23 feb. 2011

El Oscuro Pasajero: Jazmines...


El año había comenzado bien, seamos sinceros, por un lado la noticia estelar era el desafuero de Godoy Toscano y por el otro supongo que algo en alguna parte del mundo relacionada con Berlusconi. Nadie, nadie en realidad tenía el más mínimo interés por África del Norte una vez del hiperbombardeo mediático de Sudáfrica durante el mundial, el mundo necesitaba voltear los ojos hacia otro lado, algo menos estresante.
            Pero no, tenía que ser un civil, una persona como todos nosotros, un verdadero boludo que consideró como supremo acto de protesta prenderse fuego a sí mismo, y junto con él haciendo pelota a la única región estable de África.  Comenzó con Túnez, siguió con Egipto y ahora andamos con Libia. Supongo que en el futuro los historiadores (tal vez el único gremio que está condenado a llegar tarde a las cosas, justo cuando dejaron de importar) harán comparaciones tal vez pertinentes con las revoluciones de 1848, con el detalle de que las consecuencias serán otras.
            Las revoluciones que se dieron en Europa en 1848 fueron movimientos de clases medias encaminados a debilitar al Estado en pro de una industrialización masiva de corte liberal (y para los “socialistas” de hoy, recuerden que el liberalismo en el XIX era la izquierda); sin embargo, los movimientos masivos de 2011 tiene como fin la consolidación de una tendencia sin futuro ni nombre. Estados Unidos mira con cierto agrado estos movimientos tal vez sin entender mucho que digamos que estos regímenes eran su mejor muro de contención contra el radicalismo islámico.  La proscripción de los partidos islámicos, el acercamiento o por lo menos la aceptación con Israel, el disentimiento con Irán y el coqueteo con el neoliberalismo fueron las herencias de gobiernos que solo podían asegurar dicha estabilidad por medio de la supresión de la democracia. El pueblo pide libertad, pero en la embriaguez de esta le entregarán las riendas del Estado tal vez a los menos indicados que se encargarán de exacerbar sentimientos hostiles hacia occidente.
            Hasta ahora son algunas las lecciones que se aprenden de todo esto, entre ellas no es el poder de movilización de los jóvenes, sino que la sociedad puede ser irracional en cualquier momento y entregarse a exigencias que suenan más a imitación de las del vecino que a situaciones internas; otra es que esta revolución de los “jazmines” logró como mayor éxito la caída de Hosni Mubarak para entregar pacíficamente el control del país al ejército que presto se puso a trabajar con el gabinete de Mubarak sin destituirlo pero sí anuló la constitución, felicidades Egipto, de la sartén al fuego. También es manifiesta la debilidad de ciertos estados que al primer twitteo se tambalean y como otros dicen “ahh no, aquí no”, el Gadafi de siempre, el viejito bonachón de librito verde que hace volar aviones.
            Cosas más cosas menos es como  la gente de la noche a la mañana cambia de palabras y significados, sean honestos y con una mano en el corazón ¿cuántos de ustedes llamaban “dictador” a Mubarak antes del mes pasado? Pero no, como está de moda, hoy día el intelectual más comprometido ignora sus posturas anteriores y de golpe se da cuenta que en el mundo árabe hay dictaduras. Si mañana una revolución tira a Chávez será dictador, pero hoy todos hablan del presidente bolivariano.
            Nadie sabe lo que pasará con esa región, tampoco nadie se atreve a considerar que los jóvenes en su impulso libertario entregarán la soberanía al radicalismo islámico, discursos populistas anti sionistas y reivindicaciones de Saddam Hussein. Es irónico pensar que justo cuando estos gobiernos iniciaron las guerras contra Israel se acabaron, pero tampoco desvaloro la acción de los jóvenes, allí no hay nada de CIA detrás o conspiración judía internacional. Estos movimientos son auténticos, y por eso peligrosos, debido a que nacen más del impulso irracional que de una aspiración a futuro. Es una falacia eso del pueblo al poder, porque invariablemente sea el escenario que sea, éste tiene que ceder el Estado a algún grupo o partido que se encargue de reorganizarlo e imponer leyes, la alternativa es la anarquía. lo peor que le puedes hacer a una nación, es permitirle a la nación misma gobernarse por sí sola sin tener en mente cuál es la forma que le quieran dar y dejar el Estado de derecho como tema de segundo nivel en la agenda para beneficiar la libertad, siempre es necesario un medio represor que mantenga elementos del status quo y evite los excesos a los que llegaría un pueblo ebrio de libertad, pero en fin, es cosa de sentarnos a mirar tranquilamente como todo se va a la mierda y con la expectativa de ver si en Venezuela el olor a flores llega a las computadoras. El resto es historia.

7 feb. 2011

El Oscuro Pasajero: requiem por la libertad.


Comenzó el viernes, era un día normal, en la tele hablaban de Kalimba y los narcobloqueos en la ZMG, es decir, un día normal en un mundo de relevancias contrastantes.
En esas, como todos los días, un servidor oía como siempre la primera emisión de Noticias MVS con Carmen Aristegui. Así como había sido desde hace ya varios meses. Convirtiendo a esta periodista en mi principal fuente de información que consideraba realmente objetiva (es decir, del tipo “el gobierno calderonista no me convence pero a la izquierda no le creo su retórica”), tal vez el último refugio de información confiable sin la tradicional degustación ideológica entregada predigerida dependiendo del medio que la emita.
            En esa emisión (del viernes) aparece esta nota en la que se hacía referencia a una manta puesta por Fernández Noroña (el agitador de izquierda que aspira a convertirse en caudillo popular y terminará como pseudopolítico ridiculizado, recuerden que fue el que defendió a capa y espada a Godoy Toscano) en la que se hacía una maliciosa alusión a un presunto alcoholismo de Calderón. Aristegui consideró pertinente hacer un cuestionamiento público y pedir una respuesta oficial del gobierno federal ante tal presunción)
La respuesta llegó, este lunes (hoy) se anuncia el retiro de Carmen Aristegui de la empresa MVS, espacio en el que permaneció desde enero de 2009 luego que anteriormente la misma periodista fuera despedida de Radioformula por críticas realizadas a Televisa).  Así, de golpe y carpetazo el Gobierno Federal dice “al que toque el tema, lo corren”.
El comunicado de MVS dice que Aristegui violó el código de ética de la empresa que prohíbe “la presentación y difusión de rumores como noticias”. La duda está ¿pasó eso? En primer punto Aristegui presentó como noticia no el rumor, sino el hecho de la presentación de la manta. Luego, hace un cuestionamiento (no una afirmación) total mente válido en la que, antes de  comprometer la integridad del Presidente se le otorga el derecho de réplica ante una acusación hacia su persona.
A Aristegui se le obligó a pedir una disculpa, pero no una disculpa cualquiera, sino una que, como afirma Lydia Cacho, fue dirigida desde la presidencia de la república; Carmen se negó y el resultado fue el cese de su contrato. Así, así es como se mata a la libertad de expresión, así es como muere una democracia. Carmen Aristegui tenía programado para esta semana un encuentro entre Eduardo García Valseca y Álvaro Delgado para que este último expusiera sus argumentos frente a Valseca de por qué pertenece al yunque; eso no se verá, tampoco se resolverá el asesinato de Marisela Escobedo, tampoco encontrarán al chapo ni a Godoy Toscano. No pasará nada de eso porque no es la época, las formas y los códigos son otros, no es que los medios sean así, es que nos tocó vivir un momento en el que todos somos así, un momento en el que un chiste en Top Gear tiene relevancia nacional que ataca a la mexicaneidad, eso sí, cuando Andrés Bustamante use al Hooligan y todos rían, en ese entonces quiero ver la dignidad nacional de un país que no “aguanta vara”. Extrañaré a Carmen Aristegui, me despido de la radio nacional y le entrego mis oídos matutinos a Joel Rosemberg y Darwin Desbocatti. El resto es historia.