18 jun. 2009

El Manifiesto Desastre: un monstruo sin nombre.

A ver aver ¿cómo comienzo? Tengo poco tiempo, pero creo que debo de decirlo. Después de algunos meses (grandes lapsos de inactividad) terminé de ver, lo que podría considerar una obra maestra de la narrativa visual. esta es mi reflexión de la obra en general, no del final (porque eso puede arruinarselos)

Sé que algunos critican la afición a los “dibujitos” que puede tener un adulto, pero na, aquellos que piensan eso se quedaron en una generación de animaciones cómicas y de pastelazo, pero no vieron la evolución que tuvo esta en Japón. El anime japonés (redundancia, porque al decir “anime” ya lleva implícito el que sea de Japón) pertenece a una visión cultural que busca el más allá dentro de un relato visual, no son dibujitos, son historias en sí.

74 episodios, una versión de El fugitivo dónde al final, en 10 minutos, cobra sentido un orden narrativo larguísimo que narra la historia de “alguien” que se convierte en un Tyler Durdent que lleva más allá el deseo de Durdent: caos.

En la mente de este “alguien” la naturaleza agresiva del ser humano será su arma para buscar un objetivo fundamental. Obviamente no diré los giros dentro de la historia, ni el desenlace ni lo que se espera de éste. Pero sí diré algo, Monster no es un dibujito, es un trhiller detectivesco que se desenvuelve en una Alemania post-comunista en el que se entrelazan varias historias, varios pasados, varios presentes, pero ningún futuro, todos ellos girando alrededor de una especie anticristo (pero sin serlo) cuyo único némesis (el único que puede ver el “paisaje final” del monstruo) lo persigue infructuosamente por todo el país deseando “terminar” con él.

La historia del Doctor Kenzo Tenma y el monstruo se asemeja a una especie de duelo épico en la que uno de ellos tiene a todas las fuerzas del bien de su lado, pero igual perderá, “ganarás la guerra, pero perderás todas las batallas” le dice Maria Magdalena a Jesus en el Evangelio… de Saramago. Y puede que en esto se resuma toda la historia. La tentación de lo imposible, el deseo de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal y estar más allá de esta. Perderte, desaparecer, olvidar tu nombre en pro de un objetivo que no sabes cuál, pero sí como llegarás a él.

El miedo, el miedo a existir, el deseo de borrar todo lo relacionado contigo, el miedo a ti mismo y la mano que te guía a borrar tu propio nombre; esa es la historia esencial de Monster. El miedo de un niño, su cariño por todos y su deseo de borrarlos. El último acto se puede asimilar a Frodo luchando contra Gollum por el anillo único en Mordor. Donde dos seres antagónicos pero con el mismo objetivo se enfrentan en un duelo donde ninguno tiene que perder, en el que el buen samaritano descubre tiempo después que al que salvó era al mismísimo demonio, pero un demonio como el de Milton, solitario, que desea envolver en esa soledad a la humanidad. Como dijo una critica que leí acerca del anime “La obra maestra del terror psicológico” y no es mentira, francamente demasiadas series gringas (menos House) desearían tal calidad narrativa, complejidad en la historia y personajes tan diferentes entre ellos (una mención honorifica a Nina), pero con tal vez el mejor villano que he visto junto con Sephiroth de Final Fantasy VII, su nombre, no importa, él es un monstruo sin nombre.



P.D. gracias a quién me la mostró por primera vez y me obligó a verla :P

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