19 dic. 2012

El peor fin del mundo de todos.


A todos nos pasó, no podemos negar que en algún momento de nuestra juventud jugamos con la hipótesis del fin del mundo, después de todo, la idea no era descabellada conforme veíamos el caos del planeta y le añadíamos un profundo provincialismo al gritar a los cuatro continentes que fueron nuestros mayas los que lo predijeron antes que todos. Soñar con un gran cataclismo global que se lleve al mundo es una fantasía que alguna vez tuvimos en la mente como una escapada a todos los males de la sociedad, un gran diluvio y borrón y cuenta nueva.
            Obviamente yo creí en su momento en la profecía maya, y junto a ella en un conglomerado de creencias eclécticas que tenían como único fin perpetuar mi prejuicio con respecto al fin del mundo porque, si ya tengo una idea preconcebida sobre un tema ¿Para qué necesito criticar mis fuentes? Así, para corroborar a los mayas entró San Malaquías y sus profecías de los papas, sumado al “Papa negro” (de ese realmente nunca he sabido quién fue el primero que aplicó ese concepto pero, por fortuna, ya era un ser racional cuando se eligió a Obama presidente, ya que, como era de esperarse, algunos juntaron a Obama con que gobernaría en 2012 y... pues... es negro. También Nostradamus entraba en el coctel, aunque él entra en cualquier bebida esotérica.
            Fue el tiempo en que me enamoré de una raeliana y, ergo, entraron a escena los extraterrestres, las “energía” y toda la parafernalia de los cuarzos y las vibras aderezadas con explicaciones disparatadas a la Pirámides de Egipto y los campos de maíz en Inglaterra; todo esto, como explica Umberto Eco en El Péndulo de Foucault funciona porque no se contradice, y todo es una repetición entre los implicados para que cada uno le dé la razón al otro a cambio de que aquel haga lo mismo con uno.
            Llegó el 2000 y los tres días de obscuridad de “predijo” Nostradamus (el sábado leí la misma “predicción” para el 2012), estos nunca llegaron, pero ¡Para eso es la fe! Cosa de decir que hubo un error con los cálculos o, simplemente, no volver a tocar el tema y pasar al fin del mundo siguiente, como el Y2K y el apocalipsis al que nos llevaría la sociedad de consumo y nuestro fanatismo por las maquinas, pero los relojes funcionaron y la sociedad sobrevivió una vez más pero... un martes 11 de septiembre de 2001 una vez más estuvimos seguros de que el fin llegó, de que la Tercera Guerra estaba frente a nosotros y que hasta Nostradamus la había “predicho” (con Nostradamus el entrecomilladlo es indispensable, sobre todo porque por lo general él no escribió las “profecías” más mediáticas).
            Los ecos de Marte retumbaron en la tierra y marchamos a Oriente para defender la idea de la libertad occidental, Afganistán, Irak, una Segunda Intifada Palestina, todo listo para la guerra nuclear, pero de nuevo no, seguimos esperando y esperando  y en 2002 y 2004 la naturaleza reaccionó, un virus llamado SARS nos invitó a creer que la gran plaga había comenzado para llevarnos, pero nada, tampoco el gran Tsunami de 2004, como creímos que sería la gran señal de un desastre ambiental de proporciones bíblicas, pero hoy nadie recuerda eso. En 2008 las alarmas sonaron de nuevo, el cataclismo no vendría del cielo ni del infierno, sino de la abstracción de los mercados y el fin del mundo iniciaría con un colapso financiero tan, pero tan grande que volveríamos a nuestro estado natural tal y como lo definió Hobbes.
            Nuevamente nos equivocamos, pero a cuatro años del 2012 estábamos seguros que el final estaba más cerca de lo que pensamos porque cada evento que no acabó con el mundo se convirtió en un engranaje dentro de un complejo sistema que nos reventaría en la cara. Después de todo ¿No estaban ya los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgando por la tierra desde 2000? Peste tiene nombre de SARS y H1N1; Guerra nombre en farsi; Hambre se llama crisis financiera y Muerte es un sentimiento que acompaña al hombre desde el inicio de los tiempos hasta el final de los mismos, así es y así será por los siglos de los siglos amen.
            Llegamos al 2011 con expectación de ser el último año completo porque el siguiente terminaría diez días ante ¿Qué hacer, cómo vivir, a dónde ir? De repente el mundo se llenó de apocalípticos que construyeron refugios subterráneos y acaparadores de víveres para el tiempo que se avecina, obviamente, nadie les comentó que si era el fin del mundo, también se los llevaría a ellos, porque se acaba el mundo...
            Luego estuvieron los optimistas, recuerdo que cuando me burlaba hace unos pocos años del 2012 (cuando ya estaba curado de milenarismos), un amigo, de esos que se sienten intelectualmente superiores a todos me corrigió la plana al decirme que los mayas lo que predijeron era el fin del mundo “tal y como lo conocemos” lo que indicaría que ellos predijeron que evolucionaríamos a un estado superior de conciencia... claro que sí campeón. Pero ojo, ese comentario refleja algo que pocos cuestionan, es decir, mientras más lejos estaba el 2012 más creíamos en la profecía por la distancia, nadie cuestionaba lo que decían los mayas, solo lo matizábamos para decir que el fin del mundo no sería tal como fin de la humanidad, pero nunca cuestionábamos la profecía porque satisfacía nuestro chauvinismo provincialista de “México lo dijo”.
            Ahora, aunque hay reportes de crisis de histeria colectiva y compras de pánico, tampoco son de la magnitud de la que todos esperaban, digo, a estas alturas yo creía que las personas regalarían sus posesiones materiales y las féminas vírgenes no querrían abandonar el mundo sin antes conocer los placeres del himeneo. Yo esperaba estar listo para aprovechar esa parafernalia apocalíptica y aprovecharme de la buena fe de los milenaristas (¿Quién soy yo para cuestionar las creencias de los demás?), Pero pasan los días y una tersa calma se apodera de todos, pareciera que nadie quiere admitir su error, que todos los que creyeron en el apocalipsis maya han superado el asunto y ahora se están centrando en algún otro cuento ¿Tal vez la guerra en Siria o un conflicto con China?
            Retomando ¿Podemos culpar a los mayas de nuestra propia estupidez? Ellos, de entrada, nunca dijeron nada de lo que creen los tarados que dijeron, no es su culpa que una camarilla de idiotas crea firmemente en el fin del mundo o, en su versión light del “cambio de conciencia”. Yo fui de esos idiotas un tiempo, pero luego de ser bautizado en el Jordán académico renací con mejores ideas, pero eso no es lo preocupante, sino la propia humanidad, francamente, una especie que cree en una mentira a pesar de la pila de evidencias existentes merece desaparecer en la peor de las hecatombes y dejarle el planeta a los patos (esto no es una cuestión de fe religiosa, es de decir “La NASA dijo” cosas que no dijo y cuando les dices que no lo dijeron usan un genérico “los científicos” para englobar su incapacidad de citar fuentes), no, es un asunto de sumar uno más uno y empeñarte en decir que sale tres aún cuando todos te dicen que es dos y por qué es dos y no tres y sales a gritar a todos que es tres y tres y que descifraste con inspiración ¿extraterrestre? que es tres y que todos los demás mienten... así se define el modelo de milenaristas mayas.
            Aún así es decepcionante no ver tantos paranoicos del fin del mundo, ya que creía que estos se juntarían a los informados y no manipulados que creen todo al toque ¿Qué pasaría si López Obrador hablara del 21 de diciembre?
            Las torres de la catedral caerán mientras todos los seres humanos bailan como el coreano que rapea, novecientos millones de visitas a ese video son motivo suficiente para merecer nuestra extinción
            El resto es historia.

30 nov. 2012

La Corte de las maravillas.


Los manteles están puestos y los invitados han llegado. El presidente electo Enrique Peña Nieto acaba de presentar a aquellos que lo acompañarán los siguientes seis años, algunos no llegarán al final del sexenio, pero otros permanecerán más allá de este.
            Cuando las filas del PAN están mermadas y las del PRD fragmentadas, la unidad solo queda dentro de un partido, pero no es el mismo PRI de antaño, de la presidencia imperial, doce años de alternancia y la movilización de la sociedad civil han derrumbado el mito del Presidente que todo lo puede y que todo lo ofrece, el tlatoani perdió la corona y la cambio por botas.
            Dicen las malas lenguas que el gabinete del presidente es fruto de una batalla al interior de la corte de los milagros, que el primer intento malogrado del Pacto por México fue para quemar a Osorio Chong porque él representa una parte del peñismo originada en Ernesto Zedillo, y que influyentes políticos priístas alineados con Salinas se encargaron de presentarlo como un fracaso antes de ocupar la SEGOB.
            Pero ahí está Chong, y estará un rato si se confirma la desaparición de la SSP y entramos a la supersecretaría. También hay nombres salinistas, como Claudia Ruiz Massieu, sobrina del innombrable, pero lo más importante no es la corriente a la que pertenezcan, sino que resaltan figuras como Rosario Robles, ex jefa de gobierno del DF y ex presidenta nacional del PRD, ahora ocupando el mismo puesto que en su momento atesoró Colosio; Emilio ChuayFette, némesis de la eterna maestra Gordillo y símbolo de que la lideresa ya es persona non grata dentro del Revolucionario Institucional, moneda de cambio, lo quito si me escuchas, será la consigna. José Antonio Meade, secretario de hacienda con Calderón ahora se va a representar al país en el exterior, en parte para darle el control de la economía a los priístas y en otra parte para que sea un economista el que pueda hablar con las naciones extranjeras.
            Para la energía, todo en familia, y no hay mejor familiar que el que mantuvo a todos unidos para retomar Los Pinos, así el señor Coldwell no solo tendrá una cartera importante, sino que será el artífice de la negociación política de la madre de todas la reformas.
            ¿Y PEMEX apá? Emilio Lozoya, cuya función será administrar y negociar con el sindicato para poder hacer terso el camino para el señor Coldwell y... claro, el hombre que más poder ha acumulado en los últimos meses y el brazo derecho e izquierdo de Peña Nieto, Luis Videgaray Caso como flamante Secretario de Hacienda, no es nuevo, ya fue secretario de finanzas con Peña en el Edomex, renegociando satisfactoriamente la megadeuda dejada por Arturo Montiel y como presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados, Videgaray tiene fama de sobrio, carente de carisma, el cual sustituyó por una increíble capacidad de operación política, no por nada fue él y no Salinas o Zedillo quien puso a Peña Nieto en Los Pinos.
            No hay ya Secretario de Seguridad Pública aunque el PAN reventó la reforma que desaparecería dicha dependencia, tal vez para afirmar que ya es algo amarrado.
            Tampoco, a excepción de Coldwell o Navarrete, hay más dinosaurios y la vieja guardia del PRI parece replegarse a un programa que busca modernizar el país, modernización que lleva 18 años aparentemente estancada por la falta de acuerdos y rivalidades entre grupos al interior de los gobiernos.
            Dicen que Peña Nieto es un figurín, pero este figurín gobernó el Estado más poblado del país y ahora la nación, inculto sí, pero no estúpido y eso se ve cuando ha logrado mantenerse ajeno a todos sus padrinos y otorgando ducados a los nobles que lo apoyaron para llegar al trono.
            Estamos a unas horas para decirle adiós al sexenio más surrealista del país, un sexenio donde se puede vivir acomodadamente con seis mil pesos, los cerdos nos pegan la gripe, los narcos le disparan a las escopetas, las francesas nos ponen locos y los Estados Unidos Mexicanos estuvieron a punto de ser México.
            El sueño de los justos no es para Felipe, sino para los que tenemos insomnio.
            El resto es historia y esperemos que lo que siga sea para bien.

20 nov. 2012

Tercera Ley de Newton.


Salió el primer peine del Moreirazo, nada es gratuito en la vida, y en política siempre todo cuesta un poco más.
No es coincidencia que el tema de la megadeuda de Coahuila resalta precisamente en noviembre de 2012, a pocos meses de la muerte de Eduardo Moreira y cuando este, buscando venganza advirtió que en este mes haría públicas declaraciones de los empresarios ligados al narcotráfico.
Si bien sale bien librado en el video porque aparentemente la temática es que él no sabía de la megadeuda cuando esta se realizó, también se podría resaltar en su perjuicio que él no solo sabía de la deuda (no fue su autor, pero tuvo conocimiento suficiente como para actuar), sino que tuvo a su alcance los medios y las personas para hacer justicia.
Gran parte de la clase política y empresarial mexicana está esperando las declaraciones que prometió Moreira, que ensuciarán a más de uno y posiblemente, dada la aparente gravedad de las acusaciones, más de uno se podrá encontrar con el plomo que sigue a la declaración.
Pareciera que los tiempos cada vez más largos son intencionales, como si el ex gobernador estuviera dando chance para ver qué tanto cala la amenaza y los empresarios aludidos para salvar el pellejo entreguen a los responsables, porque, independientemente de la declaración, Moreira tiene cola que le pisen, y arriesgarse a acusar conlleva el riesgo a ser acusado.
No es solo el saber qué dirá Moreira, sino en qué le conestarán los aludidos.
El resto es Historia.

19 nov. 2012

Sión.


Dicen que Jerusalén no le pertenece a los hombres, que es de Dios. No cuestiona uno las creencias de los demás, pero también sería irrespetuoso no resaltar la insensatez de vivir un baño de sangre en una región cuya particularidad fundamental radica en el monoteísmo y religiones donde el amor y la paz para con el prójimo es un pilar fundamental.
Una guerra moderna, y por moderna también asimétrica cuya motivación radica en la defensa de, irónicamente, el “espacio vital” de Israel. Aunque algunos supuestos críticos quieran comparar a Israel con el régimen nazi, las comparaciones no son más que estéticas y de carácter histórico, sin algún otro ápice de evidencia que deje a entender que la política exterior de Israel sea panjudaica, sin embargo, tampoco existe justificación en la guerra preventiva al más puro estilo de Minority Report, porque uno se pregunta ¿Y quién nos asegura que nos iban a atacar?
No hay certeza cuando Marte clama por la sangre de los infantes mientras los adultos discuten sobre principios tan anacrónicos como la Soberanía en la era global.
¿Y si entendieran que Hamás encuentra su legitimidad no en sus discursos, sino en las bombas israelies?
El resto es historia.

17 nov. 2012

La luna de Genaro.


Dicen que la mejor forma de caer es aventarse (nadie lo dice, pero suena bien), aún así, la pronta y posible desaparición de la SSP y la SFP, no ya por interés político sino por su marcada ineficacia en el ejercicio de sus funciones.
Genaro García Luna es el funcionario público más cuestionado y menos tocado del panismo, desde que Vicente Fox creó la Secretaría de Seguridad Pública y colocó al superpolicia Garcia Luna. Finalmente, luego de pifias que harían caer a cualquier miembro del gabinete (por menos cosas mejores funcionarios han sido destituidos). Enriquecimiento acelerado de la nada, montajes televisivos, presupuestos excesivos para series de televisión, desprecio y enemistad con la PGR, la SEDENA, la SEMAR y la SEGOB, sin olvidarse del reciente caso de Tres Marías. Todo esto sin comparecencia pública ante legisladores, con apenas veladas críticas y permanente ostracismo mandando a funcionarios menores a encargarse del desastre.
Al igual que J. Edgar Hoover al frente del FBI, anquilosado no por su eficacia sino por la información privilegiada de sus superiores que utilizaba como moneda de cambio para mantenerse en el cargo, resalta que a García Luna ni la oposición más recalcitrante lo toque; azules, tricolores, amarillos, verdes, petistas, aliancistas y... bueno, movimientos ciudadanistas (a saber cuál es su gentilicio). El gobierno entrante lo sabe y García Luna sabe que lo sabe y eso le aseguraba mantener su feudo personal, pero, en honor a la verdad, no hay mejor maestro en política que el PRI y en una movida acertada no solo retoman el control de la policia, sino que sacan de la jugada de manera diplomática a alguien que se habría hecho viejo en el cargo porque sabe cosas.
Y en estos días da más poder saber de los poderosos que el poder mismo.
El resto es historia,

5 oct. 2012

El 7O.


El domingo es la fecha, utilizando la pelotuda terminología de todo día resaltante (formato usado de manera tan absurda que ya no genera ninguna expectativa) el “7O” se ha convertido en la fecha que alteraría permanentemente el escenario regional para América del Sur y, principalmente, a los más cercanos aliados de Venezuela en el Mercosur, principalmente los que se mueven en su mismo espectro ideológico, es decir, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Argentina y, principalmente, Cuba.
            ¿Qué sucederá el próximo domingo? Los ojos del mundo estarán en las elecciones presidenciales de Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez buscará la tercera reelección luego de catorce años gobernando. Dadas las experiencias anteriores en elecciones venezolanas, Hugo Chávez ahora está enfrentando un escenario considerablemente diferente, al igual que en el caso de Argentina, la oposición, luego de una devastadora derrota en el proceso anterior, está aprendiendo no de las tácticas gubernamentales, sino de las fallas del sistema y cómo sus cartas fuertes son los errores del mandatario. Enrique Capriles Radonski es, para hacer funcionar la analogía de Chávez, un Peña Nieto venezolano, abogado liberal de 40 años, joven, telegénico, apoyado por el grueso empresarial y un discurso conciliador en oposición a un Chávez carismático pero intransigente, con un discurso polarizante y negacionista que no escatima recursos (propios y públicos) en utilizarlos para defenestrar a su opositor y reducirlo a ser “el candidato de la derecha” de los medios, de EEUU, de las multinacionales, de Israel, de la OTAN, sin embargo, como dije, la principal carta de Capriles es el propio Chávez y, soberanamente, su desastroso manejo de la economía y la  inseguridad imperante que conlleva una inflación rampante.
            Chávez se ha beneficiado del aumento del precio del petróleo, pero esto ha convertido a Venezuela en una nación, independientemente de cualquier discurso soberanista, dependiente del “oro negro” y encadenando su economía a este si ni siquiera pensar en una diversificación de la economía o, incluso, un plan “B” ante una posible coyuntura de desplome de los precios del crudo (los mexicanos sabemos perfectamente los riesgos de una economía petrolizada).
¿Qué pasaría si, como aquella vez en que la OPEP inundó de petróleo el mercado para abaratar su precio y arrastró a la economía mexicana a una profunda crisis monetaria ocurriera en Venezuela? ¿Sería Chávez capaz de dejar su orgullo de un lado y pedir un rescate al FMI, o simplemente arguciría que todo es un plan detallado del Imperio para dañarlo? Esa es una pregunta que se respondería el próximo lunes en caso de ganar de nueva cuenta.
Pero, existe otra alternativa, una que ha estado implícito en el discurso chavista las últimas semanas de campaña pero que nadie ha querido velar públicamente, es decir, la real posibilidad de la derrota del presidente y la hipotética reacción de este ante la posibilidad de abandonar el gobierno. Últimamente de lado del gobierno se han manejado dos líneas, una, de boca del propio Chávez que se convierte en el discurso polarizante de la alternativa de la guerra civil en caso de ser derrotado (como si, a la usanza lopezobradorista, solo es democracia cuando él gana), el otro, en el optimista caso de ganar Chávez, y en palabras del ministro de defensa, el supuesto plan de la oposición de optar por la vía armada.
Esto último puede pasar como una declaración más, pero conociendo al presidente venezolano, también puede ser una justificación mediática para que en caso de ganar con un margen bastante reducido como para poner en duda el total apoyo popular, pueda desatarse una campaña de persecución argumentando razones de seguridad nacional, lo que, a pesar de lo paranoico que puede sonar, existe un antecedente de las pasadas elecciones donde Chávez se hizo de una lista de aquellos funcionarios estatales que votaron en su contra con la consecuente pérdida de sus puestos de trabajo.
Hugo Chávez, como Cristina Fernández en la Argentina, por medio de programas populistas ha convertido a su país en patrimonio personal gracias a un proyecto paternalista de dependencia hacia el Estado y, por ende, de dependencia al titular de este, de dependencia a él. La izquierda no es mala, pero sí cuando esta deriva en una visión en la que el Estado debe de ser el tutelar de todo, condenando a la maquinaría social no a moverse de manera dinámica, sino bajo los principios gubernamentales de lo que sí y lo que no. La izquierda debe de otorgar programas sociales que ayuden a salir de la pobreza a las clases bajas, brindándoles oportunidades no en especie, sino en capital para permitirles acceder a vivienda digna, educación y oportunidades para desprenderse de la tutela del Estado, pero bajo el sistema Chávez esto no es así, ya que con este modelo de gobierno es el Estado el primer temeroso de la independencia de la ciudadanía porque esta la llevaría a probar otras alternativas (el sistema priísta funcionó mientras duró el modelo paternalista), y el presidente venezolano sabe qué es eso, y sabe que su núcleo duro está en los pobres que compra  no con tarjetas Monex, sino con productos en especie, despensas y vales que cada vez resultan más inútiles ante una espiral inflacionaria alarmante y una escases cada vez mayor de productos de primera necesidad sumada a la casi total destrucción de la industria privada y el temor imperante en los que aún resisten.
Todo esto sumado a otro factor que algunos analistas piden no olvidar, que es que el chavismo está perdido, si no es el domingo, en los próximos años ante la enfermedad del presidente que lo mantiene cada vez más debilitado (recuerdo que antes de hacer pública su enfermedad un cable de Wikileaks mencionaba que doctores rusos le daban pocos meses de vida al presidente) y la posibilidad de que no termine el mandato y dejar el país a un colaborador sin el carisma del caudillo y, por lo tanto, incapaz de enfrentar a un Capriles que, en caso de volver, arrasaría.
Hoy las gorras de Capriles se venden en las calles más que las camisas rojas de Chávez, la opinión de los analistas está dividida entre ambos candidatos, pero con un consenso en dos aspectos, el que gane recibirá un país en bancarrota y que el chavismo no llega al 2020. Si la revolución bolivariana no muere este domingo, es seguro que el presidente agrave el cáncer que daña al país como a él, llevando no a Venezuela, sino al chavismo a la tumba.
El resto es historia.

1 oct. 2012

Preguntas incómodas.


Se incurre en el argumentum ad hominem cuando se tergiversa un argumento válido y se afirma que x es una proposición falsa porque la que la persona que la afirmó tiene algún defecto atacable, en lugar de verificarse de la veracidad de x. En otras palabras, cuando en lugar de ocuparse de la validez de la proposición, se hace una critica moral al interlocutor. La falacia, entonces, consiste en eludir el tema y dar solo una opinión personal irrelevante sobre la moralidad del otro



Hace pocos días me desperté con la nota de la conferencia que la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (extraño caso donde una mujer gobernante usa todavía su apellido de casada) en Harvard donde, en su personalista estilo de dirigirse a los demás, queda mal parada cuando se le cambian las reglas del juego, es decir, cuando es criticada. La presidenta es una de esas figuras de la política actual que resalta entre otras mujeres por las razones equivocadas; comparada con el estilo austero de Ángela Merkel, la teatralidad de Fernández le produce reflectores, pero estos no siempre son positivos, puesto que en veces las cámaras alcanzan a captar detrás del sueño argentino la pesadilla que viven millones de argentinos.
            El principal problema que adolece la izquierda latinoamericana tiene dos nombres, Hugo Chávez y Cristina Fernández, políticos socialdemócratas hábiles y capaces como Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet o Lula Da Silva van erosionándose ante la aplanadora ideológica del caudillismo propio de la región con estas dos figuras que se niegan a desaparecer y buscan perpetuar seculo seculorum sus modelos de perfección nacional. De Chávez hablaré en otro momento, hoy CFK me ocupa la mente por las diversas expresiones que he ido escuchando últimamente a su alrededor.
            Mi primer acercamiento con la presidenta argentina fue en un libro de Andrés Oppenheimer, “Cuentos Chinos” donde hablaba pestes del entonces presidente Néstor Kirchner, en el libro el periodista narra un encuentro con el mandatario, el cual (según el autor) se muestra arrogante y lo deja con la palabra en la boca abandonando la conversación, pero quien sí se queda, dispuesta a escuchar, fue la primera dama, Cristina Fernández. Oppenheimer, aunque con recelo, da una valoración positiva de la ahora mandataria como más dispuesta al dialogo que su esposo.
            La realidad fue otra.
            La presencia de la presidenta en Nueva York fue relevante no por su aparición en la Asamblea General de la  ONU, sino por dos conferencias dadas en dos universidades, Georgetown y Harvard, la primera no fue tan relevante si no fuera por un cuestionamiento acerca del dialogo con los periodistas en el que la mandataria se explayó acerca de cómo sí dialoga con los corresponsales, lo que provocó que la reacción de los periodistas acreditados en la Casa Rosada para afirmas que desde agosto de 2011 ella no ha dado una conferencia de prensa. Partiendo de esta “aclaración” la conferencia en Harvard pasó de ser un acto grandilocuente a un descolladero que casi se le sale de control, principalmente por el tipo de preguntas que le hicieron, ya que eran las preguntas que decenas de periodistas en la Argentina han intentado hacer sin tener fruto alguno, temas como la reforma a la constitución para permitir una reelección más, el bloqueo a la compra de dólares, los “maquillados” números inflacionarios y la cada vez mayor absorción por parte del gobierno de los ámbitos de la esfera privada. Preguntas realizadas en un ambiente que la presidenta no controlaba, faltaron los bombos, los cantos de hinchada, los militantes de la Campora, las masas de “descamisados” alabándola y aplaudiendo cada oración que sale de sus labios.
            Pudo pasar de una intervención más, pero lo mediático del evento es precisamente lo resaltante, puesto que si las ruedas de prensa fueran comunes en la Argentina, estas preguntas ni siquiera habrían sido importantes, su valor resalta precisamente en la condición sui generis de los cuestionamientos al poderse haberse dado fuera del territorio, anunciando implícitamente la relación discordante de la presidente con la prensa crítica.
            La coronación que tuvo el año pasado donde recibió la banda presidencial de su hija (aunque ella era reelecta, técnicamente tendría que haber sido el presidente del congreso el que le impusiera la banda) y la creación de la Argentina como patrimonio personal del kirchnerismo y la obsesión por asociarlo al peronismo, de verse a ella misma como reencarnación de Evita y jugar a la menoría histórica capitalizando a su favor todo fantasmas del golpismo (aún cuando las FFAA actualmente no tienen papel alguno en la política local). Pero es un poder que se le está escapando por grietas pequeñas, pero constantes, reducidas manchas de humedad que terminarán produciendo una falla en los cimientos, los cacerolazos representan algo más que una protesta, sino la perdida de facto del monopolio de las calles. Irónicamente hay quienes cuestionan la parcialidad de los estudiantes de Harvard que la cuestionaron por el tipo de preguntas, argumentando que detrás de estos está algún interés político (más claramente, el diabólico imperio de medios Clarín), como una cosa negara la validez de las preguntas.
            A la presidenta se le está moviendo el tapete, y lo sabe, por eso ha optado por una retórica más incendiaria y un evidente manejo discrecional de la justicia no para un modelo en especial, sino para acabar con una oposición que está aprendiendo a esquivar los golpes de manera cada vez más eficiente. Pero, principalmente tendrá sus ojos en Venezuela, su principal aliado en la región y posiblemente a punto de tener un cambio histórico y una restauración de la democracia, suspendida temporalmente en 1999.
            El resto es historia.

25 sept. 2012

Anotaciones postelectorales.


Hace algún tiempo que no me siento a escribir de manera regular, aunque existe una explicación bastante atípica, como buena persona del siglo XXI pero con pensamiento anacrónico del siglo XIX, necesito una musa para poder obtener inspiración. Sin embargo, las últimas semanas, gracias a la actual coyuntura sociopolítica me he estado llenando de frustración ante una avalancha de cambios, la mayoría contradictorios y, principalmente, ante una parcialización irracional de la información por parte del sector que se busca presentar como el más informado de nuestra sociedad.
            Mi relación con #YoSoy132 comenzó con recelo, pasó al respeto de sus posturas, luego a las críticas de sus acciones, hasta mi rompimiento con cualquiera postura asociada a ellos por, en mi particular punto de vista, los asocio directamente no con la izquierda, sino con la izquierda lopezobradoristas. Retomando el concepto atribuido a Lenin de los Idiotas útiles, es decir, individuos que, en su mayoría de buena fe, pero desconociendo el núcleo de ideas que defienden, son arrastrados por otros grupos más cohesionados y reducidos hacia sus propios intereses. En democracia el idiota útil es más útil de lo que parece, puesto que movilizando grupos sociales bajo determinadas banderas, los sectores dominantes tienen la capacidad de usarlos como carne de cañón electoral.
            Existen aspectos de la sociedad que con frecuencia son sobredimensionados por aquellos que los promueven sin poder diferenciar entre conciencia social y conciencia de clase, agrupándose en la segunda para demeritar la primera. Entre ellos, el uso de Twitter como herramienta de comunicación y los “tuiteros” (recién adoptado por la RAE) se desenvuelven en su interior cayendo en el más grande error de los tiempos modernos, que es la falsa creencia de que en ellos se concentra la voluntad popular.
            Las pasadas elecciones fueron prueba de ellos y de los peligros que puede acarrear esa línea de pensamiento, debido a que, en considerable minoría (lo que se deduce fácilmente si se tiene en cuenta el porcentaje de mexicanos con acceso a internet) el ojo de la realidad no lo pudieron soportar. Las redes sociales hicieron causa común con López Obrador, desconociendo el llamado “México profundo” esa sociedad rural que no tiene acceso a las modernas tecnologías y a las que el mensaje de los movimientos estudiantiles no llegaba. Cuestionaron a Televisa por la parcialidad sin cuestionar su propia parcialidad de sus postulados.
            El problema de la universalización radica en la negación de la otredad, en este caso, todo aquel que durante la campaña presidencial no usaba las redes sociales como principal medio de información pasaba al plano de los ignorantes o, en su defecto, desinformados, convirtiendo la realidad en un dialogo en el espejo donde los únicos con derecho a emitir opiniones eran aquellos con una computadora frente a ellos.
            ¿Qué riesgos conlleva esto? Principalmente dos, el primero es la sobredimensión que abarcó el uso de las redes y la errónea ilusión de que las preferencias políticas de los usuarios de Twitter y Facebook (en su grueso asociadas a una corriente política determinada) eran aquellas de la mayoría de la población que no tenía acceso a una computadora. Los resultados adversos a ellos fueron inmediatamente considerar que algo erróneo había pasado sin caer en la mínima reflexión de que todo se pudo haber debido a que su activismo se redujo a un dialogo en el espejo. ¿Por qué? Es sencillo, los meses pasados fuimos testigos de una considerable cantidad de marchas, independientemente de lo que pueda creer acerca de la utilidad de marchar, las primeras dos tuvieron un considerable impacto en la población que vivió como testigo tales acontecimientos, pero en lo personal carece de sentido hacer una marcha por semana en los mismos lugares y ante las mismas personas, ignorando que más allá de la mancha urbana existían poblaciones ajenas al drama electoral y que formaban parte del voto duro del PRI.
            La derrota de Andrés Manuel López Obrador se tiene que ver desde otro ángulo que el del fraude y la imposición, puesto que limitar el análisis a esta dimensión conlleva el riesgo de evitar cualquier otra línea de análisis y la autocrítica haciendo cargar todos los males a los adversarios y ningún reconocimiento de una campaña exitosa, pero insuficiente, son las insuficiencias las que no se quieren evidenciar usando una retórica simplista del “robo de la elección”.
            El principal error de la campaña de Movimiento Progresista fue la negación del otro, que lleva como resultado la maximización de uno mismo y atribuir la pureza ideológica caudillista donde todo el que cuestione sus posturas o modos de actuar está por deducción coludido con el poder fáctico (uno solo, único e indivisible al parecer).
            El movimiento #YoSoy132 que inició como un golpe de efecto de frescura democrática, fue rápidamente cooptado por elementos de la izquierda progresista, abandonando sus postulados de democratización de los medios iniciales para pasar a usar simplemente el lenguaje de la imposición y declararse Anti-Peña. Los defensores de este movimiento argumentan que Peña Nieto representa un sistema y por eso es lógico su cuestionamiento, pero los más críticos miraron cómo, paulatinamente, sus posturas fueron cambiando conforme fue involucionando el discurso progresista de Obrador, hasta convertirse en una especie de grupo de choque que marchaba (“espontáneamente”) en concordancia con las palabras del candidato de las izquierdas, hasta llegar a un punto donde las críticas a López Obrador no existían dentro del movimiento y la asociación de este con la esperanza y la única forma de salvar al país convirtió en frustración la inacción en las preferencias y la inminente posibilidad de la derrota del candidato; cuando esta se dio, los resultados fueron evidentes, reclamos de fraude y gritos de impugnación y anulación de las elecciones, pero erróneamente abanderados en una estrategia post electoral mal preparada (aunque mejor que la de hace seis años), cuyo principal mecanismo de acción fue mediático y una apuesta jurídica poco clara y apresurada, aunque es cierto, el Tribunal pudo haber actuado más allá de las atribuciones que se daba a sí mismo para aclarar las voces de protesta, pero su “inacción” en gran parte se debió a que la impugnación estaba más plasmada de valoraciones ideológicas y suposiciones abstractas que verdaderos argumentos jurídicos. El problema es que, por medio de las redes sociales, se aplicaron dos lecturas de una misma realidad, por un lado, estaba la impugnación que Movimiento Progresista entregó al TEPJF y por otro lado lo que los usuarios de Facebook creían que era la impugnación.
            El principal problema fue la sustitución de los canales de información, como historiador aprendí que existe cierto rechazo del ciudadano de a píe acerca de la “historia oficial” al tacharla de falsa por el solo hecho de ser producto institucional, llevándolo, en su espíritu crítico a creer cualquier otra versión  que contradiga esta postura (léase cualquier lectura de Francisco Martín Moreno), aunque es evidente que la historia ofrecida de manera piramidal por la instituciones gubernamentales está bastante matizada, también es necesario reconocer los porqués de estas versiones y aceptar que hay ciertos hechos que sí fueron así y que, interpretaciones aparte, no siempre el gobierno miente. En este caso, el mismo fenómeno ocurre entre quienes rechazan el “discurso oficial” por el solo hecho de provenir del gobierno y no ir más allá en la crítica del porqué se debe de rechazar. Las redes sociales se convirtieron en el revisionista histórico posmoderno, pero hay de revisionismos a revisionismos, una cosa es la revolución vista por John Womack y otra por Salvador Borrego; en internet confluyen ambas posturas donde, por desgracia, la segunda tiene un papel predominante. La sociedad, y primordialmente los jóvenes, cayeron en el error de considerar que por tener acceso a internet la educación convencional era innecesaria, se refugiaron en el confortable espacio donde un libro es sustituido por un meme y la crítica de fuentes quedaba subordinada a la confirmación de los prejuicios.
            “Odiar al PRI” se volvió una moda, y como toda moda, no fue necesario racionalizarla, porque uno estaba en un espacio donde todos odiaban al PRI y esa sensación de pertenencia que nos daba legitimar prejuicios nos impidió reconocer qué información era real y cuál era falsa, porque un meme que diga que el PRI hizo tal cosa era suficiente, la comprobación era innecesaria porque nuestra capacidad intelectual nos decía que así debería ser y punto. Como la información que veíamos no aparecía en Televisa u otros medios convencionales (en gran medida porque esta no pasaría la prueba mínima de criterios de veracidad) la creímos a rajatabla y modificamos nuestro discurso negacioncita a la hora de ser amonestados en sus contradicciones, si alguien nos llegaba y decía con pruebas que estábamos mal, inmediatamente lo tachábamos de herramienta del PRI y tirábamos a la basura su argumentación bajo la irónica consigna de que nosotros éramos informados y no manipulados y ellos ladrones y corruptos.
            La situación actual es resultado de todo eso, lo que estamos viviendo no es un fraude, sino el resultado de nuestra propia ignorancia al caer en el seductor juego de creer nuestra propia realidad sin reconocer que esta abarca más allá de nuestras pasiones ideológicas.
            El resto es historia.

6 sept. 2012

Conversacion.


Me cité con él en una céntrica cafetería, según decía, el menor anonimato es aquel que se predica públicamente. Sin mucha comprensión de sus palabras, le creí más por no entrar a debate que por pura convicción.
            Su aspecto era algo pálido, el rostro de quien se debate entre la anorexia y la simple falta de nutrientes, parecía cansado y algo preocupado, aunque eso no le impedía sonreír cuando intentaba demostrarse amable. Elegantemente vestido con ropas algo antiguas, como testimonio de mejores épocas en el pasado.
            Eligió un asiento cercano a la ventana.
            --Cuando una presa es cazada--me dijo a la vez que pedía dos tazas de café--los que somos perseguidos tenemos el privilegio de sabernos vigilados y nos podemos adelantar.
            --Siempre y cuando sepa quién es quién lo persigue.
            --Eso es lo de menos, a todos nos persiguen de alguna forma u otra.
            --Bien--asentí para cambiar de tema--me dijeron que usted tenía alguna información para mí.
            --Depende de lo que llames información, en estos días casi todo lo es, son tiempos complicados ¿cierto? cuando yo era joven estas cosas no pasaban.
            --Creo  que sí sucedían.
            --¿Por el Torneo? sí, sucedían, pero no a esta magnitud, los conflictos se limitaban a áreas determinadas, ahora uno no puede caminar por ninguna calle sin el riesgo de terminar calcinado.
            --En todas las guerras hay daños colaterales.
            --sí, pero por definición los daños colaterales deben de ser un porcentaje mejor a las bajas efectivas. A donde sea que vea, mueren civiles, pero ninguno de “ellos”--sentenció mirando a la ventana.
            me dijeron de él hace unas semanas, un viejo lobo de las luchas sociales que había permanecido ajeno a mi espectro de conocidos; cuando intenté preguntar sobre él, me encontré con una curiosa bibliografía que giraba en torno a una sola problemática: las víctimas de las guerras “Z”. Por mi profesión es normal relacionarme con activistas, pero él fue un hombre difícil, desconfiado a veces en demasía, alegando persecutores por todos lados, no tenía residencia fija y las citas siempre las imponía él, cambiándolas a último momento argumentando motivos de seguridad.
            Mira--me dijo mientras sacaba una serie de documentos--esta es una gráfica de las bajas de los últimos cincuenta años ¿Notas la espiral ascendente? mientras los guerreros “Z” se hacen más poderosos aumentan los “daños colaterales”.
            --No solo ellos--respondí--los enemigos son peores.
            --¿Te crees la propaganda?--sonrió y sacó un cigarro de su bolsillo--mira, mi padre perteneció a la Patrulla Roja, y cuando estaba con ellos siempre se mantuvo un orden, había códigos, ellos nunca mataban a quien fuera innecesario, era un arreglo sencillo, te dejaban en paz y los dejabas en paz. Durante mucho tiempo dejaron equilibradas las cosas.
            --Supe de mucha gente inocente que mataron.
            --Eso fue porque alguien rompió las reglas--sentenció--ellos buscaron las siete esferas con sus métodos, pero de repente apareció Gokú ¿Para qué quería las esferas? dicen que para revivir a una persona ¿Sabes cuántos murieron en su búsqueda? ¿Dónde están esas bajas? No, nadie las contabiliza, no quiso aceptar las reglas que todos sabíamos que mantenían el equilibrio y vino en anarquía, mi padre me contó que cuando la patrulla roja se vino abajo, todas las células se comenzaron a pelear el control de lo que quedaba, hubo baños de sangre y al final el perdió todo, ¿sabes? todo por un niño que quería juntar por mera ambición las esferas.
            --¿Qué fue de tu padre?
            --Se suicidó luego del incidente del torneo.
            --¿Sabes por qué?
            --¡Claro! porque era un hombre anacrónico, porque  su tiempo había pasado, porque el mundo en el que él reconocía el orden se había colapsado; desde niño aprendió a usar armas y, un día...
            Su rostro se volvió tenso, miró fijamente a la ventana tratando de identificar una figura, volvió a mirarme y retomó la plática con voz pausada, melancólica.
            --Un día se despertó y lo miró por televisión, era él, Gokú, peleado con Piccoro, no había nada del viejo mundo en esa batalla, no se suicidó por desesperación, se suicidó porque sabía que ya no formaba parte de este mundo.
            --¿Eso le afectó?
            --¿A quién no le ha afectado saber que su padre se suicidó por que ya era un anacronismo? Pero yo no era él, aprendí rápido que las formas de él, no me vanaglorio, uno no puede buscar venganza cuando se reconoce a sí mismo incapaz de llegar a los niveles de ellos; así que decidí investigarlos, saber más de ellos, pero no fue fácil, no, no lo fue.
            --Explíquese.
            --¿Sabes quién está detrás de ellos? era un secreto a voces, logré encontrar evidencia que confirmaba mis sospechas, a Gokú lo financia la Corporación Capsula, incluso han establecido una especie de alianza dinástica entre uno de su raza y la heredera de la compañía.
            --¿Bulma?
            --¡La misma! Intenté entrevistarme con ella, pero me cerraron las puertas, alegaron que era secreto. ¿Sabes qué es lo  irónico? Ni siquiera le había dicho qué quería y ya me decían que no podían decir nada porque era secreto.
            “investigué, la relación comenzó hace años, incluso antes de la caída de la patrulla roja, parece que desde que la joven heredera del imperio capsula era una adolescente. No sé bien cómo, pero desde entonces han estado demasiado unidos.”
            --Dicen que ella es científica, puede que sea curiosidad profesional.
            --También pensé en eso, pero encontré otros datos nada agradables, de todas las destrucciones que causaron sus peleas ¿Sabes quién se encargaba de volver a levantar los edificios, a qué empresa le otorgaban los contratos? Lo que Gokú destruía, Capsula lo volvía a levantar, embolsándose miles de millones de paso para financiar sus absurdas aventuras espaciales, dime ¿De qué sirven? Llevamos años en estancamiento tecnológico pero una empresa privada tiene la tecnología para viajar al espacio y la utiliza para atraer nuevas amenazas. Ellos han formado un circulo vicioso de destrucción y construcción en el que no formamos parte del ciclo útil para ellos más que siendo mano de obra y estando lo suficientemente asustados para hacerles frente.
            --Sin ellos Cell nos destruiría.
            --Sin ellos Cell ni siquiera existiría.
            --No entiendo.
            --Puede que no me creas, pero he investigado con los viejos amigos de mi padre, Cell formaba parte de un programa previo de la Patrulla Roja de ingeniería genética; luego de la destrucción de la organización, algunas células no fueron desactivadas porque estaban fuera de las instalaciones, se manejaron ellas solas. una de ellas, dirigida por un tipo llamado Maqui, estaba trabajando en un proceso de perfeccionamiento de armamento, cuando vio lo que era capaz Gokú de hacer sin utilizar armas, redirigió toda la investigación a la genética, le siguió los pasos, lentamente recuperó material genético de todos ellos, los Z.
“piensa en las similitudes, Cell se puede regenerar como Piccoro, eleva sus poderes como Gokú y tienen niveles de transformación como Freezer; sí, Cell es una creación de la patrulla roja pero ¿Crees acaso que uno solo hombre en solitario puede recoger todo eso? No, desde el solo hecho de que nadie más que los Z sabían de dónde estaría Freezer cuando llegó hasta estar en todo lugar en el que ellos estén. Solo hay una explicación, la única institución con acceso a esos lugares y con recursos suficientes para financiar un proyecto tan descabellado y sin seguridad de éxito es la Corporación Capsula.
            --¿Tiene pruebas de ello?
            --Solo algunos retazos, debería de saber que su seguridad es demasiado fuerte y resulta casi imposible ingresar.
            --O sea que lo que dice son solo suposiciones.
            --Y así quedarán, dudo que haya alguien capaz de adentrarse en esa corporación.
            --Pero si dice que alguien dentro financió el experimento de la Patrulla Roja quiere decir que alguno dentro de ellos no comparte su visión del mundo.
            --O la comparte demasiado, es un circulo vicioso ¿Qué es Cell sino una amalgama de todos ellos? en unas horas comenzará su torneo y él lo único que tiene en mente es pelear para ser, según él “el más fuerte”, ¿Qué diferencia tiene con Gokú o algún otro “guerrero” de ellos? ¡Ninguna! al contrario, legitiman un circulo vicioso de destrucción y reconstrucción donde las victimas somos nosotros. sí, dicen que Gokú trata de llevar las peleas a donde no haya civiles pero ¿Luego? lanza un maldito ataqué que destruye alguna villa, pueblo o ciudad sin darse cuenta o provoca terremotos que causan más muertes que una bomba atómica, tsunamis, explosiones, miles de millones de desplazados por sus guerras y nadie que les haga frente porque se presentan ante uno como los salvadores, y nosotros, por temor, los tomamos como tales y no hacemos nada para que en poco tiempo aparezca una “nueva amenaza” en contra la que solo ellos pueden combatir, dime ¿Cuántas “nuevas amenazas” han aparecido antes de que ellos llegaran? ¿No te parece sospechoso que mientras ellos se hacen más fuertes llegan amenazas más fuertes y que antes de que Gokú llegara a la tierra no habíamos pasado por peligros tales?
            --Hasta donde sé, la alternativa es la muerte.
            --A Cell le somos indiferentes, ni siquiera le importamos como para que le interese matarnos ¿Sabes qué opino yo? que mate a Gokú y se largue a otros planetas, aquí ya no encuentra lo que necesita si mata a su rival.
            --Si tan poco le interesamos--objeté--podría simplemente matarnos y desaparecer.
            --Puede sí, es una alternativa, pero tampoco hay mucha diferencia a estar muertos en vida, a pasar cada día pensando qué explotará, viviendo bajo fuego cruzado con un gobierno que ni siquiera existe porque todo se da a voluntad de lo que digan esos guerreros y la corporación capsula, en este planeta no tenemos ya instituciones, ni siquiera sabemos ya lo que es tener una religión para ocultarnos.
Con Gokú a nuestro lado estamos perdidos.
            No lo contradije, no porque opinara como él, sino porque su rostro ya no me miraba, tenía la mirada fija en la calle, en la nada. Me levanté con un gesto de condescendencia, cosa a la que no reaccionó tal vez por no darse cuenta o por estar demasiado acostumbrado a que lo vean así, un hombre viejo, heredero de las balas que se rehúsa a reconocer que el mundo ahora se rige por el Ki y no por el dinero. Salí de ahí y lo vi por última vez, reconocí qué miraba, un niño jugando con una pistola de plástico, creí verlo llorar.
            Pocas horas después, algunos kilómetros fuera de ahí, me encontraba mirando el torneo de Cell, mi amigo, el niño del arma, todo el lugar, fue barrido por un kamehamehá.
            En llamada “guerra contra los enemigos” de Gokú han muerto 122458545836 personas
            ¿Hasta cuándo Gokú, hasta cuándo tendremos que soportar tu ambición de ser “el más fuerte”?

1 may. 2012

El orgullo de Videla


Uno de los episodios más dramáticos que recuerdo haber escuchado de la dictadura argentina es en la final del mundial del 78, en ese día, algunos de los presos políticos relataron que fueron parcialmente liberados por su captores durante los festejos del triunfo,  ellos, que impotentes gritaban a las multitudes que eran presos, que los tenían encerrados y bajo torturas, se perdieron en la euforia de las personas que los miraban como uno más de la marea pletórica que celebraba el triunfo de la Argentina. El país tenía la copa del mundo, los derechos humanos son cosa de otro día…
            La reciente decisión de la Federación Mexicana de Futbol no es un ejemplo más de la frágil democracia mexicana ni del desinterés hacia la política del grueso de la población, sino una pincelada de cómo una institución se mueve en una marea ajena a las prioridades humanas y nacionales. Muchos podrían alegar que eran horarios preestablecidos, pero esa pretensión de apropiarse de un espacio por ser el primero en pedirlo tiene la misma validez que justificar una guerra por ser preventiva. El partido es jurisdicción de TvAzteca, la cual, en un alarde de cinismo en voz de su presidente Ricardo Salinas Pliego, se ha dejado claro que el debate no va en Azteca y que el que quiera verlo se vaya a Televisa. En otro escenario la televisora del Pedregal podría erigirse como la defensora del proceso democrático, pero la decisión de ésta de pasar el debate a un canal de menor audiencia programando en el Canal de las Estrellas uno de sus espectáculos que rinden tributo a la banalidad la deja en contubernio con la del Ajusco.
            Luego de las semanas previas en las que se discutió en diferentes niveles y con diferentes tonos hasta el hartazgo sobre si el llamado “debate del debate” donde la agenda nacional se encargó de responder todos los cuestionamientos de si estaba permitido debatir y, en casi de una respuesta afirmativa, bajo qué condiciones se podría. Carmen Aristegui tuvo dos intentos infructuosos que dejaron en evidencia la incapacidad de las mismas instituciones en definirse y definir el alcance de las cosas y hasta qué punto la autonomía del IFE dependía de la de los partidos en disputa. Primero intentó un debate entre precandidatos del PAN, que no se dio porque nadie aceptó no por no querer, sino porque técnicamente no los dejaban, el IFE desmintió eso y los candidatos entre dimes y diretes dejaron pasar los tiempos y el debate no se dio. Luego intentó lo mismo con los candidatos presidenciales, dos aceptaron incondicionalmente (AMLO y Quadri), una aceptó condicionalmente y el otro se negó (rompiendo la condición de JVM), nuevamente el debate se malogró.
            Después vino el IFE y programó el, ahora sí, “debate oficial”, en un formato tan rigido que, coincidiendo con López Obrador, pareciera que estaba hecho a modo para Enrique Peña Nieto ya que limitaba las respuestas a frases de tan corta duración que podrían ser fácilmente memorizadas y dichas con soltura, limitando la capacidad de réplica o de profundizar en las propuestas.
            Para los niveles de la incipiente democracia mexicana, este era el escenario menos aceptable pero con la resignación atávica de la sociedad fue el “de los males el menor”. Ahora, una vez que el tema quedó cerrado, los poderes fácticos se hacen presente, porque si bien la FEMEXFUT puede programar el partido a la misma hora, a final de cuentas es decisión de Televisión Azteca la designación de transmitirlo o no en lugar del debate presidencial. El mismo caso de Televisa. La autoridad de las televisoras quedó manifiesta cuando hicieron caso omiso del exhorto del IFE a reprogramar el partido y la misma cámara de diputados discute si se cambia la fecha del debate porque, eso sí, es más fácil cambiar las leyes y prioridades nacionales que la voluntad de una televisora.
            Dicen que al pueblo pan y circo, esa es una frase en veces demasiado infravalorada, ya que también puede significar que el Estado debe de garantizar alimento y bienestar lúdico, baluartes de la paz social porque, si un ciudadano satisface sus necesidades alimenticias (lo que implica también salud) y placeres (que no tienen que ser carnales, sino también intelectuales), pues está en condiciones de desarrollarse como individuo en una sociedad que garantice siempre otorgar esos bienes. El caso de que se haya decido dar el circo sin el pan rompe el equilibrio impuesto en el mismo orden de las palabras de la frase, ya que el pan siempre tiene que venir primero.
            Las elecciones de 2012 están cerca de repetir el escenario de 2006 ante la cada vez más debilitada posición de las instituciones estatales y el control casi hegemónico de los poderes fácticos y, principalmente, los medios masivos de comunicación. México no está en capacidad de resistir nuevamente un cuestionamiento como el del 2006; pero eso pasa a segundo plano cuando Tigres y Morelia juegan cuartos de final, Videla estaría orgulloso.

23 abr. 2012

Anotaciones electorales


La democracia es una de esas cosas que cada día escuchamos en diferentes lugares o situaciones, siempre con la misma connotación de que esta consiste en que el pueblo elija.
            Independientemente de la categoría que le podamos dar a “pueblo” y “elección”, la democracia es una de esas palabras siempre citadas pero nunca explicadas o razonadas, con tener cada cierto tiempo de campañas, debates y votos en urnas los delegados de la convención vuelven a sus provincias hasta que el próximo monarca en turno convoque nuevamente a los Estados Generales.
            ¿Quiénes son los que este año compiten por la gloria de formar parte del pasillo del poder y el encumbramiento social?
            Allá por tiempos del 2005 cuando Roberto Madrazo ocupaba la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI junto a la eterna Elba Esther Gordillo las diferencias entre estos, aunque siempre existentes, se volvieron algo evidente y engorroso para las aspiraciones de Madrazo a la candidatura del partido. La creación del TUCOM (Todos Unidos COntra Madrazo) como muro de contención no impidieron esto, pero sí provocaron el mayor descalabro del PRI luego del 2006, es decir, la separación del sindicato de maestros de sus bases. La “maestra”, incapaz de soportar un hipotético gobierno de su némesis, decide arrebatarle el grueso del voto magisterial y crear un partido propio con la única función de restar votos al PRI, así nació el Partido Nueva Alianza.
            Gabriel Quadri tiene por origen este conflicto, hasta poco tiempo antes del registro de candidatos estaba en negociación una alianza del PANAL con el PRI, pero este segundo, bastante seguro de su triunfo, decidió no invertir capital político en cargos futuros y le dijo que siempre no al PANAL. Quadri sabe que no es ni remotamente una figura política, él, como Roberto Campa, son solo figuras menores cuya existencia solo se justifica con el deseo del PANAL de subsistir y no perder el registro como ya le pasó a Alternativa Social (era Alternativa Social y Campesina, pero la parte “campesina” se escindió luego de un intento de golpe de Estado perpetrado por el doctor Simi). Como Campa en su momento, se sabe perdedor de la contienda, y eso le permite ser el más propositivo, no porque sea el que tiene mejores propuestas, sino que al no tener nada que perder, sabe que no va a ganar, así que no tiene que pensar en los medios para cumplir lo prometido.
            Ahora vamos a los tres, los reales, los futuros tlatoanis del Imperio Mexicano.
            Hace unos años, allá por la década de los sesenta se hizo una película (basada en una novela de los cincuentas), de la que hace unos años (unos años después de los hace unos años iníciales de la oración) se hizo un remake con Denzel Washington que en espanish se tituló “el embajador del miedo”. La historia, similar en ambas versiones, tiene el entintado ideológico para hacerla funcionar en el siglo XXI que en lo sesentas, básicamente consiste en cómo los comunistas (en la primera) y las multinacionales (en la segunda) orquestan un plan macabro para convertir en presidente a una marioneta a creada para satisfacer sus propios intereses.
            Este “Candidato Manchuria”, hoy puntero en las encuestas y deseoso se ser entronizado en la “grande” para obrar, según la evidencia, a favor de ciertos intereses corporativos.
            Enrique Peña Nieto es una creación de un star sistem que aplaude el carisma y la popularidad en detrimento del discurso. Negarse a debatir no es una señal de cobardía, es la aceptación tácita de que el debate le es indiferente cuando ya tiene las cámaras (porque la polémica alimenta al artista cuando este no tiene nada más que ofrecer). Peña es cada vez más defenestrado en las redes sociales, pero eso le tiene sin cuidado ¿Por qué? Porque la clase media, otrora el motor de la sociedad en materia electora, le es indiferente. Peña tiene los ojos puestos en las masas populares que se derriten con su sonrisa y el escote de su esposa, también tiene la mirada en esa élite económica de la que depende para subsistir, ellos son su carta fuerte, no una clase media cada vez más crítica y cada vez menos autocrítica. Josefina Vázquez Mota se enfoca en precisamente esa clase media. La abanderada de la derecha ideológica, la del conservadurismo y persecución de minorías. La que ve la cohesión social en un sistema que dé preferencia a los iguales, a los pares, pero estos pares navegan con el timonel de una persona que vive en el Titanic electoral que está destinado a hundirse por la existencia no de una mala conducción de la campaña, sino por haber convertido en candidata a una de las figuras mas parcas, secas y amargas de la política.
            La campaña de Vázquez Mota inició mal, y el primer error consintió en elegirla a ella por su condición de mujer, no por sus capacidades políticas. Las bases del PAN vieron en la primera candidata de un partido fuerte con posibilidades de ganar como la única esperanza de triunfo, pero luego de una serie de pifias propias de principiantes se ha hundido en encuestas cada vez más desfavorable y ha encontrado como única alternativa una campaña sucia contra el PRI, en cierta parte porque han reconocido  que no tienen otra cosa que ofrecer que les funcione. Un rostro cadavérico, casi anoréxico, una personalidad seca, cuyo tono a la hora de hablar evoca a rancias fórmulas políticas de oraciones cortas, dichas de manera pausada para que lleguen y apelando a que los oyentes son maniquíes de lento rendimiento. Al contrario, el tono discursivo de AMLO y EPN es familiar, afectuoso, alejando del rancio tono discursivo de Vázquez Mota. En sus discursos no existe la que sería su única carta, la referencia, tiene nombres detrás: Michelle Bachelet, Dilma Rouseff, Angela Merkel y Chinchilla, todas ellas mujeres gobernantes del pasado y presente reciente que podrían servir de émulos discursivos, pero no, el condicionamiento de su asistencia a la de EPN la debilita mucho más, porque deja en relevancia que su interés es atacar al abanderado del PRI y no debatir con alguien como AMLO que, revirando todas las encuestas, está canalizando los errores de sus contrincantes para un aumento en su popularidad moderado, pero de una forma tan constante que puede terminar beneficiándolo.
            Él es el tercero, anteriormente manejando una retórica incendiaria que rayaba en el neofascismo, el MOvimiento de Regeneración Nacional (rimbombante nombre con ecos de totalitarismo) se ha mutado en una república amorosa; aunque en una sociedad tan machista como la mexicana un nombre así tiene características peyorativas que atentan contra la masculinidad, el termino intenta generar conciliación, una gran concertación que busca lavar la imagen de AMLO, de comunista a socialdemócrata, de que no es un peligro para México, es más, de que el peligro radica en la continuidad, pero la tiene mucho más difícil que sus rivales, al no ser una figura nueva, carga en sus espaldas nombres como Gustavo Ponce, René Bejarano, “Juanito”, Paseo de la Reforma y un sinfín de expresiones de carácter autoritario que pese a la amorosidad siempre está detrás el hombre necio, rencoroso, que “perdona” a sus rivales como si él pudiera arrojar la primera piedra, la actitud del “puro” que se reconoce en cada uno de sus enemigos porque le demuestran ellos su propia perfección.
            AMLO nace como fruto de un sistema en decadencia que desea abrazar fórmulas rápidas, este mesías republicano  busca no una transformación de las instituciones, sino el retorno a un pasado que, por mítico, se torna irreal. La utilización de símbolos juaristas intenta establecer un puente entre el prócer y él, culpando al porfirismo y ese neoporfirismo que fue el PRI del siglo XX, con las mismas formas que los correligionarios de Juárez hicieron lo mismo al despreciar todo vestigio colonial y mitificar un pasado indígena que solo existía en sus cabezas. AMLO representa la alternativa menos pragmática por ser la más idealizada. Demasiado hipe para un político.
            Peña Nieto tiene carisma, eso es evidente, pero es una figura carente de discurso; Andrés Manuel es soso y acartonado, pero su discurso es atrayente e incluyente. Por desgracia (o fortuna dependiendo de los vientos políticos) es acartonada y sin discurso, quedándose en la mediocridad ante sus contrincantes.
            El candidato Manchuria, representante de los poderes fácticos puede perder por las mismas razones por las que va ganando, su estrategia del silencio lo puede llevar a no reconocer las aguas políticas cuando comiencen a ser desfavorables.
            La timonel del Titanic, heredera de la tradición más rancia del conservadurismo va a la deriva por culpa de ella misma y su evidente debilidad a la hora de manejar algo tan delicado como una campaña electoral oficialista. Solo podría ganar si Calderón atrapa al Chapo y entre sus pertenencias está una foto de él con AMLO y EPN, ergo, que toquen los violines.
            El mesías republicano tiene las cartas claras, su triunfo depende de sus rivales, usando la no confrontación de EPN y canalizando la mediocridad de JVM, matizando su discurso y reconociendo sus errores (o sea, manteniendo la campaña actual), puede estar más cerca de la grande de lo que parece.
            El país debe de esperar a junio, ese mes, tan lejos y tan cerca, radicalizará las posturas, dogmatizará las encuestas e intentarán las fórmulas más extrañas, todo para ser coronado, todo por la patria.