17 nov. 2012

La luna de Genaro.


Dicen que la mejor forma de caer es aventarse (nadie lo dice, pero suena bien), aún así, la pronta y posible desaparición de la SSP y la SFP, no ya por interés político sino por su marcada ineficacia en el ejercicio de sus funciones.
Genaro García Luna es el funcionario público más cuestionado y menos tocado del panismo, desde que Vicente Fox creó la Secretaría de Seguridad Pública y colocó al superpolicia Garcia Luna. Finalmente, luego de pifias que harían caer a cualquier miembro del gabinete (por menos cosas mejores funcionarios han sido destituidos). Enriquecimiento acelerado de la nada, montajes televisivos, presupuestos excesivos para series de televisión, desprecio y enemistad con la PGR, la SEDENA, la SEMAR y la SEGOB, sin olvidarse del reciente caso de Tres Marías. Todo esto sin comparecencia pública ante legisladores, con apenas veladas críticas y permanente ostracismo mandando a funcionarios menores a encargarse del desastre.
Al igual que J. Edgar Hoover al frente del FBI, anquilosado no por su eficacia sino por la información privilegiada de sus superiores que utilizaba como moneda de cambio para mantenerse en el cargo, resalta que a García Luna ni la oposición más recalcitrante lo toque; azules, tricolores, amarillos, verdes, petistas, aliancistas y... bueno, movimientos ciudadanistas (a saber cuál es su gentilicio). El gobierno entrante lo sabe y García Luna sabe que lo sabe y eso le aseguraba mantener su feudo personal, pero, en honor a la verdad, no hay mejor maestro en política que el PRI y en una movida acertada no solo retoman el control de la policia, sino que sacan de la jugada de manera diplomática a alguien que se habría hecho viejo en el cargo porque sabe cosas.
Y en estos días da más poder saber de los poderosos que el poder mismo.
El resto es historia,

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