17 dic. 2011

El engaño de Taxil.


Supongo que no puedo dejar de escribir...
esto lo hice hace unos minutos...
Uno de los engaños más famosos del siglo XIX se conoce como “El engaño de Taxil”
Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagès, o Leo Taxil, Nació en Marsella en 1854, de joven estudió en un colegio de Jesuitas, lo que lo orilló a convertirse en anticlerical a los 18 años.
Era en estafador, o más que eso, un bromista, en 1873 mandó una serie de cartas con nombres falsos a los periódicos locales para afirmar que el golfo estaba poblado de tiburones, causando una histeria colectiva. Expulsado de Marsella se fue a Ginebra, de la cual también fue declarado non grato luego de inventar la existencia de una supuesta ciudad romana enterrada en el fondo del Léman hasta que residió de manera permanente en París.
Masón y anticlerical (como dictaba la moda decimonónica) escribió varios libros donde se mofaba de la religión de manera bastante escandalosa, entre ellos Vida de Jesús que narraba el nuevo testamento a travez de viñetas casi pornográficas o la novela El hijo del Jesuita.
Era propietario de un periódico de Montpellier, Le Midi Républicain. El cual contaba con varias cartas enviadas por personajes como Victor Hugo o Louis Blanc solidarizándose con él, obviamente, las cartas eran falsas y los verdaderos personajes enviaron cartas a otros periódicos negando totalmente sus filias a Taxil. Este hecho provocó que se le abriera un proceso dentro de la Logia que terminó en su expulsión de la masonería.
Esta expulsión lo marcó fuertemente creando un profundo resentimiento hacia la masonería, lo que lo llevó a cambiar de bando y “revelar” todos los secretos de la masonería.
Aquí es donde viene la parte complicada de muchos de los mitos acerca de la masonería, en los libros de Taxil se revelaban demasiadas cosas que eran una mezcla entre mentira y realidad, algunos ritos masónicos se presentaban como eran pero el autor le agregaba un ingrediente que provocaría revuelo: el satanismo. En 1885 Leo Taxil proclama a bombo y platillo que vuelve al seno de la Iglesia.
Así, las supuestas revelaciones de Taxil lo convirtieron en el paladín del catolicismo a tal nivel que el Papa León XIII le concedió una audiencia privada. Muchos católicos se sintieron por fin contentos con la aparición de alguien que confirmaba todas sus sospechas y temores. Mucho que acercaron aún más a la Iglesia una vez que descubrieron como la masonería estaba confabulada con Satán.
Sin embargo, un problema que sucedió fue que con el tiempo Taxil se fue quedando sin ideas, así que recurrió a una supuesta Ex Paladista (Logia satánica creada por Taxil) de nombre Diana Vaughan la cual le reveló cosas cada vez más entre escandalosas y disparatadas (como que el gobierno italiano tenía reuniones frecuentes con Lucifer o que fue testigo del nacimiento del anticristo). El doctor Bataille (Pseudónimo de Taxil) publicó un texto llamado El diablo en el siglo XIX en el cual aparecía por primera vez Diana Vaughan como conversa y dispuesta a revelar lo que vivió dentro de la masonería.
Con el tiempo Diana fue tomando “personalidad” propia, convirtiéndose en una especie de mito, aparecieron libros firmados por ella y se comenzó a cartear con numerosos ocultistas. Algunos de ellos afirmaban conocerla pero ninguno podía confirmar realmente su existencia más que el propio Taxil. Fue tal la fama que en 1986 por iniciativa de Taxil y Vaughan se celebró el Congreso Antimasónico Internacional al que asistieron 200 obispos y 700 enviados de diversas diócesis, mismo congreso que fue realizado con la bendición del Vaticano.
Lo que no se esperaba es que, durante el mismo congreso y fruto del hermetismo de Taxil comenzó a surgir cierta suspicacia en torno a la existencia de Vaughan y en los círculos católicos se le comenzó a presionar a Taxil para que presentara a Diana. Taxil respondió presentando una fotografía de Diana.
Aunque calmó los ánimos temporalmente argumentando que si se presentaba su vida correría peligro ante los masones que intentarían asesinarla, la misma teatralidad de Taxil hizo que Diana convocara a una gran conferencia en la que se presentaría.
El lugar seleccionado fue la Sociedad de Geografía de París, la presentación de Diana causó gran expectación, tanto de lado católico que por fin presentaría a su arquetipo de la redención, y de lado masónico para conocer a quien supuestamente estaba revelando sus “secretos”.
Sin embargo la sorpresa fue mayúscula cuando en lugar de Diana apareció el mismo Taxil para dictar una breve conferencia que pasaría a la historia como “El engaño de Taxil” o como en lo llamó “Mixtificación”. Taxil confesó que todo fue parte de una broma dirigida hacia la masonería por haberlo expulsado, ni el Doctor Bataille ni Diana existían, confesó que solo se divertía de los católicos y que nada de lo que había dicho era cierto: “El Paladión ya no existe. Yo lo creé y yo lo destruí. Ya no debéis temer más su siniestra influencia” sentenciaba Taxil.
La conmoción fue tal que Taxil tuvo que salir escoltado por la policía, se había ganado enemigos en ambos bandos y no tuvo mejor alternativa que huir de París y quedar en el anonimato hasta su muerte en 1907
Tal vez una de las historias mas famosas de farsas que fueron superadas por el mismo engaño, puesto que miles de personas siguieron consumiendo sus obras como si fueran reales y actualmente muchas de las cosas que dijo en boca de Vaughan se siguen considerando como verídicas por parte de los detractores de la masonería, considerando que la confesión de Taxil fue en realidad una forma de hacer callar sus “revelaciones”.

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