7 oct. 2008

Pitufos

Uno de los ejercicios para mantener la mente lucida a los que nos tiene acostumbrado Umberto Eco es precisamente al de la semiótica de cosas triviales para convertirlas en verdaderas representaciones simbólicas aunque estas no tengan nada que ver.

Por ejemplo, podemos ver en Spiderman III la lucha entre el islam y América. Los colores de la araña son los de la bandera americana, pero no solo eso, es Sandman, el villano de arena el que se convierte en una representación de la fe de Mahoma. No es gratuito que un personaje de arena (alusivo a la tierra árabe) tenga por colores verde y negro, los mismos que representan a la fe de Alá (déjense de joder con que es el rojo) pero va más allá, las motivaciones del arenero (como se le conoce en español) no son las de un hombre malo, sino uno que al no acceder a las oportunidades de otros decide actuar violentamente para defender a lo que más quiere: su familia, pues bien , el final es la defensa de América (recuerden esa escena en la que spidey llega y ondea la bandera detrás de él cuando va a enfrentar al arenero) en dónde la araña perdona al arenero (casi diciendo “Islam, te perdono, me mataste a mis familiares, pero actuaste por ira, no por maldad” lo ven, esto de sacar simbología de cada cosa es más fácil de lo que parece (chúpate esta Umberto).

Ahora bien, lo de arriba es solo un ejemplo, lo haré esta vez acerca de una serie de la que no se saca nada, pero a la vez todo: los Smurf, es decir, los Pitufos en la lengua de Cervantes

Primero que nada, ¿qué significa Smurf? ¿Y quién le puso el nombre de Pitufos?, según la Real Academia de la lengua Española, “pitufo” significa: La palabra pitufos no está en el Diccionario. Definición medio rara, pero bueno, si es la RAE lo tomaré como axioma.


Los pitufos nacen en 1958, es decir, hace 50 años. De hecho la pagina de Internet (por que sí, junto con http://www.condorito.cl los Pitufos están en la supercarretera de la información) pero bien, ¿no les parece medio raro esto de los pitufos? Recuerdo que cuando estaba chico existía la leyenda urbana de los pitufos asesinos (sí, ponías los muñequitos en la repisa y luego ellos te mataban en la noche). A nivel que nunca me dejaron tener uno. Pues bien, si tomamos en cuenta esto de que Papá Pitufo es el Diablo (esto lo vi en televisión en el infinito cuanto trataron el tema de esta leyenda urbana) que tiene a su merced a los 7 pecado capitales, (eso de pitufina = lujuria vanidoso = soberbia etc…) eso de que Gargamel es un monje franciscano que, además de todo es alquimista que trata de convertir a los pitufos en oro (aunque, si usan ejercicios de memoria recordarán que en algún momento su fin era comérselos, parece que no le salió eso del oro y trató de limitarse a satisfacer sus necesidades básicas) el gato que tiene nombre de Demonio (azrael) ¿cómo vería Todorov a los Pitufos? Como está esto del “otro” la alteridad del pitufo, ¿cómo es visto el pitufo por el otro, el hombre, el humano? Para el ojo del hombre el pitufos es casi un troll con ropa de Mario Bros para daltónicos. Un pequeño demonio que causa más pavor para el ojo humano que te mira ¡vive en un puto hongo! Yo me como uno de esos y lo primero que hace es ver duendes azules entre ellos. ¿Alguna vez pensaron que Gargamel en realidad es un drogadicto que se come los hongos? Bueno, digo, el tipo vive solo en un castillo ¿dónde están los demás miembros de la orden? El pobre hombre vive en la soledad comiendo hongos e imaginando seres azules en la tierra que nadie más conoce.

Desde otra perspectiva, podemos ver a los pitufos como una alegoría de la Guerra Fría, Gargamel es Richard Nixon persiguiendo pequeños comunistas que viven precisamente en una comuna gobernada por un pequeño Marx (con gorro y barba) aunque el mundo que gobierna Papá Pitufo parece más a una parodia del que gobernó Napoleón en 1984, claramente es un guiño a Orwell.

Bueno, me despido con esto de la disertación de los pitufos porque la verdad ya no sé que decir. El resto es Historia.

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