6 jun. 2011

El Oscuro Pasajero: ¿Plus Ultra?


Uno de los problemas de referirse a ciertos personajes que la historia reciente se ha encargado de anatemizar es que toda objetividad está parcializada. realmente sería quimérico considerar que un historiador no decida "cerrar filas" contra o a favor de cierta tendencia o visión.
            Obviamente me estoy refiriendo al asunto de la monumental obra histórica públicada en España, es decir, el Diccionario Biográfico Español.
            El debate se centra particularmente en los apartados de Franco y José María Aznar.
            Resumiendo el asunto, Franco aparece como un presidente que de ninguna manera se puede catalogar como dictador, ya que su movimiento agrupó en el Estado a las fuerzas políticas. en pocas palabras, la cooptación de las instituciones por medio de un Estado monolítico es un ejemplo de democracia, restrictiva, pero democracia al fin, o por lo menos, no dictadura.
            En el segundo apartado (el de Aznar), se culpa de la derrota del PP en 2003 a un PSOE cínico que se aprovechó del dolor de 11-M (el chido, no el de los ponjas).
            Vale, estas son teoría que siempre circulan y que no son nada nuevas; Salvador Borrego también llama democrata a Hitler y afirma que los judios masones comunistas tienen una campaña de desprestigio contra los librepensadores. obviamente, siempre es asunto de dos vías, la sinrazón no es propia de la derecha; por ejemplo, el monero Rius es igual de lineal y parcial, afirmando que todo el que no es librepensador como él (comunista) es un católico de derecha.
            Al parecer el problema radica en que los autores de tal manual son precisamente la Academia de la Historia de España y la obra fue hecha con fondos públicos (más de 6 millones de euros).
            España no da una y es un ejemplo algo delirante de cómo un pueblo se siente europeo y exalta tácitamente un grado de racismo que considear elemento diferenciante de África o América Latina (que es a donde pertenece); el asunto es que ellos se encargan de presumir su condición por la sola razón de que no lo son y nadie cree sus proclamas, básicamente, son los argentinos del hemisferio norte.
            En el pasado mes este país se ha hundido a niveles que dan lástima, pero tal vez es de los pocos países en los que su crisis es bien merecida. no sé lo suficiente de economía, pero sé lo surficiente como para poder advertir que los españoles adoraron el crédito y la burbuja inmobiliaria justo en el momento en que los demás países estaban comenzando a limitar el asunto, consicentes de que por algo se llaman "burbujas"; pero a ellos no les importó, no, decidieron pensar que esas cosas no afectan a España. también creen que una sociedad cambia con un megabotellón. en África corrió sangre, los españoles piensan que montando un tianguis cultural permanente van a hacer estremecer las bases de la sociedad y sacarlos de la dictadura en la que viven (o no sé por qué piden democracia), de nuevo, como los argentinos, la consigna es un "que se vayan todos" con la diferencia de que los argentinos sí sacaron al presidente.
            Resulta extraño que mientras peor está su economía mejor les va en los deportes, no es cuestión de dar pan y circo o desvio mediático, parece más bien cierto actuar psicológico en el que una vez que han fracasado en todo, es menester triunfar en las cosas que destacas, aunque estas no tengan intención ni de lejos mejorar la misma calidad de vida.
            La España de la reconquista es un caso histórico bastante sui géneris en el concierto de naciones (jaja, me encanta usar "concierto de naciones"); formada del mestizaje se autodefinió por su pureza de sangre. la convivencia pacifica entre las religiones permitió a España pensar que la uniformidad religiosa era la solución. luego de la independencia de EEUU, pensó que la mejor forma de mantener las colonias era apretar el yugo de estas. mirando el poderío de Bonaparte pensó que la mejor forma de contenerlo era darle libre acceso a su ejército por todo el país.
            Practicamente España es un país que llega tarde a todo y toma siempre las peores desiciones. y ojo, mi percepción se debe a lo que he visto, realmente no conozco a ningún español (y malo malo, porque si algo me exita es el acento de una eshpanyola), pero algo sé de su pereza, desidia, corrupción, necedad, vivienda en la irrealidad, fanatismo y la falsa ilusión de imaginar que eres igual o superior a las superpotencias que tienen como vecinas. porque no hay forma dudar que la sociedad mexicana es heredera del temperamento español en todos sus defectos. solo cambien la Plaza del Sol por el Paseo de la Reforma y ahí tendrán plantones que no llegan a nada y que siempre piden la caída de regímenes. no sé, lo único que puedo pensar es qu ciertos países no solo tienen la historia que se merecen, sino que también tienen interpretaciones de la misma que van acorde a su temperamento y locura colectiva. Lo que soñò con ser la generaciòn “al ché Guevara le gusta esto” se ha convertido en la generaciòn “queremos un mundo mejor y que se vaya el gobierno, asì que la mejor forma de hacerlo es quedarnos sentados esperando que sea el mismo gobierno el que nos dè otro gobierno, o si no, seguiremos aquì sentados como parasitos sin hacer nada”.
Al final, iba a hablar de Franco, pero Francamente, hay cosas que la gente reclama sin ningùn sentido de pragmàtismo, como los que se quejan del aumento de la edad de jubilaciòn sin detenerse a pensar que los criterios para determinar la edad màxima de trabajo son de hace 50 años, cuando la esperanza de vida era menor, pero ta, hacerle entender eso a una bola de “indignados” es como hacer que AMLO decline a favor de Ebrard.
el resto es historia.

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