16 ago. 2009

El Manifiesto desastre: un Pequeño comentario mistico electoral

¿Cómo comienza la historia? En alguna parte de la historia de la humanidad la religión fue el leit motiv de la sociedad, todo era misticismo y fe; pasaron los años y la razón se impuso y con ella el misticismo y religión de la ciencia. Después llegó la posmodernidad y aquellos ateos negacionistas pensaron que todo era ciencia y razón “fuera de mí no existes” dijeron, y tenían razón, pero no sabían que aquello que excluían seguía fuera, pero vivo. La secularización decimonónica se convirtió en un fantasma con la llegada de la posmodernidad.

En 1940 en el pequeño pueblo de Atlacomulco, en el Estado de México, un grupo de personajes influyentes de ese lugar se reúnen en torno a una figura, su nombre es, Francisca Castro Montiel, la que, para sellar la nueva conformación de lo que será un poderoso grupo político-financiero, hace la siguiente profecía:

“Seis gobernadores saldrán de este pueblo. Y de este grupo compacto, uno llegará a la Presidencia de la República".

Han pasado casi 70 años desde que esas palabras se dijeron, pero con el tiempo, el llamado “grupo de Atlacomulco” se ha consolidado no como una sociedad esotérica, sino como un grupo de presión dentro de la política mexicana encarnado en figuras de peso tal, que son un poder nacional dentro del poder nacional.

Sin embargo, las palabras de Federica se implantaron en el imaginario de los pertenecientes al grupo, cada uno de ellos se creyó ser el heredero de la profecía (la profecía no dice “el sexto” sino “uno de los seis”), Isidro Fabela, Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet, César Camacho, Arturo Montiel. Cinco gobernadores que se creyeron llamados por el hado del destino a ser los regidores del país.

Federica tal vez solo bromeaba, solo dotaba de leyenda a su nuevo grupo conformado, pero no sabía a quienes agrupaba. Todos estos, gobernadores del Estado de México creyeron ser él, el que la profecía llamaba a la más alta legislatura de la nación y poder convertirse en leyenda en el país.

Pero fracasaron, Montiel fue el más cercano, pero por ciertos escandalillos de que al parecer tenía dinero de más, no se pudo concretar su batalla (que, si no me equivoco, perdió contra Madrazo, quien, pese a ser cercano a Atlacomulco, su condición de Tabasqueño lo sacaba de la esfera profética).

Sin embargo, hoy los medios y los reflectores se centran en un domador de gaviotas, cuya aura de “presidenciable” es la más fuerte, frente al PAN y al PRD, el PRI tiene su candidato desde hoy y totalmente consolidado.

¿Será el de la profecía? Lo tiene, nació en Atlacomulco y es el sexto gobernador del Estado de México perteneciente a este grupo ¿acaso Enrique Peña Nieto es el presidente de la profecía? personaje, hijo de Atlacomulco que se ha convertido en fruto de polémica, reflectores, revelaciones, libros y brillo por parte de los medios. el sexto gobernador del estado nacido en Atlacomulco y, paradojicamente, el que hoy llaman "presidente" en algunos mitines y candidato cuasi seguro para el 2012

Seamos honestos, si hoy día vemos a un hombre hecho para los medios, es Peña Nieto, la decadencia del PAN y el colapso interno del PRD atrae un PRI beneficiado y con una figura carismática que, fuera de toda duda, es el único que hoy día se ve como candidato a la primera magistratura...

Las voces esotéricas dentro de la política mexicana están medianamente documentadas (entre ellas, el lamentable caso de los brujos del poder de José Gil Olmos cuya fuente [y lo sé porque lo leí y lo cita él mismo] es wikipedia ) parten de la idea fantasiosa mexicana de que no somos lo que somos y que en realidad es una especie de fuera sui generis la que nos guía por el camino de la verdad. Desde el recuerdo simpático de La Paca hasta la reciente declaración de Fox de que la crisis financiera es causa de la alineación de los astros. Los culpables no son los mismos, no son los de siempre, sino el hado del destino de la cuál habla el espíritu alienando astros y consolidando aspiraciones colectivas para convertirás en individuales. La mano de Dios está en México hasta en los constructores de Estados, alguno son “rayitos de esperanza” otros solamente se convierten en arquetipos mesiánicos. ¿Somos crédulos los mexicanos? Puede que no, pero estúpidos claro que sí. El resto es historia.