21 ago. 2011

El Oscuro Pasajero: zombi


Dicen que las historias de terror inician en el momento más indiferente, cuando todos están en su propio mundo y de la noche a la mañana el orden en el que se encontraban parados se derrumba por un hecho fortuito; pueden ser acontecimientos individuales o colectivos, la diferencia entre cada uno es que en las historias individuales se despiertan los sentimientos de unidad entre los afectados, en las historias colectivas el peor enemigo ante el terror son los propios sobrevivientes que se convierten en criaturas rapaces para destruirse entre ellos.
Creo que a estas alturas todos (o la mayoría) conocen que mi criatura favorita del folklore son los zombis. Las razones son evidentes, carecen de ese elemento homoerótico de los vampiros y se diferencian de esa incapacidad de confrontación de los hombres lobo.
El zombi, y me refiero al zombi que conocemos, no al que solo ciertos arrogantes puristas se quieren referir con el vudú. Repito, el zombi es tal vez el mayor de los temores de una sociedad, debido a que representa la ausencia de individuo.
¿recuerdan esa película de Body Snatchers? donde unos extraterrestres llegaban en una especie de repollos que absorbían a las personas y las convertían en autómatas sin sentimientos, ya que argumentaban que las emociones humanas eran perjudiciales para la subsistencia de la especie como órgano colectivo. Esta era una obvia película de la Guerra Fría donde los extraterrestres eran una metáfora del comunismo y de la supresión del individuo que buscaban. Creo en que español se llamaba “los invasores de cuerpo” y hubo un remake en los noventas, aunque la setentera tenía un mejor final.
Aunque actualmente se quiere asociar al zombi con una metáfora de la sociedad consumista, creo que son esas justificaciones posteriores que solo tratan de dar contenido a algo que en su momento no lo tuvo, eso es tramposo, es como los que dicen que el Subcomandante Marcos está encapuchado porque simboliza a los "sin rostro" y es sub, porque es el pueblo su comandante, cuando todo el que lea una crónica escrita en 1994 sabrá que en realidad estaba encapuchado porque era un guerrillero y que hubo un "comandante Miguel" que era su superior, rápidamente desplazado por la retórica carismática de su portavoz, el sub comandante. Así, el que ve en los zombis críticas a la modernidad está juzgando el pasado con ojos del presente; en realidad es a todas luces evidente la idea de estos son una referencia al comunismo, desde la época en la que surge el género hasta en la representación del zombi.
Por desgracia, ha habido una masificación del zombi en la cultura, en un momento me gustó, pues tenía como función desplazar a los vampiros; pero cuando uno llegar a oír la palabra “lindo” en la misma oración con “zombi” es cuando entiende que toda masificación es directamente proporcional a la degradación de los elementos que permitieron la masificación. El zombi me gusta porque era grotesco, su naturaleza terrorífica radicaba precisamente en que era ausente de belleza, un cuerpo descarnado, miembros mutilados, incapaces de articular palabras y cuyo único interés, carentes de razón, es comer. La pesadilla se incrustaba en un mundo en el que la gente que quieres se convierte en tu enemigo.
Los argumentos cambiaban con el tiempo, existen 2 tipos de zombis, las dos súper categorías se dividen entre muertos vivientes e infectados. Es decir, anteriormente, cualquiera que muriera se convertía en uno, así como los muertos que llevaban años en su tuba se despertaba, eran eventos inexplicables, Stephen King decía que la explicación es la antesis del miedo, y ahí radicaba parte del temor que causaba el zombi, en que todos trataban de explicar la pesadilla pero nadie sabía a ciencia cierta de qué se trataba. Después, con el avance de la sociedad y la cada vez mayos desconfianza atávica hacia las instituciones, se pasó a la teoría del virus. Donde si uno moría de un infarto, ta, moría y ya, puesto que el mal se transmitía por medio de mordidas, experimentos casi siempre creados por el gobierno o alguna corporación privada (en su defecto, un científico renegado). Decía romero que la fuerza del zombi no radica en su velocidad, sino en su cantidad. Hacer correr al zombi es darle mayor potencia destructora, pero le hace perder cierta esencia de “muerte”.
Además, las historias de zombis tienen un elemento seductor, este consiste en la incertidumbre, nunca se cansan, nunca duermen, tampoco se “mueren de hambre” y pasan la eternidad vagando, su paciencia es una virtud, puesto que su crecimiento es exponencial, y cualquier sobreviviente puede ser un potencial brote. Nadie está a salvo, todos tratan de huir ¿pero a dónde? Si es el planeta el que está sofocado.
La “tiernificación” del zombi lo degrada hasta convertirlo en algo más de kitty que de terror psicológico, peluchitos de zombis y monstruos con corazoncitos son un insulto para un género cuyo leit motiv es contraponerse a toda la ternura de otras criaturas de la cultura pop. Un “amariconamiento” endémico de los miedos no nos hace más tolerantes, sino débiles a los estímulos externos. Una novela de Stephen King asusta mucho más que los desfiles grotescos de sangre de Saw que hacen gala de sadismo, pero no de capacidad para contar historias que lleguen a nuestros temores más profundos.
Me gustan los zombis, pero odio que le gusten a tanta gente, no por elitismo, sino que existe una diferencia entre democratización y masificación.
El resto es historia.