25 abr. 2010

10; Jesus doesn't want me for a sunbeam


Carla miró el reloj.
--es tarde.
Esa era la única palabra que se le ocurre cuando cae en cuenta de que ha cometido un error en la programación de los horarios, acababa de llegar y le molestaba saber que solo estaría en su casa por unos treinta minutos antes que tener que Salir. Preparó un café, era uno de esos días en los que se lamenta de no programar la cafetera con el tiempo suficiente, algunas veces lo hacía y era mejor, solamente, cuando tenía tiempo, echaba el café y el agua para que en el momento que necesitara un café, que era prácticamente casi tres veces por día, solo encender el botón y dejar que se prepare solo, eso le ahorraba valiosos segundos, pero hoy no era uno de esos días de previsión. De algo estaba segura, si llegara a matar al primer mandatario lo haría principalmente estresada por no tomar café.
Mientras se preparaba encendió la computadora para checar su correo, en eso era previsora, la dejaba encendida todo el día para que siempre al llegar pudiera estar al instante que la necesitara, debería hacer eso siempre con el café, se dijo mientras revisaba cuantos correos que comenzaban con “FW:” tenia y cuántos de ellos eran notificaciones con publicidad o noticias a las que se suscribía desde hace años pero dejo de revisar uno o dos meses después de la suscripción. Se levantó para tomar el café, cuando regresó a la computadora miró que acababa de recibir un correo, su cara se iluminó casi reaccionando de manera instintiva ante la posibilidad de darse cuenta de la posibilidad de que haya alguien interesado en ella.
No, era un mensaje de Facebook, una persona que nunca había visto en su vida deseaba ser su amigo, uno de esos tipos que miran su perfil y deciden que como  comparten a una o dos personas, ya es motivo suficiente como para comenzar una relación amistosa, borró el mensaje y dejó para luego la decisión de si quiere aumentar su ya de por sí gruesa lista de amigos. La siguiente fue leer algunas noticias, con el paso de los días se dio cuenta que el mundo estaba pausando, si hoy decidía no volver a enterarse de nada y dentro de un mes volviera a mirar  lo sucedido, todo se basaría en tres tópicos, localmente sería la guerra contra el narco y la aparición de algún cadáver en alguna parte; si es de carácter continental el tema sería algo inmigratorio o alguna crisis institucional en Argentina, si el tema fuese global, es seguro que sería algún atentado en Irak o Palestina, sin olvidar nunca que el mundo giraba alrededor de esa moda políticamente correcta que se llama “calentamiento global” más citado que estudiando por el común de los mortales. El mundo estaba mal, muy mal. Pensó que, aunque sigan siendo dos grandes gigantes, Rusia y China no acostumbraban a ser tema de noticia digna de primera plana,  no era un buen augurio no conocer mucho acerca de los manejos internos de esos dos gigantes, después de todo, si el ritmo que llevamos es constante dentro de algunos años esos dos países serán los que marquen la agenda global.
¿A ellos les importaría si hay un atentado acá? En una arena geopolítica no entendía cómo es que a las grandes potencias les dañara los asuntos internos de México, con Estados Unidos es obvio, pasa con cualquiera, si roban en la casa de tu vecino, lo que haces es reforzar la tuya porque tienes la posibilidad de que pasara lo mismo en dónde uno vive. Ella opinaba que había cosas más importantes en la agenda nacional que saber quién es la cabeza del ejecutivo, al final, él solamente era el que “preside” el poder ejecutivo pero no era él en sí, Weber había dado al traste con eso en su definición de Estado Moderno, un Estado sin rostro, una burocracia invisible. Si se muere el presidente, además de nombrar un interino para su cargo, el poder que representa no desaparece porque el ejecutivo lo conforman todas las secretarías federales. No, había cosas más importantes que se podrían hacer por otros métodos, si democráticamente se pudo despenalizar el aborto en la capital entonces democráticamente se podría legalizar el consumo de marihuana o la eutanasia. Matar al presidente solo pausaría esos avances, aunque también aplazaría todas las medias que afectan directamente a la sociedad, como las leyes de medios o la gradualmente supresión de libertades civiles bajo pretexto de la seguridad.
Trató de pensar en qué método usaría, si fuera tan fácil alguien más ya lo habría hecho, el veneno estaba descartado porque era seguro de que alguien probaba la sustancia, tampoco una bomba, para eso se revisa el lugar en el que va a estar antes de comenzar. No, un disparo era lo más seguro, es repentino y le da a uno un margen e segundos de confusión suficiente como para dar dos tiros, uno que mate al hijo de puta y el otro para quien dispare, así el asesino solitario se hundiría y nadie sabría si en realidad era solitario o detrás de él había una conspiración. Si lo hacía ella sería doblemente intrigante, una mujer apretando el gatillo demostraría no solo la igualdad de género, sino que trastocaría toda la historia de la humanidad en donde es patrimonio de los hombres cometer crímenes de Estado; no tenia memoria de que en algún momento algún asesinato de importante o un golpe de Estado esté involucrado una mujer, por lo menos no de manera directa o importante. Siempre eran las mujeres detrás, nunca adelante y mucho menos cargando con la responsabilidad de apretar el gatillo. No, siempre era alguien con falo el que se llevara los laureles o los oprobios de la humanidad; claro que ha habido mujeres importantes, ya no en la historia, sino en este siglo, Golda Meier ordenó al Mossad perseguir a los planeadores del atentado e Munich, o Margaret Tatcher acabó con el Estado de bienestar en Inglaterra. Claro que ha habido mujeres importantes, pero siempre de la manera social, rostros como parte de una maquinaria institucional que la puso ahí, que esta maquinaria esté controlada por hombres o mujeres la tenía sin importancia, no, lo importante sería actuar en solitario, que pese a todas las especulaciones que se puedan dar, sea cien por ciento seguro el acuerdo de que fue una mujer la que tuvo la suficiente valentía como para actuar y salvar al país.
            --o por lo menos que sea una mujer la que se lo lleve a la mismísima mierda—dijo sonriendo mientras pasaba entre las páginas de diferentes periódicos.
            Un año de Influenza, parecía ser la noticia del día, hace un año el mundo estuvo a punto de desaparecer, en realidad no era así, pero fue divertido el shock que sacó al planeta de la rutina, nada más relevante, Morales convierte leyendas urbanas en discursos públicos, aunque Venezuela ya lo había hecho con Haití y culpando al HARPA del terremoto en ese país, por eso la izquierda no avanza, debería ser discreta, trabajar  entre bambalinas construyendo justicia social en lugar de pavonearse en discursos. En Chile funcionó con Bachelet, perfil bajo es igual a solo trabajar, nada de escándalos.
Dio el último trago del café y se alistó para salir, tomó algunas monedas de la mesa, abrió la puerta, saludó a los vecinos sin detenerse a razonar sobre todo eso, solo realizando mecánicamente, una idea tenía en la mente, y era que si de algo estaba segura, que si se llegaba a algo razonable el día de hoy, que sí todo esto fuera más allá de un juego, que si hoy día planearán un golpe de Estado, ella sería capaz de ofrecerse para ser la que dé el disparo.

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