16 nov. 2008

Juicios de Valor.

“he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura” así comienza el poema “aullido” de Allen Ginsberg, crítica a una generación entendida como decadente, la locura de Ginsberg es la razón y la cordura de las sociedades modernas. y creo que hoy día lo entiendo al darme cuenta de esta marcha de la locura.

Hace pocos días presenté mi ponencia en el XXXI Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia. Dicha ponencia versaba acerca del trato de esclavos en la Banda Oriental del Río de la Plata. Siento que me fue bien… hasta que llegó la ronda de preguntas.

Fueron pocas, eso sí, pero raras. Una de ellas es la que voy a tratar el día de hoy.

Dentro de todo el trabajo, uno de los párrafos es el siguiente:

El tema de la esclavitud y del tráfico de esclavos durante la Colonia es fuente de diversos estudios y controversias. Aunque cabe decir que, por dichas controversias que este tema puede acarrear, hoy día se debe de tratar este tema con recelo. Ya que una postura militante puede tender a generar juicios de valor que si bien se puede mencionar que es ética (y hasta moralmente) reprobable hoy día (tanto por el hecho de su marcado racismo como la sola idea de esclavizar a un ser humano), está de más mencionar que en el tiempo que se estudia esta práctica se encuentra dentro de un esquema ideológico dentro de la mentalidad de la época. De ahí las apreciaciones de llamar a aquella mercancía humana no como esclavo, sino como negro, dejando así una asociación semántica entre las palabras “negro” y “esclavo”, condenando a los pertenecientes a este “tipo racial” a formar parte de esta práctica; incluso cuando un esclavo alcanzaba la libertad, ahora se le daba el apelativo de “negro liberto”.

Yo tenía dudas de si poner este párrafo (como testimonio tengo el texto leído marcado como duda), debido a que sentí que podía despertar comentarios que, precisamente, despertaron.

Al terminar la ponencia y en la ronda de preguntas, un tipo (la moderadora me dijo que él era experto en África) me hizo una crítica.

Según él, cuando se habla del tema de esclavizar (“encadenar, azotar” dijo él) se deben de utilizar juicios de valor.

Estoy, francamente, en un total y absoluto desacuerdo con esta postura. Pero como buen exiliado, desde la comodidad de mis cuatro paredes haré la respuesta—así evito la reacción—para que queden claro mis puntos al respecto.

Luis González decía que los juicios de valor son inherentes en los historiadores por cuanto estos siguen siendo humanos; la carga de valores la arrastramos desde que elegimos el tema de investigación y la selección bibliográfica ¿acaso no hemos rechazado leer a un autor con un “no me late”? eso es, en cierta medida, aplicar un juicio de valor.

Sin embargo, muchas veces tenemos que tragarnos nuestro orgullo cuando nos hacen leer a alguien que no nos agrada, eso es el sacrificio del individuo en pro de la abstracción. Es decir, muchas veces tenemos que sacrificar nuestras subjetividades para poder obtener una visión en conjunto—y, por lo tanto, objetiva—, no podemos andar por ahí diciendo que el Concilio Vaticano I y creación de la infabilidad del Papa responde a que “la Iglesia quiere poder” sino a un proceso de romanización que responde al desmembramiento de institucional del catolicismo. Tampoco podemos decir que Plutarco Elías Calles fue un ateo radical cuando lo que buscaba era consolidar un proceso revolucionario. Según Marc Bloch (y esto es lo que opino yo) el historiador comprende, explica, no juzga ni pone su pensamiento cual mercenario a la militancia de tal o cual postura. Dejemos los juicios de valor a los poetas.

El hecho de que me hayan pedido usar juicios de valor me deja dos lecciones: leer con pinzas a los veracruzanos y manifestarme oficialmente en contra de las nuevas formas de hacer historia, el “retorno a la narrativa” como leí algunas vez nos ha fastidiado demasiadas cosas como para que ahora, para ser un buen historiador, se necesita sumarle la carga moral que tenemos en nuestras cabecitas, que bien, ahora en lugar de meterme en la cabeza de Hidalgo para explicar las razones del levantamiento de 1810, lo veré solo como el padre de la Patria. Ya de por sí nos critican con eso de “no es ciencia”. Que todos los Xalapeños se vayan a la $%·%·$%·&)%$/=”$&. El resto es historia.

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