31 ene. 2014

Cuando era pequeño, el solo concepto de videojuegos se reducía en una sola palabra "nintendo"; así como el pan para sandwich se llamaba "Pan Bimbo" sea la marca que sea o la leche era "Sello rojo" (a tal grado que llegó un momento en que LALA cambió un tiempo su tapa azul por una roja para ganar algunos clientes).
Quiero decir, cuando uno jugaba videojuegos no era a videojuegos en sí, sino al Nintendo, ya fuera este un Sega o incluso una PC.
Me da un poco de tristeza mirar que la gran N está pasando por un momento tan dificil; ya sé que los imperios caen y nada dura para siempre, vean a Kodak, pero Nintendo fue, por demasiado tiempo, una estructura tan hegemónica que pensé que viviría más que Castro. Hoy día miro las noticias acerca de sus cada vez mayores fallos, o por lo menos ese gran fallo que fue la Wii U y cómo la industria de los videojuegos suele hablar únicamente del Xbox One y el PS4.
Lamentablemente el problema de Nintendo es que no se quiere adaptar a los nuevos tiempos, y por nuevos tiempos no me refiero a las tecnologías (hace apenas poco tiempo fueron los pioneros con el mando del Wii). En realidad el problema de Nintendo es la soberbia de creerse los lideres del mercado y, peor, creadores de tendencia. Es decir, en lugar de satisfacer las exigencias de los consumidores, creyeron que ellos eran los que hacían al consumidor y que sus creaciones serían la pauta.
Sin ninguna franquicia indispensable más allá del universo Mario (sobreexplotada pero aún así demandada por el usuario) Nitendo hace tiempo decidió enfocarse al público familiar, esto era una idea inovadora el siglo pasado, cuando los gamer's (ni siquiera existía esa palabra) eran en su gruesa mayoría menores de edad

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