30 abr. 2010

16: Buenas noches queridos conejos


Prefiero recostarme, trato de olvidarlos y despejo la mente, un tabú recurrente sobre la marihuana es que te hacer ver cosas, ya saben, el cliché del tipo drogado que de repente se queda mirando su mano, eso es una falacia, si fuera cierto, habría más consumidores, a todos nos gusta imaginar, pero es mejor cuando vez lo que imaginas. ¿Qué tarado moralista habrá inventado esa escena casi ofensiva del tipo drogado que inmediatamente se queda mirando su mano y esta hace un barrido, o que solo se queda riendo como imbécil? Claro que te ríes, pero te ríes si estás feliz, las drogas solo intensifican el estado de ánimo en que te encuentres al momento de consumirlas, pero por ningún motivo su función es alterarlo. Para escapar de la realidad es mejor pensar en otra cosa, así pasas de una realidad a otra. Sí, eso es mejor.
            Cierro los ojos, me imagino que estoy corriendo como Mark Renton al inicio de Trainspotting, el canto generacional de los noventas, una historia más admirada que analizada; sí, estoy corriendo e Iggy pop  canta Lust for life detrás de mí,  a todos lados, deseo de vivir y de ser alguien grande.
            En veces creo que algo anda mal, pareciera que estoy rodeado de estúpidos que no logran entender los verdaderos designios de mi talento, si fueran tan solo capaces de ver la escenas que yo veo, que imagino, que pasan por mi cabeza y me hacen crear historias profundas, radicales, historias miserables con personajes miserables, pero uno que destaca entre todos ellos y escapa de la miseria humana a la que lo condenan sus amigos, algo así como los personajes de Stendhal, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no como los personajes de Stendhal, los protagonistas de sus historias nunca tienen buen final, pero es lamentable pensar que tal vez esa sea la pendiente de la humanidad.  Julián Sorel tratando de filmar una película, bizarro.
            No puedo concentrarme, hay algo familiar en esto, es una situación que se repite con frecuencia con mis amigos, pero no, precisamente el día de hoy algo está pasando que sienta una familiaridad más allá que no tiene que ver con ellos, o tal vez sí, o tal vez sea con alguien de ellos en particular y por eso me siento cómodo y familiarizado con precisamente este momento.
            ¿qué será? Trato de tararear la canción oh que será que será, que no tiene misterio  ni nunca tendrá, no recuerdo como va en brasilero, pero me gusta mucho más el ritmo que le mete el paraguayo ese.
            Trato de recordar lo que haya hecho, algo que esté relacionado con este momento, busco alguna señal, algo en el contexto, en la pared, en la televisión que active la sensación de familiaridad, de contacto con otro momento. Buscaré en sus caras. Tal vez mirando sus rostros encuentre un sentido, alguna frase o segmento, destellos de lucidez para mí que me digan por qué  chingados me siento que ya he estado en esta situación antes, lo peor del deja vú no es tenerlo, sino querer saber por qué lo tienes.
            Primero miro a Daniel, cabrón, si algo me es familiar en este momento estoy seguro que no tiene que ver con él, porque no sentiría familiaridad, solo desprecio, no, mejor cambio de vista. Julián está sentado, ¿habremos hecho algo juntos? Tal vez estuvimos en alguna parte, pero no, creo que no acostumbro a salir mucho con él a solas, no sé, no es mal tipo, pero no es fácil llevar una conversación con él sí que saque una referencia televisiva de esas porquerías que solo él ve, es como un sacerdote con mala reputación con una persona joven, es mejor tratar de evitar permanecer a solas con él.
            Carlos, con él sí paso tiempo, de entre todos creo que él es el mejor tipo, aunque la mayor parte del tiempo la pase ya sea ebrio o metiéndose mierda y media al cuerpo, él vivirá menos que todos, pero habrá vivido más en términos cualitativos. Recién hace dos semanas me llevó  a una de sus fiestas con gente que yo no conocía pero él saludaba como si fuera su ambiente, creo que para él nosotros somos parte solo de su vida, pero no SU VIDA, será mejor así, puede que conocer a fondo su vida termina asustándonos a todos, tiene algo de chulería y miedo. Al contrario de Julián, al que no te gusta molestar porque sientes que no lo merece, a Carlos es mejor traerlo tranquilo porque nunca sabes quienes pueden ser sus amigos. Claro, yo soy Renton, Julián es Spud y Carlos es una mezcla entre Begbie y Sick Boy.
            Carla ¿habré hecho algo con ella? No, no lo recuerdo, creo que una vez  lo intentamos, pero ella tiene ese toque de “a mí no me abras ni la puerta cabrón” que más que disgustar a un hombre, termina de cierta forma cansándolo, un feminismo demasiado radical de forma, pero de fondo no lo entiendes bien, cuando le pregunté qué tenía de malo abrirle a una la puerta, que solo era un acto de caballerosidad, me contestó que eso era machismo disfrazado, que de hecho era la génesis del machismo, abrirle la puerta a una mujer, según ella, era establecer diferencias y darte un status de mujer débil e incapaz de hacerse valer,  creo que el único recuerdo realmente personal que tenemos fue una vez que, ya sea por lujuria o alcohol, terminamos en mi cama a punto de hacerlo, mi vena moralina me lo impidió, “nunca te folles a una borracha” me dice siempre Carlos como parte de su decálogo del sexo. Según él termina peor, porque al día siguiente, aunque sea consensual, siempre da un escozor de violación, y eso no es agradable para nadie. Bajón total para la cruda.
            Daniela, ella era un casi diferente, separada de todos, una especie de diva o ángel caído en busca de redención. Me acuerdo cuando la vi por primera vez ¡era eso! ¡Lo recuerdo! Estaba sentado, totalmente ido o borracho y llegó Carlos, “viene una amiga ¿no te molesta?” no me interesaba, no sé qué respondí pero ella entró y la vi, estaba sentada en ese mismo sillón y no dejé de verla durante toda la velada, ese día se volvió frecuente su visita hasta que formalmente (con las formalidades implícitas en la costumbre) se convirtió  en una más del grupo. Era eso, un día como hoy la conocí, no era aniversario ni nada, pero estaban haciendo exactamente lo mismo, hace tres años que la conozco, eso me deja pensando, hace tres años que tengo la misma vida, hace tres años que vivo en la misma casa, y hace tres años que no he pensado siquiera en cambiar el puto sillón de lugar.
            Necesito cambiar de amigos.
            O de muebles.
            O de recuerdos.
            O de aspiraciones.
            O de vida.
            O dejar de pensar en eso y seguir disfrutando del viaje.
            Eso, la vida es una buena droga y nadie se muere se sobredosis de vida.

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