1 jul. 2009

el Manifiesto Desastre: Hablemos de Honduras

El domingo pasado todos vimos un evento al que nuestros ojos no estaban acostumbrados: un golpe de Estado en Latinoamérica. Ahora bien ¿es tan raro cómo creemos? En principio de soberanía popular establece que es el “pueblo” (categoría tan mutable que siempre está de más discutir) el que elige a sus gobernantes, pero ante una “ausencia” del pueblo ¿qué pasa? ¿Puede ausentarse el pueblo en sus decisiones o, peor, equivocarse?

Desde las dictaduras de Stroessner en Paraguay, Gregorio Álvarez en Uruguay, Videla (y después Galtieri en Argentina) el mundo latinoamericano parecía estar en paz (irónicamente, México, desde la revolución, es el único país latinoamericano que se jacta de no tener un gobierno militar, tuvimos democracia [con “fraude patriótico” eso sí] pero democracia al fin)

En 1992 el Coronel Hugo Chávez Frías intentó dar un golpe de Estado en Venezuela. Obviamente, el “intento fracasó” (como dirían en el Sur: “tiempos eran los de antes”), después , este mismo caballero chapado a la antigua ganó de manera democrática en 1999, para, tres años después (el 11 de abril de 2002) ser victima de otro golpe de Estado, el cual solo duró 48 horas (aunque, de un lado, dio tiempo suficiente al gobierno norteamericano para reconocer al “nuevo presidente”) de ahí entonces (cómo en esos letreros humorísticos) podíamos poner esos carteles de “AMÉRICA LATINA (espacio para días y años) SIN GOLPE DE ESTADO” pero ta, el contador regresó a cero este domingo. Cuando una decisión de la corte electoral hondureña (sí, no el congreso, sino la corte electoral) ordenó al ejército el arresto de presidente Manuel Zelaya.

¿Cómo llegamos a esto? La cosa era que Zelaya iba a realizar una consulta popular, para solo sondear (sí, solo sondear) la opinión publica ante la posibilidad de la reelección y convocar una nueva Asamblea constituyente. El congreso no quiso, así que inmediatamente aprobó una ley que ley que impide que en Honduras pueda haber referendos o plebiscitos en los 180 días anteriores o posteriores a unas elecciones generales o municipales. Lo que, técnicamente, frena a Zelaya. (O sea, la ley prohibitiva vino después de la convocación al referéndum) éste dijo “a huevo que la hago” y ordenó al ejército distribuir las urnas, éste se niega y Zelaya destituye al mero mero, e congreso dice “nel, que lo regresen”. Para este momento, honestamente, yo vi el golpe (pero nunca creí que llegaría a esto) porque cuando un congreso y el ejército están contra ti pues… lo que sigue se infiere. Y ta, el vienes todo bien, el sábado todo bien; y el domingo, cuando me levanto esperando ver una peli y me entero que se acaba de dar un Golpe de Estado en Honduras ¡Opa! ¿Qué hongo con esto? El presidente acaba de ser sacado de la casa presidencial a punta de balazos y sacado del país. ¿Esto aún pasa en el continente?

El punto que desató todo fue el artículo 139 de la constitución de Honduras:

Artículo 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.

El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Es decir, prohíbe explícitamente la reelección o cualquier intento de siquiera plantear la idea. Es decir, Zelaya sí actuó en contra de la ley, pero esto correspondía al Congreso por medio de un juicio político, una destitución forzada por orden del congreso y como participante al ejército, es, (usando sus argumentos) inconstitucional, remitámonos al artículo 2:

Artículo 2.- La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado que se ejercen por representación.

La suplantación de la soberanía popular y la usurpación de los poderes constituidos se tipifican como delitos de traición a la Patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible y podrá ser deducida de oficio o a petición de cualquier ciudadano.

Ahí está, el Congreso hondureño cometió “traición a la patria”

Los sucesos de las horas posteriores opacan los titulares, las reacciones no se hacen esperar, condenas por todos lados. Los golpistas hablan de que se actuó conforme a la ley, veamos el artículo 240 de a constitución hondureña:

Artículo 241.- El Presidente de la República, o quien ejerza sus funciones, no podrá ausentarse del territorio nacional por más de quince días sin permiso del Congreso Nacional o de su Comisión Permanente

Es decir, el presidente es expulsado por la oposición, la oposición argumenta que, al ser expulsado no pidió permiso para salir (sic) lo que da un pretexto para, como dice el artículo siguiente:

Artículo 242.- Si la falta del Presidente fuere absoluta, el Designado que elija al efecto el Congreso Nacional ejercerá el Poder Ejecutivo por el tiempo que falte para terminar el período constitucional. Pero si también faltaren de modo absoluto los tres designados, el Poder Ejecutivo será ejercido por el Presidente del Congreso Nacional, y a falta de este último, por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia por el tiempo que faltare para terminar el período constitucional.

Elegir un nuevo presidente, es decir, se actuó conforme a derecho en la designación de Micheletti, pero no en la destitución de Zelaya, porque para cualquiera con ojos, al ver que un presidente es sacado por la fuerza por el ejército y expulsado del país, no pareció muy “conforme a derecho”.

El mismo domingo se lleva la consulta a cabo, pero esta es suspendida al mismo tiempo que son cerrados los medios oficiales y cortada la electricidad, se decreta el toque de queda; el lunes comienzan las manifestaciones y el ejército dispara, el miércoles se suspenden las garantías individuales. Mientras tanto, Zelaya recibe literalmente “TODO” el apoyo internacional (menos Taiwán, que reconoce a Micheletti) la OEA, el Grupo de Río, EEUU, el ALBA, el MERCOSUR, la UE. El aislamiento de Honduras es total, increíble de ver cómo Chávez no culpa al “Imperio” del golpe porque el “imperio” solo reconoce a Zelaya. El primer embajador en ser retirado es el de México, le siguen los americanos y europeos (España, Italia, Francia y J Alemania); el presidente de la OEA, la presidenta de Argentina y el de Ecuador le prometen acompañarlo triunfante a recuperar el poder.

Aquí viene lo complicado ¿cuál poder? Tiene todo el apoyo internacional, pero al interior, el ejército lo rechaza, el congreso (que votó unánimemente su destitución) lo desconoce, las instituciones gubernamentales juran a Micheletti, las manifestaciones publicas están prohibidas (entre las garantías suspendidas está el libre transito) los medio clausurados. Es decir, el Estado está en manos de los golpistas, los cuales juraron arrestar a Zelaya en cuanto llegue. ¿Pero y si llega acompañado de dos presidentes? ¿Qué harán Cristina Fernández y Manuel Correa al ingresar?

El problema es realmente profundo, tenemos un ejecutivo destituido por el legislativo y el judicial; en este escenario, quedan dos soluciones (ninguna inaplicable) 1) que con el apoyo internacional llegue y todos digan “perdón señor presidente” o 2) que por medio de un golpe se anule el golpe, esto porque ante dos poderes opuestos totalmente, la única forma de sobrevivir es, o morir, o sacrificar estos dos poderes y convertirse en el único.

Zelaya tiene que regresar ¿por qué? Porque esto deja un precedente nada agradable en otros países que podrían reaccionar de la misma manera ante sus gobiernos (como Venezuela o Bolivia), el problema es ¿en qué condiciones regresaría un presidente que es rechazado por los poderes constituidos (Legislativo y Judicial) sin alterar el Estado de Derecho? Supongo que nadie tiene respuesta hasta ahora (porque una intervención militar está lejos de cualquier alternativa).

Cosas quedan de la jornada del domingo;

1) CNN muta con facilidad, el domingo era “Golpe de Estado” en la mañana pero para las 2 de la tarde ya era una “transición forzada” cortaban las entrevistas a los defensores de Zelaya pero hablaban con los “ministros” del “presidente Micheletti”.

2) Obama parece que solo sabe “mostrarse preocupado” mientras Roma arde, el cesar calla, obviamente, si es de Irán se expresa a favor de la democracia, pero en Honduras deja toda la responsabilidad a Clinton.

3) El Diario El País, como siempre, toma postura por el golpismo, pero TVE, sorprendentemente no.

4) A las 11 am, hora de México en entrevista de CNN a una opositora de Zelaya, apareció el fantasma de Chávez, argumentando que la razón primaria era que Zelaya era marioneta del presidente venezolano. El fantasma de siempre de la derecha americana, Chávez surge como miedo intrínseco, pero cierra filas con sus enemigos tradicionales para defender a Zelaya.

¿Qué pasará? No tenemos idea. El mundo apoya a Zelaya, eso es seguro ¿pero es suficiente para que regrese y restituya el orden constitucional como caudillo heroico cargando los pendones de la democracia? ¿Acaso es mundo es suficiente legitimidad contra el poder de las bayonetas? Eso lo veremos en las próximas 72 horas, cuando se termine el ultimátum de la OEA. El resto es historia.

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