3 may. 2010

19: el concilio de las hadas


--¿y en qué consiste?
            --¿a qué te refieres?—pregunto.
            --Ya sabes, cuál es la trama y esas cosas.
            Asiento y me tomo unos segundos para organizar las ideas, no es que no sea consciente de lo que quiero u ocupe tiempo para prepararlo, solamente que una cosa es saber algo muy bien, y otra expresarlo a los demás. Además, otra cosa aun más diferente es expresar lo que sabes a personas que tal vez no  entiendan siquiera las palabra correctas.
            --no sé—le digo—comienza en la época actual, un grupo de personas en una ciudad del país deciden matar al presidente.
            --¿pero por qué?
            --técnicamente nadie lo sabe, solamente deciden hacerlo, algunos por ideales, otros por placer, otros para demostrar que pueden y otros porque no les agrada el tipo.
            --no entiendo.
            --ese es el caso, estamos acostumbrados a pensar que solo un grupo determinado pensaría algo así, y que este grupo actuaría en concordancia con los que pertenecen, ergo, se llega a pensar que la otra parte de la población sería incapaz de hacer algo así, porque socialmente está asociado como carente de motivos.
            --entonces—dice Héctor—la idea es decir que la bala puede venir de cualquier lado, no solo de una postura ideológica.
            --Exacto—le digo un poco sorprendido de su capacidad de síntesis— ¿qué pasaría si muere el presidente? La gente inmediatamente culparía a la izquierda radical y al FAP, como si solo a ellos les disgustara la situación actual, pero pudo ser cualquiera ¿no creen? Mario Aburto prácticamente carecía de partido.
            --por ejemplo—interviene Daniela—la Iglesia bien puede legitimar el magnicidio si pone en riesgo al dogma.
            La miro y la animo a continuar.
            --por ejemplo, si de repente se volverá a fortalecer la teología de la liberación y decidieran actuar.
            --en ese caso—dice Carla—la Iglesia no apoyaría, como no apoyó a la Teología esa en los setentas. Dudo que Benedicto  se sienta contento con eso.
            --no digo la Iglesia como institución, pero sí sectores, como en Chiapas que apoyaron al levantamiento zapatista. Digo, no es descabellado que algunos prelados idealistas decidieran presentar resistencia ante el gobierno, si mataran al presidente, crearían un caos que, aunque sea momentáneo, daría margen de acción.
           
            --el problema—le digo—es que prontamente quedaría relegada y perseguida; si la gente se entera que fue el clero, por más idealista que sea, se entendería que quieren gobernar ellos y la sociedad civil los perseguiría, además, la coyuntura sería aprovechada más por otra clase de movimientos sociales, el reino de Cristo en la Tierra sería rápidamente desplazado.
            --puede que eso deseen, empezar y ya.
            --eso es cierto—dice Julián—al final de cuentas, sea quien sea que actúe, como en tu caso, un pequeño grupo, no tendría los medios para apoderarse del gobierno, lo único que harían sería echar a andar la maquinaria, como la metáfora del relojero.
            --¿cuál metáfora?—digo.
            --La metáfora del relojero—contesta Daniela por él—es una postura filosófica del siglo XVI creo, dice que Dios actúa como relojero con el mundo, es decir, Él lo creó, y le dio un orden interno, pero a partir de ahí, le dio cuerda y lo dejó moverse por sí mismo, sin intervenir ya en él. Es una forma de no negar la existencia de Dios pero al mismo tiempo reclamar autonomía para el hombre y su dominio sobre el ambiente.
            --la versión renacentista de “gracias, pero no gracias”
            --casi casi, “buen Dios, creaste al mundo, pero ahora déjanos jugar con él”
            --en ese caso—digo retomando el tema—cualquiera que inicie algo así, no tendría oportunidades para hacerse del poder.
            --no tanto—dice Carlos—lo que quieren decir es que si es un grupo pequeño, sus redes de contactos son pequeñas y  durante el momento inicial de caos, es decir, digamos, las primeras horas que son cruciales, no tendrían medios para posicionarse, como sí lo harían otros grupos de presión con más influencia, ya sabes, para mantener el orden en estos tiempos oscuros.
¿Disparar al lo pendejo, esa es la idea que están tratando de darme? ¿Quieren decir que haga lo que haga, un verdadero revolucionario tendría que quedarse al margen mirando como las fuerzas de la historia que él inició se mueven sin él? No, eso es una tontería, cualquier gobierno querría tener a un héroe así en sus filas, una persona que arriesgó todo por el país, eso es lo que necesita este mundo, héroes, no caudillos que mandan a otros a morir, no, se necesitan soldados que marchen junto a otros soldados.
            --no creo—me defiendo, siempre existe la posibilidad de que alguien que se mueve solo o con poca gente se haga del gobierno, eso ha pasado.
            --dame un ejemplo
            Lo odio, odio a ese hijo de puta de Héctor y su forma de tratar de encontrarme un punto débil y engancharse de él, lo odio de verdad. Pero ya verá.
            --no sé, Fidel Castro estaba al mando de un pequeño grupo de soldados.
            --tú no tienes guerrilla, no tienes armas y esto no es una pequeña isla como Cuba.
            --sí, eso lo sé—respondo irritado—pero pequeñas personas han hecho grandes cosas.
            --esas pequeñas personas comenzaron solos, pero las grandes cosas las hicieron una vez que se dieron a conocer.
            --y en este caso, se dará a conocer siendo un héroe, luego hará más grandes cosas.
            Chúpate esta imbécil.

No hay comentarios: