretamente?
            --nada, quería aprovechar ver una peli, y como trabajas aquí, supuse que así también podría saludarte.
--¿tienes hambre?—le digo—me tomo mi descanso y vamos a comer algo.
--dale.
Cuando aviso que tomaré mi descanso salimos hacia la zona de comidas, una regla natural de los cines es que funcionan como los pueblos mineros, donde se instala uno, se forma una especie de comunidad de pequeños Burgos diseñada para satisfacer los intereses de los que estén esperando una película. Por eso están en las plazas y centros comerciales, no es que el cine se ponga ahí, sino que existen para mantenerse del cine, para comer las migajas dejadas por los que van y se enteran que la peli que quieren comenzará hasta dentro de dos horas.
--La estructura de los centros comerciales siempre es la misma—me comenta Julián mientras pasamos afuera del Wall-Mart—una parte se dedica a esas chucherías de supermercado, a su lado hay cosas destinadas a la banda que entra ahí, cajeros, tiendas de regalos—señala una fila de pequeños comercios adelante—esa es la segunda etapa, hileras de locales para publico variado, ahí tienes lo que necesita una persona para pasear, nieves Dolphy, Bing, Danny yo, tiendas de ropa, de discos, videojuegos, blockbuster, representaciones del consumismo primermundista.
“ahora, entramos a la zona de comida, este es el tercer nivel, aquí hay mesas, todas rodeadas de un circulo de sucursales y restaurantes, allá está—señala con el dedo—un Burguer King compartiendo armonioso espacio con una tienda de ensaladas. Te digo, un centro comercial es una alegoría de la paz y la hermandad emanada del capitalismo desmedido, rectifico, más que alegoría, es una paradoja, una completa y total paradoja de las contradicciones de un sistema, pero ta, se come rico e igual seguimos viniendo.”
Asiento sin decir nada, es gracioso escucharlo hablar, tiene ese toque cínico y simpático sin parecer arrogante, ojala Daniel se portara un poco más así, mejor aún, ojala fuera Julián el que me gustara, creo que sería más fácil acercarme a él, pero no puedo, en estas cosas del corazón la razón poco tiene que ver.
Llegamos a un asiento y compramos algo de comida corrida, Julián siempre con sus mugres burritos.
--fríos, calientes—dice—ya sean del OXXO o de aquí, la combinación de ingredientes llamado “burruitou” es la química perfecta.
Yo pedí tres tacos de asada, nada complejo y poco condimentados, total, solo era par calmar el hambre y tenía muchas palomitas en el estomago como para poder comer más.
--tú y tus tacos.
--si miras bien—le digo—son burritas destapadas.
Y seguimos comiendo sin hablar.

6 may. 2010

21: oh Danny boy

Tengo hambre, últimamente estoy sintiendo más apetito que otros días, pero creo que es por lo que fumamos anoche, d todas formas tengo que cuidar eso, mi miro al espejo y noto, aunque muy leve, un indicio de que se está formando una barriga, deberé ir al gimnasio un día de estos, o comenzar a salir a correr, o las dos cosas, sí, creo que serán las dos cosas. Nadie podrá decir que Daniela Martínez no se preocupa por su cuerpo de vez en cuando, aunque a veces es más vez que cuando.
Salgo del baño me visto y busco algo de comer en el refrigerador, cuando veo que no encuentro nada que me pueda satisfacer el antojo de algo que no se qué sea trato de pensar en alguna alternativa, nuevo a mirar el refrigerador y sopeso las posibilidades, hay leche, un poco de queso y tortillas, bueno, la leche me sirve, pero sería necesario mezclarla con algo que no sea lácteo, el queso queda descartado por ley y creo que las tortillas no encajan con el sabor. Necesito algo dulce. Reviso en las alacenas y encuentro un paquete de choquis, me gustan las choquis, a todo mundo le gustan las choquis. Bueno, no a todo el mundo, pero creo que si a la mayoría, el chocolate tiene felinetilamina, la hormona del amor según dicen, por eso pone feliz a los que lo comen y se regala entre los enamorados.
Honestamente tengo dudas con eso, no es que no crea que exista la hormona del amor o algo parecido, pero si esta estuviera en el chocolate perfectamente identificada ya habría habido una persona que aislara la enzima y la vendiera como una verdadera pócima del amor, aunque creo que su función más que nada es acelerar o potencializar el estado de alegría de las personas. De todas formas, si se pudiera comercializar esa hormona tendría más éxito que el Valium.
Bien, una vez que desayuno los choquis y me cepillo los dientes agarro mi mochila, me despido de mis padres que siguen en su cuarto y me voy a trabajar. Así comienzan todos mis dias.
No me puedo quejar de la rutina, es entretenida, alegre y ofrece cierta estabilidad emocional, muchas personas buscan la adrenalina y la acción, pero ellos lo único que buscan es de cierta forma completar sus vidas, si la vida la tienes completa o por lo menos algo muy cercano, entonces los cambios en lo que está funcionando son un error, innecesario, casi peligros.
Rutina.
Tomo el camión y pongo la radio, mugre radio, no tiene sentido lo que se escucha estos días, la música o es pura banda o puro electrónico. Igual tengo que aguantarlo un rato, a Carlos le trauma el asunto ese de los sintetizadores y a todos, en algún nivel entre la borrachera y la inconsciencia, les surge el deseo de cantar música banda, grupera o ranchera. Nunca he sabido cómo se diferencia.
“no es complicado” me dijo una vez Julián “bueno, un poco, la banda, precisamente, consta de una banda, la ranchera puede ser un tipo solo, como José Alfredo o Chente, la grupera es como la banda, pero un poco más rítmica, más para bailar, ahora sí, la tambora, eso es un disparate, esa es la música de los raveros rurales”
Desde ese día no volví a preguntarle nada sobre música, siempre termino más confundida.
Cuando llego al trabajo veo a Daniel salir.
--Hola—le digo.
--hola—contesta, aunque parece un poco apurado.
--¿tienes prisa?—le digo.
--no, solamente que no me gusta mucho este lugar y mientras menos tiempo pase ahí, mejor—me dice mientras se va tan rápido que no da tiempo de decirle algo más.
“no me gusta mucho este lugar” ¿se referirá a mí o a él? Pareciera a que todo, absolutamente todo lo que hago le fastidia, no tiene nada de malo trabajar en un cine, tienes películas gratis, entrada a las premieres y muchas palomitas, ni siquiera me dio tiempo de preguntarle precisamente a qué había venido. Era demasiado temprano para ver una peli. Me acerco a mi supervisor y le pregunto por él.
--ni idea—me dice—vino supuestamente a preguntar por una persona, pero ella no trabaja aquí, como que se equivocó.
--¿quién era?
--una tal Carla, le hablé a Carla la de taquilla, pero no era ella.
Carla ¿para qué necesitaba a Carla como para ir a buscarla a su trabajo? O tal vez ni siquiera era a Carla la que buscaba, tal vez era otra Carla, pero es realmente extraño que precisamente a mi trabajo sea a donde viene a preguntar por alguien.
Bueno, trato de despejar la mente, tal vez solo sea una trivialidad. Me pongo el uniforme sin dar otra mirada a mi panza en el espejo, a nadie le gustaría una mujer gorda, pero no soy nada gorda, y si sumamos las pantaletas y brassiere de encaje que me puse hoy, dudo mucho que alguien se mire en ese centímetro de mas que tengo.
rutina
Salgo del vestidor con el autoestima por los aires y me acomodo en mi estación, las maquinas lo hacen todo, pero es fundamental que haya personas que entreguen el producto, el interlocutor entre la maquina y el cliente, gente como yo, puros mugres facilitadores. Podría vengarme, pero hasta la maldad infinita tiene sus límites; no quiero terminar haciendo las cosas que hace Brad Pitt en El club de la pelea, eso es sucio y si lo hago yo nadie me asegura que alguien me lo haga a mí, prefiero pensar que si no lo hago las demás personas tampoco lo hacen. Sé que lo hacen, pero espero que el karma que genere impida que me lo hagan a mí.
Todo listo, viernes por la mañana y es día de estrenos, así que será un día fácil, porque los estrenos no son los mejores y esas pelis tardan una semana en ser vistas, nunca el día del estreno.
Me sirvo unas palomitas en un vaso de refresco y las pongo junto a mi estación, reviso la caja, están los quinientos pesos de rigor, los cuento para asegurarme que sean ellos y los vuelvo a poner en su lugar. Miro mi rostro en el espejo del mostrador y me acomodo la gorra, detesto usar la gorra, pero es algo leve comparado con la maldita red de cabello que nos hacen ponernos, pero son las normas, y las normas son inapelables.
Hay cosas que son apelables en este mundo, pero nunca las normas.
rutina

Mundo Cogtazà: Porno


La vida de un grupo de jóvenes de Edimburgo, en el barrio de Leith es el centro de Trainspotting de Irvine Welsh, Mark Renton, desencantado de la sociedad burguesa que lo rodea se convierte en el avatara de “los de abajo”, con un circulo de amigos bastante pintoresco y representativo, Sick Boy, el “carita” del grupo al que nadie quiere acercarle siquiera a una amiga por miedo a que termine encamándosela, Francis Begbie, el HPD que golpea todo lo que se le pone en frente, Spud, el yonqui sin solución, Tommy, el tipo sano que es convertido en drogadicto por sus amigos, Segundo Premio, tipo agresivo y alcohólico que no espera nada de nadie, y Renton, el espejo de todos ellos.
            Trainspotting es llamada “la naranja mecánica” de los noventas, esto es por una razón que poco tiene que ver con la película de Kubrick, precisamente porque en la peli el final es omitido y ahí radica la analogía. Después de toda una historia de violencia y excesos, El final de la novela es una especie de redención, en la naranja Alex al final se reconcilia con la sociedad y sigue el camino “del bien”, en Trains, Renton, en un arranque y deseo de escapar del mundo en el que vive, abandona a sus amigos y se queda con el dinero para, ahora sí “elegir la vida”
            Porno se desarrolla diez años después en el mismo barrio, cada uno en su propio mundo pero sin seguir el camino, el protagonista, Simón (ahora asqueado de que le sigan llamando Sick Boy como lastre de su pasado) atiene un pub y decide buscar el éxito filmando una película porno diga de Cannes (porno, obviamente). Para eso, reúne un grupo de personajes nuevos dispuestos a participar, no sin toparte (y terminar incluyendo) a los viejos chicos, Begbie, recien salido de la cárcel solo tiene una misión: matar a Renton para saldar la cuenta del dinero robado; Spud, ahora casado y con un hijo, espejo del entusiasmo aplastado por la realidad de los hechos, decide escribir una historia de Leith mientras trata de salvar su relación; Tommy, pues… Tommy murió de Sida hace años; Segundo Premio ahora convertido en predicador religioso; y Renton, el vencedor de la historia final, ahora con una vida hecha se encuentra en Ámsterdam, tiene un club y una vida hecha, la que se vendrá a tambalear cuando Sick Boy descubra su paradero y lo reclute para la producción de la película.
            Esta gama de personajes demuestra una cosa antes que nada, cierta madurez en la narrativa de Welsh, cosa obvia cuando entre cada libro hay diez años, pero el texto ahora es más largo, denso en las descripciones y con menos situaciones, es decir, ahora no es “la vida de un grupo de personas” sino que tiene una línea argumental central en la que se desenvuelve la historia.
            No pienso narrar más, porque hay detalles, no del final, sino del desarrollo que son interesantes y sería una ofensa exponerlos en este momento, solo les puedo decir que, aunque no tiene la crudeza y velocidad narrativa de la primera parte, es mas coherente en el desarrollo y se siente bien ver en qué van los chicos que corrían con Iggy Pop de fondo.

4 may. 2010

20: El concilio de las hadas

--hay de héroes a héroes, muchos criminales son deificados por otros criminales.
--¿A qué te refieres?
--Stalin fue deificado por Beria y Goebbels endiosó a Hitler, para ellos estas personas fueron héroes
Me está molestando.
--¿Me estás comparando con Hitler?—digo acusatoriamente esperando que se calle de una vez.
--no sé—responde— ¿Tú te estás comparando con un héroe?
--yo nunca dije eso.
--literalmente no, pero si te tomas a personal la comparación con Hitler es porque piensas que hablabas de ti cuando te referías a un “héroe”
Tiene razón, debería ser más sutil con mis palabras, sobre todo con él, pareciera que siempre está detrás de mí buscando alaguna forma de humillarme, de vencerme en mi propio juego, pero no, no lo hará, no no no no no lo hará.
--Lapsus linguis.
--supongo—dice—ahora, cambiando de tema pero dentro del mismo tema. No nos has dicho nada del desarrollo ¿Cómo es que planean hacerlo?
--Esa es la parte difícil—respondo—uno puede dar toda clase de motivaciones, pero es demasiado difícil encontrar medios coherentes para llevar a cabo las motivaciones.
--A mí no me parece tan difícil.
Todos miramos hacia Daniela, que es la que dijo eso ¿no parece tan difícil? ¡Por supuesto que es difícil! Si fuera fácil cualquiera pudo haberlo hecho. Veamos que tiene que decir esta morrilla.
--¿Te parece fácil matar al presidente?
--no sería la primera vez pues, por ejemplo, a Kennedy lo mató una sola persona.
--que era un tirador experto—digo.
--bueno pues, solo haz que uno de los personajes sea tirador experto.
--no es tan fácil—respondo.
--¿Por qué?
--porque tienen que ser personas normales ¿sabes? Con los medios convencionales para actuar por sí solos, sin ser ex militares o expertos en inteligencia, no, quiero que sean estudiantes, profesionistas, vendedores de McDonald’s, ese tipo de personas.
--igual—sigue diciendo Daniela—al Archiduque Francisco Fernando lo mató un tirador solitario; Aburto no tuvo hacer más que acercarse un poco a Colosio, digo, si es alguien normal, solo tendría que acercarse un poco en un mitin y disparar, aunque quede herido, si la idea es provocar un estado de shock en el país, el simple atentado, aunque falle, creo que sería suficiente ¿No creen?
Mierda, esta chiquillas fresona tiene razón, matar al presidente no es estrictamente necesario, bueno, no me refiero a no hacerlo, claro que es necesario hacerlo, pero en ningún manual dice que tenga que acercar, un atentado fallido causaría suficiente estupor en la población como para quitarme margen de acción, es perfecto, simplemente perfecto, nunca había pensado en eso, no matar, solo disparar, que las fuerzas de la historia hagan lo demás.
--es cierto—dice Carlos—nada indica que el efecto inmediato no sea el mismo, un atentado fallido provocaría el Estado de Sitio y la suspensión de garantías, abusos de poder que serían contestados con movimientos sociales, lo que importan no es matar, creo, sino crear la coyuntura.
--claro—contesta Héctor—como cuando hay un atentado terrorista, la idea central no es matar a los más posibles, sino causar terror en la población.
--aunque igual no estaría de más que se llevara algunas almas, para un terrorista eso tiene valor agregado.
--claro, pero la idea es que explote, que la gente vea el estallido y diga ¡joder!
Puede que sea cierto, sería una entelequia, en ese caso, sería primordial centrarse en lo que se buscan con el resultado y no en el resultado en sí. Si lo veía desde ese punto de vista las posibilidades de éxito final se incrementaban. Aunque en ese modo, sería indispensable ver las variantes de resultados posibles.
--pero no pierdas la fe—dice Julián sin despegarme la mirada en tono misterioso—si juegas bien puedes matar al presidente sin problemas, si al Papa le pudieron disparar, es fácil que en un mitin común lo mates.
--sería complicado—admito.
--en el plano de la ficción—enfatiza Carla—sería cosa de “seguirlo” a varios mítines, mirar las medidas de seguridad y ver las fallas.
--si vas a todos te ubicarían.
--entonces túrnense, entre tanta gente y en lapsos distantes la seguridad no encontraría un patrón. Así podrías ver en qué momento está más cerca del público, ya sabes, es parte del protocolo un momento de “deja me bajo a saludar al pueblo” en una de esas, en lugar de una mano un arma y ¡bang!—dice haciendo el gesto de dispararme.
--Sería divertido.
Veo que Carlos mira el reloj—bueno, es hora de irme—dice—dejé algunas cosillas pendientes.
Yo miro el mío y veo que son casi las once, difícil hora de encontrar transporte, le propongo a Carla compartir taxi, aunque sé que Daniela vive más en rumbo, pero no, quiero que note que prefiero pagar más a tener que soportarla. Que se vaya con Julián, pero conmigo no.
Salimos y nos despedimos, acordamos vernos la semana siguiente porque Héctor tiene que Salir fuera unos días, mejor, así despejo la mente y me preocupo por cosas menos importantes que esto un tiempo.
Total, al puto fascista ese le quedan dos años.

3 may. 2010

19: el concilio de las hadas


--¿y en qué consiste?
            --¿a qué te refieres?—pregunto.
            --Ya sabes, cuál es la trama y esas cosas.
            Asiento y me tomo unos segundos para organizar las ideas, no es que no sea consciente de lo que quiero u ocupe tiempo para prepararlo, solamente que una cosa es saber algo muy bien, y otra expresarlo a los demás. Además, otra cosa aun más diferente es expresar lo que sabes a personas que tal vez no  entiendan siquiera las palabra correctas.
            --no sé—le digo—comienza en la época actual, un grupo de personas en una ciudad del país deciden matar al presidente.
            --¿pero por qué?
            --técnicamente nadie lo sabe, solamente deciden hacerlo, algunos por ideales, otros por placer, otros para demostrar que pueden y otros porque no les agrada el tipo.
            --no entiendo.
            --ese es el caso, estamos acostumbrados a pensar que solo un grupo determinado pensaría algo así, y que este grupo actuaría en concordancia con los que pertenecen, ergo, se llega a pensar que la otra parte de la población sería incapaz de hacer algo así, porque socialmente está asociado como carente de motivos.
            --entonces—dice Héctor—la idea es decir que la bala puede venir de cualquier lado, no solo de una postura ideológica.
            --Exacto—le digo un poco sorprendido de su capacidad de síntesis— ¿qué pasaría si muere el presidente? La gente inmediatamente culparía a la izquierda radical y al FAP, como si solo a ellos les disgustara la situación actual, pero pudo ser cualquiera ¿no creen? Mario Aburto prácticamente carecía de partido.
            --por ejemplo—interviene Daniela—la Iglesia bien puede legitimar el magnicidio si pone en riesgo al dogma.
            La miro y la animo a continuar.
            --por ejemplo, si de repente se volverá a fortalecer la teología de la liberación y decidieran actuar.
            --en ese caso—dice Carla—la Iglesia no apoyaría, como no apoyó a la Teología esa en los setentas. Dudo que Benedicto  se sienta contento con eso.
            --no digo la Iglesia como institución, pero sí sectores, como en Chiapas que apoyaron al levantamiento zapatista. Digo, no es descabellado que algunos prelados idealistas decidieran presentar resistencia ante el gobierno, si mataran al presidente, crearían un caos que, aunque sea momentáneo, daría margen de acción.
           
            --el problema—le digo—es que prontamente quedaría relegada y perseguida; si la gente se entera que fue el clero, por más idealista que sea, se entendería que quieren gobernar ellos y la sociedad civil los perseguiría, además, la coyuntura sería aprovechada más por otra clase de movimientos sociales, el reino de Cristo en la Tierra sería rápidamente desplazado.
            --puede que eso deseen, empezar y ya.
            --eso es cierto—dice Julián—al final de cuentas, sea quien sea que actúe, como en tu caso, un pequeño grupo, no tendría los medios para apoderarse del gobierno, lo único que harían sería echar a andar la maquinaria, como la metáfora del relojero.
            --¿cuál metáfora?—digo.
            --La metáfora del relojero—contesta Daniela por él—es una postura filosófica del siglo XVI creo, dice que Dios actúa como relojero con el mundo, es decir, Él lo creó, y le dio un orden interno, pero a partir de ahí, le dio cuerda y lo dejó moverse por sí mismo, sin intervenir ya en él. Es una forma de no negar la existencia de Dios pero al mismo tiempo reclamar autonomía para el hombre y su dominio sobre el ambiente.
            --la versión renacentista de “gracias, pero no gracias”
            --casi casi, “buen Dios, creaste al mundo, pero ahora déjanos jugar con él”
            --en ese caso—digo retomando el tema—cualquiera que inicie algo así, no tendría oportunidades para hacerse del poder.
            --no tanto—dice Carlos—lo que quieren decir es que si es un grupo pequeño, sus redes de contactos son pequeñas y  durante el momento inicial de caos, es decir, digamos, las primeras horas que son cruciales, no tendrían medios para posicionarse, como sí lo harían otros grupos de presión con más influencia, ya sabes, para mantener el orden en estos tiempos oscuros.
¿Disparar al lo pendejo, esa es la idea que están tratando de darme? ¿Quieren decir que haga lo que haga, un verdadero revolucionario tendría que quedarse al margen mirando como las fuerzas de la historia que él inició se mueven sin él? No, eso es una tontería, cualquier gobierno querría tener a un héroe así en sus filas, una persona que arriesgó todo por el país, eso es lo que necesita este mundo, héroes, no caudillos que mandan a otros a morir, no, se necesitan soldados que marchen junto a otros soldados.
            --no creo—me defiendo, siempre existe la posibilidad de que alguien que se mueve solo o con poca gente se haga del gobierno, eso ha pasado.
            --dame un ejemplo
            Lo odio, odio a ese hijo de puta de Héctor y su forma de tratar de encontrarme un punto débil y engancharse de él, lo odio de verdad. Pero ya verá.
            --no sé, Fidel Castro estaba al mando de un pequeño grupo de soldados.
            --tú no tienes guerrilla, no tienes armas y esto no es una pequeña isla como Cuba.
            --sí, eso lo sé—respondo irritado—pero pequeñas personas han hecho grandes cosas.
            --esas pequeñas personas comenzaron solos, pero las grandes cosas las hicieron una vez que se dieron a conocer.
            --y en este caso, se dará a conocer siendo un héroe, luego hará más grandes cosas.
            Chúpate esta imbécil.