20 sept. 2009

El hombre que casi conoció a Michi Panero: Cuento

Si bajara un ángel llamado Simón y te preguntara si crees en Dios ¿qué contestarías? Tal vez yo me quede callado y me diga mí mismo que es hora de recapitular. Puede que deba demasiadas cosas y de ellas esté dispuesto a pagar muy pocas, sin embargo, las hostias que me ha dado el mundo no han sido suficientes para que pueda sentir algún dolor o remordimiento ante las promesas no cumplidas.
Aunque, seamos sinceros, todos los que alguna vez lastimé hoy querrán oír mi último adiós. Tal vez lo mejor sea admitir que tiene razón. Muchas veces me cuesta admitir que los demás tienen razón. El problema es que ellos tienen razón al decir que me cuesta admitir que tienen razón.
Los veo a todos, se ven Bien, y poco a poco van llegando. Sus caras largas (largas de tanto sonreír) llenan el cuarto. Pero no estoy vestido adecuadamente, no me importa, yo los recibo en batín.
¿No me presenté? Error mío, me pasa siempre que creo que la historia que narro gira alrededor de mí (es el privilegio de tener la pluma, dirían algunos). Mi nombre es… pero empecemos por otra parte ¿sabes donde estamos? Esto es mi funeral.
Así es, estoy muerto y el cuarto donde me velan ha sido adornado por familiares y amigos que lloran mi muerte. Unos me llaman chaval aun cuando yo tengo más de 20 años. Otros me dicen caballero. Aun cuando hace cientos de años que carezco de armadura, espada y princesa en castillo. Alguno no se ha querido pronunciar. Ellos son los mejores, su silencio no es de respeto, sino simplemente de que no tienen nada bueno que decir del muerto, porque si vas a decir algo bueno de una persona, su funeral es el mejor lugar para hacerlo.
¿Cómo terminé así? Sinceramente es muy tonto pensar en por qué te moriste una vez que ya estás muerto. Pero sí puedes afirmar ciertas cosas. Como por ejemplo admitir que yo una vez tuve un amor; ella era hermosas, tan hermosa como… ¿no están hartos de esas descripciones de “como el más bello rocío”, o “como una mañana de primavera”? digamos que era tan hermosa como lo es un ser humano con características físicas diseñadas para ser sexualmente atractivos a los miembros del otro sexo. Pero si he de ser sincero, y esto es de lo que menos me arrepiento, pues dije "no" en el altar, y cuando digo no es no.
Pasaron varios años, tal vez cien, tal vez doscientos, tal vez solo un mes. Tal vez una hora o tal vez lo inventé todo y nunca amé a… (sí, creo que su nombre era…, lo que rimaría con…, aunque según las leyes de la rima deben de ser las letras finales).
En fin, Fracasé una vez, ¿qué es solo una vez? fracasé diez mil pero eso no importa para nada, porque yo aún así alzo mi copa hacia el cielo. Sin embargo no podemos alzar copas sin brindar por algo que lo merezca (a menos que sea una boda en la que solo lo hacemos por obligación). Pero en fin, me pararé ante todos y diré en un brindis por el hombre de hoy cuyas piernas y neuronas solo han hecho que el tiempo se detenga para no volver a ser lo que pudimos ser. Y por lo bien que habita el mundo. Esa sí es una buena oración para brindar. ¡Salud!
OK, OK, regresemos a mi funeral. ¿Qué hacen todos? Parece que no les importa que esté muerto.
“¡Mirad, las niñas van cantando!” dice uno
Entonces se escucha el coro de tres niñas dulces y peligrosas (¿por qué siempre es el numero 3?) ” Shalalaralalá…” dicen las niñas al unísono

Yo ya no puedo pensar en esto, ya me quiero ir de una vez. Mis amigos hablan sobre mi cuerpo del reino de los cielos, la hacen frente a mi cadáver, porque saben que si estuviera vivo les respondería simplemente ¡oye tú!, no me habléis de eternidad Cuando la guerra en el paraíso no ha terminado. No me habléis de cielos ni de infiernos más. Porque hace mucho tiempo que he dejado de creer en ellos. ¿No veis que yo le rezo a un dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más? Ese es mi verdadero Señor, sincero e inexistente, como el hombre que le reza. Fue bastante ya... ¡esto debe de terminar!

Seamos sinceros ¿merezco vivir? Mucho dirán que no, pues no he sido una buena persona; Nunca fui en nada el mejor, aunque lo intenté. Tampoco he sido un gran amante. Aunque siempre me demostraste lo contrario (ahora, estimado lector, sabe que esta carta es para una mujer), pero más de una lo querrá atestiguar, por lo que debes de guardar tu falsa lastima.
Pero si algo hay capital, fuera de todo lo banal, algo de veras importante, fuera de todo lo mental es que me voy a morir, de eso no hay ninguna duda, porque yo cuando digo voy es voy. Porque estoy harto de decepcionarte a ti y a todo el mundo.
¿Sabes cuál es el problema conmigo? Creo que sí lo sabes, la gente espera siempre demasiado de mí; más de lo que puedo ofrecer, por lo que me comprometen a esforzarme por cosas que no quiero y aprendo a dejar atrás las cosas que desearía. Porque el error del complejo de marustivia es que primero me preocupo por los demás y al final por mí. El problema no es que yo dependa de otros, sino que son demasiados los que dependen de mí.
¿En mi vida hubo algo digno de rememorar que no haya tenido que ver contigo? Creo que sí, todo lo demás que me haya pasado. Porque la vida es el recuerdo. Ese es mi secreto. Yo no le temo a la muerte, sino a ser olvidado.
Ya que a final de cuentas Lo he pasado bien. Hice algunas cosas interesantes que son dignas de recordar, una vez vi a un hombre sentado en un parque y me pareció importante, así que me le acerqué, pero él se fue, voló lejos, solo me dijo una cosa desde el cielo: “dicen nada de la vida, sexo drogas y rock and roll; lo mismo que el sexo y las drogas, la muerte es la cuna del rock and roll”. Y así fue como casi conocí en
una ocasión a Michi Panero. Puede parecer todo, pero yo pienso que es bastante más de lo que jamás soñaríais en mil vidas.
Pero el funeral continúa
¡Mirad, las niñas van cantando! Dice un invitado y señala de nuevo a las niñas que dicen Shalalaralalá... (¿Acaso no conocen otra estrofa?)
Antes de continuar es necesario recordar el mundo como es. La vida humana es un recorrido hacia la autodestrucción mutua y la supervivencia individual. Pasamos años pensando cómo acabar con nuestros enemigos no por placer, sino porque pensamos que si no lo hacemos ellos lo harán antes que nosotros. El problema es que ellos piensan lo mismo. El ser humano no se puede autoasfixiar ni hacerse cosquillas, porque nuestro cuerpo nos defiende, pero nada, ni él puede salvarnos de nosotros mismos.
Para continuar los festejos dejadme preguntar: ¿Es esto el final? Y si es así, decid: ¿Me vais a extrañar? Porque, aunque no lo creas, yo a ti sí.
¡Veo que asentís pero yo sé que no! No, tú no puedes extrañar a una persona que amas. Porque extrañar lo amado es amar lo que se extraña, y en este mundo todo se extraña aún cuando es extraño. Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia; porque el problema de morir inteligente es que tu inteligencia se va contigo.
Consideré insensato procrear, eso no lo puedo negar, ¿Para qué tener hijos? Tú los querías y te los negué, me ganó la arrogancia antes que la humildad ¿pero sabes que fue por accidente? Yo no quería ser soberbio, fueron ellos los que sembraron demasiadas expectativas sobre mí; no podía defraudar a nadie, el mundo confiaba en mí y yo no deseaba defraudarlo de nuevo. Perdón, perdón por no ser lo que deseabas; perdón por preocuparme por los demás y nunca por ti.
Pero Ya puedo escuchar tus palabras junto al ataúd, diréis de mí que soy un viejo verde y cascarrabias, porque para ti siempre fui eso, aunque me esforcé en ser diferente.
Y diréis muy bien, entiérrenlo, y yo lo aprobaré y diré “entiérrenme y háganlo muy bien” y cuando digo bien es bien.
¡¿Qué es eso?! ¿Qué deseas? No, no te hablo a ti; estoy viendo algo frente a mí. Es un ángel; sabes, son más feos de lo que parece. “vengo por ti” me dice. Dime ¿Qué le respondo? ¡Ah, ya sé!: ¡Largo ya de aquí! Con eso tiene.
¿En qué estábamos? Un momento, no se va, ahora no solo es él, sino yo mismo que estoy parado a su lado. ¿Qué queréis de mí? Le digo al ángel, que se hace llamar Simón, como el mago. Dime ¿Qué quieres? ¿Es mi alma o es mi dinero? Si de uno carezco y la otra es una anomalía en esta vida. El dinero se oxida, el alma se corrompe, lo único que nos queda es la eternidad, porque la miseria humana no conoce fin.
El funeral sigue más animado que nunca por el canto de las niñas que ya me están comenzando a molestar.
¡Mirad, las niñas van cantando!: Shalalaralalá... dices tú al darte cuenta de mi molestia.
Ahora no. Es mi turno.
Veme, estoy saliendo de la tumba, soy eterno porque soy la idea del hombre y las ideas no pueden morir. Miro a las niñas que han amenizado mi muerte y les digo solamente: Muy bien niñas, estuvieron excelentes. Ahora debo de salir de mi laberinto como el general. Por eso mi cuento favorito es “la casa de Asterion” de Borges, porque todos somos él.
Ahora les diré que los escuché, todos se sorprenden menos tú, porque no es la primera vez que me pasa esto y la primera que lo vez ¿verdad? ¿Cuántas veces he muerto y cuantas he resucitado? Nadie lo sabe.
Los veo a todos y les digo: unos me llaman chaval, y otros me dicen caballero!
Todos quieren decir algo, les doy permiso, e incluso los invito, aunque alguno declinó mi oferta para hablar
Recuerdo las palabras que te dije. Que son sencillas y difíciles, porque no te las dije a ti, sino a la mujer con la que te traicioné el día que le hablé de ti:
¡Yo una vez tuve un gran amor, pero si he de ser sincero dije "no" en el altar, y cuando digo no quiero decir que no!
Pero lo único en este momento que es claro es que he bebido bien, y casi conocí en una ocasión a Michi Panero. Así que tomo un vaso y me preparo para hacer lo que debo de hacer y decir lo que debo decir: y ahora brindo en paz por la humanidad y por lo bien que habita el mundo. ¡Escuchad, os lo diré cantando! Shalalaralalá...
¿Qué me pasa? Estás tú, estás mirándome. ¿Recuerdas nuestro plan? Fue lo que nos hizo inmortales, porque solamente consistía en sobrevivir.
¿Qué haces? ¡No! ¡No les cuentes a todos nuestro plan! Es nuestro, es nuestro, me vas a matar, ¡yo no puedo morir! ¡Debo de ser inmortal! No me mates, ¡no lo digas! No puedes matar a la idea, si lo haces perderemos el control, ¿recuerdas? Una vez nos creímos Ángeles, no lo hagas, debo vivir… por favor… Hasta nun... ca...

1 comentario:

damagum dijo...

Ostia que buena entrada jeje!

buen curro, y buena cancion la que elegiste ;-)