28 dic. 2008

don beto don beto, ya tenemos carretera.

Dijo Andrés Oppenheimer que en 1994 México estaba en la frontera del caos, el levantamiento zapatista, la muerte de Ruiz Massieu, el “error de diciembre” , los “negocitos” de Raúl Salinas, el asesinato de Colosio. Todo esto se junto en un año que bien pudimos habérnoslo saltado de lleno y pasar a 1995. Nosotros éramos niños, unos párvulos cuyo discernimiento no pasaba de los magicuentos (sí, esos libritos que tenían una planilla aparte de con figuritas de monitos que ponías sobre los escenarios de los libritos y pasándole por arriba un lápiz para que quedara pegado) además era la época en la que los domingos a las 7 estábamos frente a la tele para ver a Chabelo (díganme si me equivoco ¿pero no recuerdan que el intro era un payaso preguntando si sabíamos que hora era?), o si era entre semana nos quedábamos viendo a Sixto y su muñeco Checo (seamos sinceros, en este caso el humano era la marioneta del títere) por las tardes para más tarde ver al Tio Gamboin antes de que comenzara Maratón con el gato GC; y si éramos fanáticos de los videojuegos no nos perdíamos Intercontrol en la noche con Graciela Mauri (ese programa era genial porque tenías que pasar por los niveles de Mario en un set); o los sábados en la mañana viendo Caritele en el 11 para que presentara a los Caballeros del Zodiaco o a los Supercampeones (con sus canciones originales, no las pavadas de ahora). Sin mencionar que a las 8 detestabamos todos los canales porque comenzaba el en ese momento infame partidos políticos. Era una época en la que estábamos sentados en un sillones comprado en Ramírez Rabago (las Erres del ahorro) o, en su caso, en Salinas y Rocha (cada estación una experiencia) porque casi nadie se acuerda de K2 tomando un refresco en bolsita y unos Crunch Tatos (díganme que los recuerdan) con un giratazo adentro que compramos en la tienda después de estar en la calle jugando a ver qué Power Ranger éramos porque adentro nuestros padres estaban viendo el canal de 24 horas Eco (la gloriosa época de la frase universal del reportero “para ECO noticias, Alberto… Peláez” ese españolete que siempre lo decía de un lado de la pantalla con los brazos cruzados, de hecho, Pérez Reverte en Territorio Comanche recuerda la época en la que cubrió Kosovo junto a Peláez))

Todo esto viene a colación que hoy iba en el camión con una amiga y surgió el tema de nuestra edad ¿somos viejos? Los jóvenes de hoy no solo no recuerdan el teléfono de la rueda, sino que peor; en el futuro diremos que la nieve estilo Parque Morelos es así porque en el Parque Morelos alguna vez vendieron nieve. ¡exacto! ¿Se han dado una vuelta por el Parque Morelos? ¿Dónde están esos tipos que se te abalanzaban al carro para preguntarte qué sabor querías como si fuera la calle de 5 de febrero?

Todos identifican a Guadalajara con las tortas Ahogadas y el Mariachi, pero las nieves del Parque Morelos es una tradición dentro de la tradición, porque esta es parte del folklore interno que solo se conoce pisando la Zona Metropolitana de Guadalajara. Ahora son negocios cerrados y otras cosas. No entiendo, tal vez nos hacemos viejos, tal vez rechazamos el cambio, tal vez solo exagero.

Les dejo tal vez lo más contrastante de nuestro pasado como mexicanos, un momento en el que la secularización entre la televisión y el Estado era imposible y los artistas se ponían de perrito ante Carlitos; el video de un momento en el que Salinas creyó que podíamos integrar la OMC cuyos sueños se derribaron un 1 de enero día en San Cristóbal de Las Casas (jeje, cada que veo a Cesar Costa me acuerdo de la cancioncita de Papá Soltero) el segundo video es el intro de una caricatura que demuestra que junto conmigo, hay más vegetarianos en el mundo, los dos recuerdos de nuestra infame juventud. El resto es historia.




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