14 feb. 2014

Venezuela

Hay tiempos en los que hay que mirar a un lugar aunque deseemos hacerlo para otro lado. Nadie puede ni debe de sorprenderse de lo que está pasando en Venezuela, lo que está sucediendo no es más que la consecuencia de una serie de eventos acumulados que no son solucionados, pero antes de todo, vayamos por partes.
Primero respondamos una pregunta ¿Qué está pasando en Venezuela?
Todo comenzó con Julian Assange y sus güquiliquis, entre el mar de pruebas irrefutables que desestabilizaron el sistema y provocó la caída del poder global, estaba el primer dato de que Chávez había sido tratado de un cáncer por médicos rusos, obviamente, el comandante denunció que Assange era una herramienta más del capitalismo y negó la información. Obviamente pasó el tiempo y el mismo comandante tuvo que admitir su enfermedad, lo que no lo minó a lanzarse en una campaña express que consumió todas sus energías hasta lograr una holgada victoria por encima de Capriles; a razón de esto el comandante se internó para tratar su cáncer, el cual se intensificó por el desgaste de energía en campaña no sin antes dejar dicho que si algo le pasaba, Maduro sería su delfín.
Durante la internación Maduro ejerció como presidente, y comenzó tal vez una de las comedias más bizarras del mundo político actual. Nada se sabía del presidente, ni siquiera asistió a su investidura para su nuevo mandato (¿Para qué tiene que tomar juramento, si ya es? alegó el gobierno), la oposición comenzó con las suspicacias de que no se les dejara ver ni en fotografía y solo la cúpula chavista lo “veía” y Maduro, como Gran Visir de un sultán haragán, lo veía y salía de la habitación diciendo que le dijo tal o cual cosa. Era obvio que Chávez estaba muerto y lo que estaba pasando era que el chavismo estaba alargando la noticia para establecer un reacomodo interno, la principal fractura se hizo evidente cuando surgieron los rumores y las primeras criticas de Diosdado Cabello hacia Maduro, solo que había un problema, Cabello sabía que cuestionar a Maduro era cuestionar a Chávez y Cuestionar a Chávez es cuestionar incluso la propia autoridad de Cabello.
Cuando todo estaba listo, se anunció la muerte del comandante y la convocatoria a nuevas elecciones en abril de 2013, los candidatos serían Maduro y Enrique Capriles. Lo que sigue todos lo conocemos por la mar de notas de humor involuntario provocada por Maduro (llegando a su apoteosis con la anecdota del pajarito) mientras destruía todo el capital político de Chávez hasta ganar por solo un punto porcentual en una jornada electoral cargada de tensión e irregularidades que desembocó en un conflicto pos electoral que estuvo por salirse de control para la oposición mientras que el Estado lanzaba un discurso incendiario cargado de amenazas. Capriles optó por una postura a largo plazo: replegarse y dejar solo al gobierno para que sean ellos y nadie más que ellos los que hundan el país y la población se dé cuenta de tal.
Esta postura no gustó a muchos, sobre todo a gente de calle que simplemente veían reducir su poder adquisitivo cada vez más. El gobierno entró en un periodo de desesperación con metidas de pata cada vez mayores hasta llegar al escenario de hoy, la inflación más grande del mundo (3.7% en enero), saqueos legalizados, reducción obligatoria de los margenes de ganancia (puedes vender, pero tienes que ganar poco, lo suficiente como para que no tengas un nivel de vida digno), un cuasi bloqueo aereo, desabastecimiento de productos básicos, cierre de empresas extranjeras (y con esto fuga de capitales), inseguridad y servicios públicos deficientes en un país que regala su petroleo (o cambia por canasta básica) a los miembros del ALBA cuya única fuente de ingresos real es el petroleo que le vende a Estados Unidos siendo su principal abastecedor.
Las cosas dentro de la oposición tampoco van tan bien, luego de la moderación de Capriles, Leopoldo López y Maria Corina Machado se comenzaron a distanciar de este y convocar movilizaciones para forzar la salida de Maduro, un proceso que llamaron “la salida” más parecida a las que forzaron la renuncia de De la Rua en Argentina que al golpe de 2002. Siendo el grueso de los manifestantes estudiantes, más de uno se decidió llamar a esto “primavera venezolana”, sin embargo, como era de esperarse en esto de las primaveras, el gobierno no reaccionó con mucho contento y comenzaron los disturbios. Las imágenes del caos que se estuvo viviendo esta semana abren una ruptura dentro de todos los ámbitos del país, la izquierda está comenzando a criticar a Maduro por su tibieza y por que sus medidas económicas no están resultado de la mejor manera. La oposición está igual de dividida entre los que quieren paz y los que quieren el fin del gobierno ya.
Pero, y es una pregunta normal ¿A mí qué? Pues primero que nada, como dije más arriba, Venezuela regala grandes cantidades de petroleo a países como Cuba, Bolivia, Nicaragua, Uruguay o Argentina, así como ser un cliente importantisimo de potencias como China o Rusia, el fin del chavismo implicaría un desequilibrio económico en los países de la región que de la nada tendrían sus cuentas bastante reducidas, que sería básicamente lo mismo que un día amanecieras con un presupuesto apretado y de repente vieras que es más corto y tienes que reducir gastos. Lo que pasa en Venezuela no solo afecta a Venezuela.
Lamentablemente siempre hay algo que me ha irritado de la izquierda por sobre todas las cosas, y esta es la falta total de autocrítica, veo con una desesperanza que ya preveía como en medios “alternativos” como aporrea.org o rebelion.org el discurso es el mismo, todo es culpa de la oposición fascista, los medios hegemónicos y capitales extranjeros que quieren detener una revolución pacifica que respeta las libertades más naturales del ciudadano, un discurso informado y no manipulado que daría risa de no ser que lo que está en juego es el bienestar de millones de personas. Incluso en aporrea comenzaron a aparecer algunos textos críticos del gobierno con su correspondiente eliminación del post y denuncias de una infiltración de este medio por elementos fascistas.
Por el momento, el gobierno ha convocado a una manifestación contra el fascismo este sábado, posiblemente las confrontaciones se den de nuevo ya que ahorita los ánimos están bastante caldeados y, si me atrevo a decir algo, Maduro no termina su mandato, pero tampoco habrá elecciones anticipadas, alguien dentro del chavismo le dirá “quitate que están destruyendo la memoria del comandante” y la situación será más grave, un golpe de Estado entre chavistas no es un golpe de Estado, es un reacomodo institucional...
Igualmente me sigue soprendiendo la actitud de nuestras izquierdas, es decir, defienden a Maduro por hacer las cosas que defenestran de Peña Nieto (control mediático, desinformación, un aparato del Estado a su servicio, impunidad, fraude), es decir, son los mismos que apoyaron los bloqueos lopezobradoristas pero llamaron a Capriles un resentido que no sabe perder una elección.

El resto es historia.

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