8 sept. 2011

El oscuro pasajero: un año de esto.

Pocos (o nadie) recuerdan que comencé a escribir estos correos desde hace un año exactamente, un miércoles 8 de septiembre, dos días antes había mirado a Scarlett por última vez en un circunstancial encuentro en el CUCSH, así que con el orgullo lacerado y la autoestima devastada decidí volver a la única actividad que me podría dar cierto atractivo hacia una mujer (Y en cierta forma intentar recuperar su atención), así que me puse a escribir de nueva cuenta.
Ya lo había hecho, eso es obvio, pero creo que allá por enero de 2010 decidí retirarme de esta actividad y ta, creo que eso y ya.
Podría decir que debería de cambiar el nombre de “el oscuro pasajero” pero no, creo que me gusta, me siento cómodo con la idea de los demonios ocultos y los esqueletos en el armario (Scarlettsuca sabe a qué me refiero ja!).
Iba a preparar un post sobre el código de Harry para estar en el espíritu de la temática, pero gracias a la República Separatista de Linux de nueva cuenta he perdido suministros informativos, dirán algunos “¿y por qué no bajaste esa info ayer?” a lo que yo responderé “porque me dio flojera” y santas pascuas.
Ahora bien, tampoco es que sea muy consistente en mi escritura, revisando el blog, aún consideraba a Calderón espurio y creía fervientemente en un panamericanismo latino en contra posición de EEUU. Así que es sabios cambiar.
Pero ta, fuera de eso, no tengo nada más que decir, realmente tenía mis animos en el código de Harry, pero dadas las circunstancias tendré que esperar hasta el 2 de octubre para referirme a Dex. (porque ya mañana no se me van a hinchar las pelotas para hacerlo porque el contexto ya no da).
Por cierto, me he dado cuenta que tengo una larga lista de muletillas, “por cierto” “sin embargo” pero una buena distribución de los errores hace un estilo.
Pero por desgracia, como este es el primer post luego de un año pensé que hasta cierto punto sería proporcionalmente necesario escribir un poco sobre algo, mas al no contar con tema poco o más trascendente, tendré que limitarme a escribir puntos y mirarlos fijamente (lo que es, hasta cierto punto, una buena descripción de estos 365 días) …………………………...…………………………………………………………. ………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

bueno, de plus, les dejo lo primero que escribi hace un año, pelotudamente divertida, je...






El Oscuro Pasajero: Yo creo en Harvey Dent


En algún momento me despedí de esta actividad, para ser exactos, en algún momento de este año como por enero. Sin embargo, irse, volver, volverse a ir, volver a volver es un defecto natural en todos los seres humanos ante la inconsistencia de no lograr nada importante.
            Hace tiempo que escribo con regularidad normal, aunque pueda aparentar que no pasa mucho en el mundo, son demasiadas las cosas y los comentarios que un puede tener ante las diversas realidades en las que nos desenvolvemos. Si decidí volver a hacerlos participes de mis delirios paranoides, fue por acción unilateral, si a algunos de ustedes no le interesa esto, les pediría escribirme con el siguiente mensaje “¿puedes dejar de mandarte tus mierdas?” y los sacaré de la lisa.
            Ahora bien ¿con qué comenzaré este 5º ciclo de columnas (Noticias desde el Imperio, Los Idus de mayo, El memorial de Montevideo, y El manifiesto desastre fueron los otros cuatro)? El título de la columna es relativamente obvio si me conocen, si no, les recomiendo conocerme. Así que iré directo, sin preámbulos ni presentaciones a un tema que nos atañe a todos estos días: el terrorismo.
            Falta poco para el 11 de septiembre, cuando dos pájaros de acero chocaron contra dos hermanos y el miedo se apoderó de una nación que, dentro de su marcha de la locura infundió de miedo (a veces forzadamente) a sus congéneres en el mundo, convirtiendo a la lógica del terror en la única lógica posible.
Miedo, el terrorismo consiste precisamente en la generación de miedo, temor, terror y angustia. La lógica del terrorismo es la de actuar sin la necesidad de tener motivación o causa que defender, el verdadero terrorista carece ideales, simplemente es un ser hecho mierda que quiere llevarse a la mierda a medio mundo.
            En la historia contemporánea existe un individuo que generó esa clase de acciones, el perfecto terrorista, aquel que es  capaz de hacer lo que hace no porque tenga alguna convicción, sino porque puede. Aquel que a través de una serie de actos premeditados hundió a una ciudad en el miedo.
Me refiero al Guasón.
Obviamente no hablo de Jack Nicholson, sino al Guasón de Christopher Nolan, figura arquetípica del poder humano y sus capacidades para desmoronar el orden establecido con el simple uso de  la voluntad de hacer algo. Bret Easton Ellis, en Glamourama dice después de un atentado realizado dentro de la novela:
"El asfalto destrozado, los árboles calcinados, los bancos manchados de sangre... todo eso tiene una importancia meramente relativa. Lo grave no es el resultado, sino la voluntad de llevar a cabo esa destrucción; lo otro es un simple elemento decorativo"
Estas palabras no quedan en oídos sordos dentro del guión de Batman: el caballero obscuro. Partamos de que la base del éxito de esta peli no es el personaje del Guasón en sí, sino la dualidad entre dos entes disfrazados, con motivos y mecanismos diferentes, pero intrínsecamente iguales. Batman surge como alternativa al Estado de derecho, corrompido y decadente, será un justiciero que, al margen de la ley, hará lo que los demás no sin saltar su código de ética. el Guasón es una paradoja más completa, la ley combate a los que están al margen de esta, surge un murciélago al margen de la ley que combate a los que están al margen de la ley, entonces, surge una antítesis de la antítesis, un ser que está al margen de los que están al margen de la ley, cuya motivación es caos, anarquía, terror, porque el miedo es un juego, entretiene y es capaz de hacernos sentir miedo puro, por la sola razón de que es un ente capaz de todo. El Guasón no es un psicópata, es más bien un ludópata que trata de llevar al siguiente nivel de placer el juego, encuentra en Batman a su contrincante perfecto, “¿crees que quiero matarte?” responde a Batman “tu código no te permite matarme y eres demasiado divertido para que yo te mate” un juego entre dos fenómenos que solo terminará cuando uno de los dos se consuma en la hoguera del otro.
            Entre estos dos fenómenos camina Harvey Dent, fiscal de distrito y la única esperanza de un gobierno civil post-Batman donde retorne el imperio de la ley, corrompido por el Guasón, la figura del antes héroe ciudadano se transforma en la paradoja del terrorismo, que saca lo peor de nosotros si somos llevados al límite de la locura y la desesperación.
             ¿Qué vemos en el Guasón que nos resulta tan atractivo? Más que nada que él practica un Beylismo apabullante (entendiendo Beylismo como una filosofía pre Nietzcheniana que evoca a una amoralidad rampante donde otros sean los códigos que muevan nuestra vida), deseamos en alguna parte de nuestra psique mandar a la mierda todo con todos incluidos por el solo placer de ver arder un mundo injusto. El Guasón provoca, le gusta jugar para ver hasta dónde es llevada una sociedad presa del miedo, desde prometer volar un hospital si no muere tal persona en 60 minutos hasta dejar a dos barcos a destinos inciertos, siempre a la voluntad de otro que tiene el mismo miedo que tú. Él no provoca los atentados, sino que provoca a los demás para ver si son capaces de permitirlos y qué tan fuera de la ley pueden actuar para la defensa de su civilidad. ¿Hasta dónde lleva la bondad humana? Yo no sé si soy buena persona o solamente cobarde, si sería capaz de actuar en consecuencia en una situación similar, nadie que diga que es capaz de algo está al 100% seguro de actuar en el momento debido.
            Un buen terrorista no tiene religión, tampoco convicciones políticas, es un anarquista puro, alguien que, como Tyler Durdent, solo quiere regresar al mundo a un estado de salvajia en el que la ley de la sinrazón sea la que impere en la colectividad. Un perfecto terrorista es un ludópata que debe de ser juzgado por una constitución, sino por los 12 pasos, porque eso es, un adicto a la adrenalina que cada vez desea más de esta. Placer en la sangre derramada, placer en ver a otros perder y siempre darles una oportunidad de volver a jugar en el futuro.
            No le teman a un Saudí que vive en una cueva de medio oriente, ténganle miedo a su mejor amigo cuando esté al borde de la desesperación, cuando sea capaz de actuar sin motivo aparente, guiado a veces por la venganza, pero que esa venganza será placentera mientras más dolor y sufrimiento provoque al otro. Hay gente jodida en este mundo, pero nunca lo sabremos hasta que no seamos nosotros los que queden jodidos. El resto es historia.

Un poco de humor http://www.youtube.com/watch?v=cM-JQzUkWww

Benjamín...

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